A la sombra de la historia
El intento de inhabilitación del hermano del marqués de LariosIntrahistorias familiares Las excentricidades de Martín Larios y su nueva boda fueron la causa del conocido como caso Larios
Regala esta noticia Añádenos en Google Doña Pilar de León, ya viuda, en uno de los salones de su palacio. 25/07/2026 a las 02:00h.Patrocinado por:
Don Martín Larios y Larios no estaba en sus cabales. Presentaba frecuentes desvaríos, se mostraba agresivo con la servidumbre e incluso con amigos, perdía la ... memoria, compraba de forma compulsiva y luego devolvía lo comprado o no pagaba las facturas, manifestaba un apetito desbordado (hacía cinco o seis comidas al día) o aseguraba que sus antepasados habían sido reyes de Irlanda o que descendía del duque de Anjou. Señalemos que don Martín era hijo de tío y sobrina, lo que quizá influyera en su inestabilidad emocional, que los psiquiatras de la época calificaron como «neuropatía hereditaria».
Martín Larios era inmensamente rico. Su madre había renunciado en favor de sus hijos a la herencia que le correspondía como viuda del primer marqués de Larios: catorce millones de reales. Al poco, Martín inició una relación sentimental con la cordobesa Pilar de León y de Gregorio, marquesa viuda de Villamantilla. Era hija de Carlos de León Navarrete -coronel de caballería, caballero de la orden de Alcántara y gentilhombre de cámara de la reina Isabel II-, y de Pilar de Gregorio y Ayanz de Navarra. Como ven, los Larios, de orígenes muy humildes, se relacionaban con la más acrisolada nobleza.
Dos maridos
Doña Pilar ya había enterrado a dos maridos, un teniente de la Real Armada y el marqués de Villamantilla. Cuando Martín inició sus amoríos con la viuda, su madre y su hermano (el segundo marqués de Larios) se alarmaron, dado el carácter dominante de doña Pilar. Los Larios querían preservar el patrimonio familiar y defender los intereses económicos del hijo de Martín, José Aurelio Larios, futuro tercer marqués de la casa Larios. La gota que colmó el vaso fue la boda secreta (o, al menos, muy discreta) entre Martín y Pilar, celebrada en Madrid el 19 de noviembre de 1887 y oficiada por el obispo de Madrid-Alcalá. Se dijo entonces que Martín Larios había dotado a su mujer con cuarenta millones de reales. Y los Larios pusieron el grito en el cielo.
Iniciaron entonces un proceso, muy sonado en su época, para inhabilitar a Martín por enajenación mental, que se llamó caso Larios y que se estudia en algunos manuales de psiquiatría. Martín contrató, por su parte, a los mejores psiquiatras que le enviaron a tomar las aguas a los establecimientos de Plombières y Sclamgembak, le prescribieron duchas escocesas y tratamientos con bromuro. Finalmente, en 1888, la sala Segunda del Tribunal Supremo falló a favor del matrimonio.
Martín Larios y Pilar de León establecieron su residencia en el palacio de Villahermosa (actual Museo Thyssen de Madrid), adornado y enriquecido con tablas de Juan de Juanes, retratos de Goya, cuadros de Ribera y porcelanas de Sajonia. Cuenta Marisol Doris, a quien estamos siguiendo en estas páginas, que la pareja comenzó entonces una intensa vida social, con derroche de dinero. Sus salones eran los más cotizados por la aristocracia madrileña y sus bailes y reuniones, los más famosos.
Pero Martín Larios murió el 23 de junio de 1889, a los cincuenta y un años. Pilar habilitó como capilla el dormitorio donde había fallecido su marido, presidido con un cuadro de la Virgen, obra de Alonso Cano. Recibió como herencia legítima quince millones de pesetas. Tras sobrevivir a un accidente ferroviario se volcó en obras caritativas, dotando un colegio para niños pobres y el asilo de Jesús de San Martín, en Chamberí, donde daba de comer diariamente a ochenta y cinco pobres. Es fama que la propia marquesa ayudaba muchas veces a servir la comida.
Tras dos años cerrados por el luto volvió a abrir los salones de su palacio, donde celebraba rifas para mantener los centros benéficos que gestionaba. En sus bailes llegaron a reunirse más de quinientos invitados, entre ellos uno celebrado en 1914 al que acudieron los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Doña Pilar sobrevivió a su marido veintiséis años. Sabía ser rica y nada se le resistía.
Una velada en un salón madrileño.Las locuras de los Larios
El caso de los desvaríos de Martín Larios no fue el único de su familia. Manuel Blasco (en La Málaga de comienzos de siglo) nos contó la historia de Arturo Larios Tashara, que se pasaba el día gritando por la calle «hoy es jueves» -aunque fuese lunes- porque aquel día un criado le llevaba a una casa de lenocinio. Don Arturo murió en un manicomio gibraltareño, de donde eran naturales los Tashara. Otro hermano de Aurelia y de Arturo, Ricardo Larios Tashara, era un tacaño redomado y, para no gastar, vivía en casa de su tío, el marqués de Larios, y luego en la de su primo y cuñado, Carlos Larios. No gastaba nada, se vestía con los trajes de su pariente y cuentan que tenía su ropa interior llena de rotos y remiendos. Poseedor de una gran fortuna, no se casó para evitar dispendios innecesarios. Pidió por escrito que su entierro fuera lo más modesto posible. Desconocemos si se respetó su última voluntad.
Con estos antecedentes, es un milagro de la genética que el tercer marqués de Larios (sus abuelos paternos eran tío y sobrina, y sus padres, primos), José Aurelio Larios y Larios (1869-1937) no manifestara locura alguna y fuera un buen gestor que incrementó el patrimonio familiar.
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