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El infierno de Amanda en una chabola de Valencia: "Me ató con cuerdas, me ahogó con una camiseta y me violó"

El infierno de Amanda en una chabola de Valencia: "Me ató con cuerdas, me ahogó con una camiseta y me violó"
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La Fiscalía pide 42 años y tres meses de prisión para Adib por considerarle autor de hasta ocho delitos contra la que era su pareja. Más información: El jurado popular declara culpable al acusado de degollar a otro hombre en un puente de Valencia

Adib B., acusado de violar, agredir y robar a Amanda. Raquel Granell

Valencia TRIBUNALES El infierno de Amanda en una chabola de Valencia: "Me ató con cuerdas, me ahogó con una camiseta y me violó"

La Fiscalía pide 42 años y tres meses de prisión para Adib por considerarle autor de hasta ocho delitos contra la que era su pareja.

Más información: El jurado popular declara culpable al acusado de degollar a otro hombre en un puente de Valencia

Valencia Publicada 20 mayo 2026 21:22h Actualizada 20 mayo 2026 21:33h

Amanda sufrió un verdadero infierno en una chabola de Valencia. Su entonces pareja sentimental, Adib B., la violó, le robó la pensión, la encerró en el lugar donde vivía y hasta volvió a contactar con ella pese a la orden de alejamiento que pesaba sobre él.

"Me ató con cuerdas, me ahogó con una camiseta. Me agredió, me pegó un guantazo y caí al suelo. Le dije que me estaba ahogando y que parase, pero siguió pegándome", relató la víctima en la sesión del juicio celebrada este miércoles en la Audiencia Provincial de Valencia.

Atada, sobre el colchón, el acusado la penetró tanto vaginal como analmente y eyaculó en ambas partes.

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Fue una segunda vez que volvió a convivir con él cuando habría cometido una segunda violación sexual "más violenta", esta vez con sangrado.

Los forenses confirmaron ante el tribunal que, según el informe de lesiones, existían algunas vaginales internas compatibles con el sangrado que indicó Amanda.

Sin embargo, el acusado negó los hechos y afirmó que ella miente. "Manteníamos relaciones porque queríamos", defendió.

La Fiscalía pide 42 años y tres meses de prisión para el encausado por considerarle autor de hasta ocho delitos: dos de agresión sexual, otros dos delitos de lesiones en el ámbito familiar, y los delitos de robo con violencia, detención ilegal, quebrantamiento de medida cautelar y maltrato habitual.

Por su parte, la defensa solicita la libre absolución respecto a los delitos imputados, aunque mantiene la conformidad con el de "quebrantamiento de medida cautelar" -tras incumplir la orden de alejamiento-, que no ha entrado a discutir en el procedimiento.

Agresiones

Adib y Amanda iniciaron una relación sentimental en noviembre de 2023 o, al menos, empezaron a conocerse, según el relato de la denunciante.

Ambos vivían en la chabola de él, frente al Oceanogràfic, en un descampado donde, aseguró ella, no había nadie más alrededor.

Tras sufrir un ictus, la mujer sufre pérdidas de memoria habituales, se desplaza con ayuda de un bastón y tiene reconocida una discapacidad del 77%.

Ya en el momento de los hechos padecía estas secuelas, que le habrían impedido saltar una valla "de entre dos y tres metros", según describió, que rodeaba el asentamiento.

Durante el tiempo que convivieron, el hombre forzó sexualmente a la mujer en dos ocasiones y la agredía cuando hacía algo que no era de su agrado.

A preguntas de la fiscal, manifestó que el 26 de noviembre le destapó "sin querer". "Me pegó y me tiró de la chabola sin dejarme coger una manta, me quedé fuera muerta de frío", señaló.

Adib B., acusado de violar, agredir y robar a Amanda. Raquel Granell

Según su testimonio, el día 27 volvió a discutir con él. "Me agredió, me pegó un guantazo y caí al suelo. Le dije que me estaba ahogando y que parara, pero siguió pegándome", recordó.

Dos días después el acusado la ató, le cubrió la cara con una camiseta y la violó "por delante y por detrás".

"Yo le dije que no quería. Estaba tumbada sobre el colchón. Le pedí que me desatara. Le decía que me hacía daño y él continuaba. Decía que no iba a parar", agregó.

"Eyaculó las dos veces. Cuando terminó, se fue a dormir. Yo estaba en shock. Encontré las llaves entre un cajón de ropa, conseguí salir de la chabola y fui a Médicos del Mundo", prosiguió.

La ONG la llevó al hospital, donde le apreciaron lesiones en la rodilla, arañazos con costras y un desgarro.

Aconsejada por la entidad, la mujer presentó denuncia en diciembre de 2024, cuando se dictó la medida cautelar de alejamiento y prohibición de comunicación por un juzgado de Violencia sobre la Mujer de Valencia.

Sin embargo, según la acusación pública, el encausado volvió a contactar con ella para pedirle que volviera con él y quebrantó la orden.

Amanda vivía entonces en una vivienda de acogida en la Malvarrosa. Cuando se le agotó la estancia, Amanda afirmó ante el tribunal que volvió a encontrarse con Adib y que este la cogió "a la fuerza" hasta que pudo escapar de nuevo después de un mes.

En esta segunda convivencia, relató otra agresión sexual: "Me penetró por delante y por detrás. Empecé a sangrar. 'Para, por favor', le dije. 'Déjame en paz'. 'Hasta que no termine yo no voy a parar', decía él. Me hizo mucho daño, muchísimo. Hasta los riñones me dolían", detalló.

