Insultos a la llegada, un desagradable incidente con un jugador recogido en el acta, indignación con el árbitro... y una derrota muy dolorosa
Imagen del partido entre el Sabadell y el Real Madrid Castilla.- J. L. CALDERÓN
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El Castilla vivió un infierno en Sabadell. La noche en la Nova Creu Alta tuvo todos los ingredientes negativos para que el filial blanco tarde en olvidarla: una derrota dolorosa que lo deja sin final del playoff de ascenso, indignación por la actuación arbitral y un ambiente hostil a la llegada al estadio que quedó reflejado en el acta arbitral, en el que se recoge un incidente con uno de los castillistas. Un choque que se calentó más de la cuenta desde antes de que rodara la pelota, aunque luego durante el partido no fue más allá del espectacular ambiente que se vivió en la Nova Creu Alta, lleno hasta la bandera, y que acabó con una fiesta histórica tras la remontada del Sabadell.
La previa del encuentro estuvo marcada por una notable tensión a la llegada, con insultos al Castilla, y también en los pasillos y a pie de campo, algo que se reflejó posteriormente en el acta del partido. Tal y como cuenta el colegiado, Rubén Ruipérez, en el informe arbitral, todo comenzó a las 19:38 horas, cuando el director de seguridad del club local alertó al cuerpo arbitral de un altercado en los accesos: Enrique Serravinyals, miembro de la secretaría técnica arlequinada, empujó al futbolista visitante Álvaro Leiva, desatando un forcejeo en el que tuvo que intervenir el preparador de porteros del Castilla, Diego López Rodríguez, unos hechos que más tarde ratificarían también los Mossos d'Esquadra.
Pero no fue el único suceso. El acta también deja constancia de un incidente sobre el césped. Cerca de media hora antes del inicio del duelo, cuando la delegación madridista denunció que los aspersores de su zona de calentamiento se activaban de forma intermitente y aleatoria, un contratiempo que obligó a intervenir al cuarto árbitro y que fue subsanado por el delegado de campo apenas un par de minutos después, dando paso, finalmente, a un respetuoso minuto de silencio en memoria de un expresidente del conjunto local antes de que rodara el balón.
Indignación con el colegiado
Pero la principal pesadilla del Castilla fue con el árbitro, con el acabaron indignados tras varias decisiones. Los blancos reclamaron un penalti a Joan Martínez con 0-0 en el marcador y una falta a Thiago Pitarch en el segundo tanto local, además de un agarrón a Jacobo Ortega dentro del área.
El Castilla señala a un colegiado del que ya se quejó amargamente durante la Liga regular, cuando les dirigió en el partido ante el Mérida. Un encuentro en el que resultaron expulsados con roja directa Arbeloa, Manuel Ángel y David Jiménez y que el filial acabaría perdiendo por el mismo resultado que el de la Nova Creu Alta: 3-0. El Madrid se indignó en aquella ocasión con la actuación de Rubén Ruipérez y también con la redacción del acta.
Al Castilla le salió cara la tangana que se produjo en la recta final de partido, no sólo en el partido, sino también en las siguientes semanas. El Juez Disciplinario Único decidió imponer tres partidos de suspensión a Manuel Ángel, dos a Arbeloa y uno a David Jiménez. El club blanco culpó a la redacción del acta de la dura sanción que recibió el centrocampista: "El jugador Manuel Ángel fue expulsado por dar una patada a un contrario sin estar el balón en juego, teniendo que ser sujetado por sus compañeros ya que el jugador siguió discutiendo con los rivales", rezaba el informe arbitral.