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Casa San Juan, donde los dehonianos acogen a jóvenes migrantes. SUR El júbilo de vivir entregados a los más necesitadosLos sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús, los dehonianos, que entre otras misiones acogen a jóvenes migrantes en Casa San Juan, celebran un triple jubileo hasta 2028
Ana Medina
Domingo, 22 de marzo 2026, 01:00
... beatificación, hace 25 años, de uno de sus hermanos, Juan María de la Cruz, los dehonianos están de fiesta hasta 2028. Este jubileo les permite profundizar en el legado espiritual y la obra de quien diera a luz a la congregación de los sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús. Presentes en Málaga desde 1972 en numerosas misiones, incluida la atención a migrantes, están celebrando este tiempo dando a conocer su carisma y con una continua acción de gracias.En la actualidad, la comunidad de Málaga está formada por cinco miembros: el superior, el P. Carmelo, y sus compañeros José Luis, Emilio, Pedro y Alex, de procedencia diversa, desde Burgos a Navarra o Salamanca hasta llegar a la India. «Nos encargamos de la capellanía del Hospital el Ángel, atendemos la residencia de ancianos San Carlos-Ballesol, a las Madres Mercedarias, la Casa San Juan de atención al migrante, en estrecha relación con la Merced Migraciones, y la parroquia San Antonio de Padua, que llevamos desde nuestra llegada. Esta labor se ha ido ampliando con la Escuela Infantil Portada Alta-San Antonio, en los años ochenta, y la parroquia Santa Rosa de Lima, también en la capital malagueñas, en 2023. Además, uno de nosotros es capellán del Hospital Regional de Málaga y otro da clases de Doctrina Social de la Iglesia en la escuela superior ESIC Málaga, perteneciente a nuestra congregación, explica el P. Carmelo, que cuenta que uno de ellos está destinado a Granada con las comunidades neocatecumenales como director espiritual del Seminario Redemptoris Mater.
La Casa San Juan es hermana de Casa Betania para la acogida de jóvenes migrantes dentro de la acción de La Merced Migraciones. Abrió en Málaga en septiembre de 2024. Su nombre fue elegido en honor del Colegio San Juan, casa madre de esta congregación de sacerdotes en la que el P. Dehon colaboró a que muchos jóvenes tuvieran un horizonte de esperanza y apertura.
Como explican ellos mismos, esta casa nació de una llamada interior que experimentaron en el tiempo de Navidad: «La Navidad anterior a su apertura, leyendo el pasaje de la huida de la Sagrada Familia a Egipto, empezamos a pensar qué podíamos hacer como comunidad por el problema de la migración. Entramos en contacto con la Casa Betania de la Fundación la Merced Migraciones. Y poco a poco fuimos dando forma a esta idea de dedicar la casa donde antes había vivido la comunidad para la acogida de migrantes. Los que conformamos la comunidad pensábamos que era una buena manera de celebrar nuestros 50 años de presencia en Málaga y seguir trabajando por una Iglesia sin fronteras, madre de todos. También nos movió a ello el recuerdo de nuestro Fundador, el P. Dehon que tuvo siempre una fuerte impronta social, sobre todo con los más desfavorecidos».
La Casa San Juan funciona siempre en contacto con Casa Betania, de acogida de jóvenes solicitantes de asilo, y acoge desde hace ya casi dos años a muchachos que, llegado el momento, deben abandonar la Casa Betania y se encuentran de golpe en la calle, o a muchachos en total desamparo. «Aquí pasan el tiempo necesario hasta que encuentren un trabajo y puedan ellos pagarse una habitación para poder vivir. En este tiempo intentamos darles calor de familia y tener con ellos una cercanía para que no se sientan abandonados. También se cuenta con voluntarios que les ayudan en el aprendizaje de la lengua, el conocer las costumbres y demás cosas», explican los dehonianos.
El P. Carmelo insiste en que «este jubileo significa volver un poco a las raíces de nuestro fundador, a sus orígenes, su fundación, la misión..., y de esta forma revivir lo que el padre Dehon tanto ansiaba con esa lema que él tenía para nosotros y que así nos dejó en su testamento espiritual: «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad». Por eso nuestra congregación tiene como lema la reparación del mal en el mundo a través de la Eucaristía y de la adoración ante el Santísimo. Toda la congregación está hoy día en esta situación de renovar lo que el Padre Dehon dijo al morir: «Por Él vivo, por Él muero». No tenemos una obra específica, sino que vamos allí donde se nos necesita, sobre todo a los sitios más pobres. El jubileo nos está ayudando a todos a recordar lo que fue el origen de la congregación, para acomodarla a estos tiempos en los que estamos viviendo, donde quizá la reparación, el ir a los sitios de conflicto, es más necesario que nunca».
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