Durante el interrogatorio de la defensa, la víctima pidió un receso. Dijo que recordar lo ocurrido era "muy fuerte" y que esas preguntas "son absurdas para mí".

Todo ello fue negado por Adib, que sostuvo que “todo es mentira”, que nunca la dejó sola ni encerrada, que no le robó la pensión y que vivían de los 2.400 euros que, según él, encontró.

A preguntas formuladas por el letrado de la defensa sobre si se cruzó con alguien la segunda vez que fue secuestrada por Adib de camino a la chabola, pidió un receso.

"Me estoy poniendo muy nerviosa porque tengo una lesión en la cabeza. Son preguntas absurdas para mí. Me va a dar un ataque. No puedo más, no puedo, me está volviendo loca su abogado", protestó.

Todos estos hechos los negó Adib, que sostuvo que es "todo mentira", que "nunca se ha quedado sola", no ha tocado a una persona "que no es válida" y que jamás la dejó encerrada.

También indicó que nunca le robó la pensión y que se encontró 2.400€, con los que, respondió a la fiscal, vivía.

Amenazada

La hija de la víctima declaró que conocía al procesado "solo de haberlo visto alguna vez" y que sabía que su madre y él "se estaban conociendo", pero no tuvo conocimiento de que había estado "secuestrada" hasta después de la primera agresión.

También explicó que su madre está "enferma" porque "sufrió un ictus y no recuerda bien las cosas" y que por eso en la fase de instrucción dijo que "unos días te dice una cosa y al día siguiente otra".

Añadió que fue ella quien se encargó de recoger dos bolsas con ropa y medicamentos de su madre y que quedó con el acusado en dos ocasiones para que se las diese, aunque no recordó con exactitud la fecha.

Relató que el primer encuentro fue "normal", pero que después él la llamó por teléfono para amenazarla, donde le decía que sabía dónde vivía, que iba a matar a su abuela y que iba a matarla a ella.

A preguntas de la acusación particular, dijo que en algún momento sintió temor y que no le daba "buena vibra", por eso acudió al encuentro acompañada de un amigo.

Informes forenses

Los forenses Purificación Beltrán y José Francisco Taverner intervinieron durante la vista para constatar si las lesiones detectadas coincidían con las agresiones denunciadas.

El primer documento recoge varias lesiones pero la datación exacta "no podía precisarse", aunque su evolución era compatible con una antigüedad de entre tres y cinco días.

Los expertos consideraron que ese cuadro encajaba con el relato de la denunciante, al haber sufrido agresiones previas a la violación sexual. El informe, manifestaron, describía "moraduras con efecto de golpe y erosiones con costras".

"Se detectó una equimosis -moradura- en la cara anterior del muslo, compatible con un efecto contusivo, ya fuera por violación, digitopresión o golpe. No se apreciaron lesiones a nivel genital, aunque eso no excluye que se hubiera producido una agresión sexual", expusieron.

Durante la exploración vaginal se recogieron muestras biológicas, remitidas al laboratorio de Barcelona. Pese a su "escasa cantidad", "todavía fue posible obtener restos de espermatozoides".

En una de las muestras vaginales el resultado fue positivo y se identificó un perfil compatible con el agresor, aunque en ese momento Adib ya había sido detenido por la Policía, confirmó Taverner.

En la valoración ginecológica también se apreció una lesión en el cérvix, en la parte derecha, que no sangraba y no requirió sutura. Pero si concluyeron que hubo desgarro en el momento de la violación.

Conclusiones

El Ministerio Fiscal sostiene que ha quedado acreditada la comisión de los delitos atribuidos al acusado -maltrato, robo con violencia y dos agresiones sexuales-, a partir del testimonio de Amanda, el de su hija y los informes forenses.

En relación con el maltrato habitual, la fiscal afirmó que la denunciante sufrió "episodios continuados de violencia física y vejaciones", como dejarla a la intemperie en pleno invierno, sin mantas y sin poder cubrirse, que la dejaba todo el día sola encerrada y cuando se quería marchar le abofeteaba.

Concluyó que existen pruebas suficientes de que se produjo la violación sexual, "de carácter violento y brusco", forzadas a mantenerlas y en una de ellas llegó a sangrar.

También indicó que la chabola estaba"cercada por una valla con candado, de unos dos metros y medio de altura", lo que, unido al estado físico de Amanda impedía su salida.

Expuso, además, que se situaba en un lugar aislado, sin paso de transeúntes, lo que dificultaba cualquier petición de auxilio.

La letrada de la acusación, María Teresa Collado, coincide en que la víctima sufrió un "patrón continuado de violencia, encierro y agresiones sexuales en un entorno aislado", y que las lesiones y pruebas médicas corroboran su relato.

También subraya que el acusado quebrantó la medida cautelar al contactar con la denunciante para pedirle que retirara la denuncia y que lo hizo "con pleno conocimiento"

Collado pide una sentencia condenatoria al considerar que quedan acreditados, además de los hechos de violencia física y sexual, "el maltrato habitual" por parte del procesado.

Por su parte, el letrado de la Defensa, Jesús Ángel Bolinches, afirmó en sus conclusiones que el relato de la víctima presenta una "falta de nexo lógico entre los hechos" y "lagunas" que le generan "muchas dudas".

Sostiene, asimismo, que faltan "elementos periféricos" por corroborar.

"No es lo mismo no querer consentir que que no te haya gustado. Quizá Amanda, en un momento dado, sintió que la relación con este hombre no era lo que ella buscaba", zanjó.

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