Asientos ventilados, climatizadores de cuatro zonas... Hay muchas soluciones para combatir el calor en el coche. Pero hay una mucho más sencilla, de gran efectividad y de la que pocos conductores se acuerdan.
En origen, el compartimento refrigerado estaba en la guantera.Magnific.- CARLOS ESPINOSA
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Cuando las temperaturas se disparan, el interior de un coche puede convertirse en minutos en un pequeño horno sobre ruedas. Los asientos queman, el volante parece haber pasado por una fragua y cualquier botella de agua olvidada en el asiento alcanza una temperatura poco apetecible. En medio de esa batalla contra el calor veraniego existe una ayuda con la que cuentan miles de vehículos desde hace años, pero que suele pasar desapercibida incluso para muchos propietarios.
No es una función nueva, tampoco requiere aplicaciones, pantallas gigantes ni complejos menús digitales. De hecho, lleva tanto tiempo entre nosotros que resulta sorprendente comprobar cómo tanta gente olvida su existencia, o directamente la desconoce. Y lo más curioso es que puede marcar una diferencia enorme y a mejor durante un viaje en verano.
En la guantera o bajo el apoyabrazos
Se trata de algo tan sencillo como la guantera refrigerada, aunque no siempre esta especie de nevera está en la propia guantera. De hecho, en los últimos años se suele ubicar bajo el apoyabrazos central delantero, lo que resulta más práctico porque el conductor, y no solo el acompañante, puede guardar y coger cualquier bebida con total comodidad.
Su funcionamiento es mucho más sencillo de lo que podría parecer. Lo que hacen los fabricantes es aprovechar el aire frío generado por el climatizador o el aire acondicionado y conducir una pequeña parte hasta ese compartimento mediante un conducto específico. De esta manera, y al ser el espacio tan pequeño, el espacio se mantiene a una temperatura considerablemente más baja que el resto del habitáculo cuando el sistema de climatización está funcionando.
Basta con abrir la guantera o el compartimento situado bajo el apoyabrazos para encontrar una pequeña rueda, un mando giratorio o una pestaña deslizante. Al accionarla se abre el paso de aire procedente del sistema de climatización. Cuando no se necesita, el conductor puede volver a cerrarla para evitar que ese flujo de aire se desperdicie.
No existe un control de temperatura independiente para el compartimento.Magnific.La temperatura que alcanza el compartimento depende del sistema de climatización. En la inmensa mayoría de los coches, el aire que llega a la guantera o al apoyabrazos tiene la misma temperatura que sale por los aireadores del habitáculo. No existe un control independiente. Si el conductor ajusta el climatizador a una temperatura muy baja, el compartimento también se enfriará más. Si la regulación es más templada, el efecto será menos intenso.
Esto significa que el sistema presenta una limitación evidente. Cuando el aire acondicionado o el climatizador están apagados, el compartimento deja de recibir aire frío. En otras palabras, no genera refrigeración por sí mismo. El conducto simplemente aprovecha un recurso que ya está produciendo el coche para climatizar el habitáculo. Sin ese flujo de aire, la guantera vuelve a comportarse como cualquier otro espacio de almacenamiento.
Olvidado y encontrado
Precisamente esa sencillez explica que muchos usuarios descubran la función años después de haber comprado el coche. No son pocos los casos de propietarios que encuentran el mando que da paso al aire por casualidad o durante una limpieza. A partir de ese momento, la guantera o el apoyabrazos pasan a convertirse en una especie de mini nevera que en verano supone un alivio.
La utilidad práctica va mucho más allá de conservar una lata de refresco. Mantener agua fría durante un trayecto puede influir de forma notable en la percepción de confort del conductor. Nuestro organismo utiliza diversos mecanismos para regular su temperatura interna, sobre todo cuando el calor aprieta. Consumir agua fresca contribuye a generar una sensación inmediata de alivio y ayuda a combatir la percepción de fatiga térmica.
Estos compartimentos también sirven para alejar del calor otros objetos.Daimler AGpress.Esa sensación tiene una explicación fisiológica bastante simple. Cuando una bebida fría entra en contacto con las mucosas de la boca y la garganta, los receptores térmicos envían señales al cerebro que se traducen en una percepción instantánea de frescor. El cuerpo no se enfría de forma drástica por tomar unos sorbos de agua, pero la sensación subjetiva de bienestar aumenta de manera evidente. En un viaje largo, especialmente durante una ola de calor, esa diferencia se nota.
Además, la hidratación adecuada ayuda a mantener la concentración. Numerosos estudios han demostrado que incluso una deshidratación ligera puede afectar al rendimiento cognitivo, aumentar la sensación de cansancio y reducir la capacidad de atención. Disponer de agua fresca al alcance de la mano facilita que el conductor beba con mayor frecuencia y llegue al destino en mejores condiciones.
Otros objetos
Pero las ventajas también se extienden a determinados objetos sensibles al calor: chocolates, medicamentos que no toleran altas temperaturas, cosméticos o incluso tablets o teléfonos pueden beneficiarse de un entorno más fresco durante el viaje. Evidentemente, no sustituye a una nevera portátil ni garantiza una conservación 'profesional', pero sí proporciona una protección adicional frente a los más de 50 grados que puede alcanzar el interior de un coche que ha estado aparcado al sol.
Quizá por eso, por su tremenda sencillez, sigue siendo una de las funciones más infravaloradas del automóvil moderno. No aparece en los anuncios, no protagoniza comparativas ni figura entre los argumentos de venta más destacados. Sin embargo, cuando llega el verano y nos vamos de vacaciones, pocos detalles resultan tan agradables como abrir un compartimento aparentemente normal y descubrir que dentro espera una botella de agua bien fresquita.
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