Calama asegura que el exmandatario llegó a convertir la oficina oficial del expresidente del Gobierno en el «centro de coordinación» de la red corrupta
Regala esta noticia Añádenos en Google José Luis Rodríguez Zapatero en un acto de campaña de las pasadas elecciones andaluzas. (José Manuel Pedrosa/Efe)Melchor Sáiz-Pardo y Mateo Balín
20/05/2026 a las 00:06h.El retrato judicial de José Luis Rodríguez Zapatero que dibuja el juez José Luis Calama no se parece al del expresidente ajeno al ... barro, al dirigente retirado de la primera línea y convertido en mediador internacional. En su demoledor auto de levantamiento del secreto, el magistrado de la Audiencia Nacional coloca al exjefe del Gobierno en el centro de una presunta red que, según la resolución, habría operado para ejercer influencias, obtener decisiones administrativas favorables y canalizar dinero hacia su entorno. La frase más dura aparece casi al final del relato indiciario: Zapatero habría ejercido un «liderazgo efectivo» sobre una «estructura diseñada para ejercer influencias ilícitas», encubrir «contraprestaciones económicas mediante contratos ficticios» y actuar él mismo como «principal beneficiario final y supervisor último de la operativa».
Otro de los trazos que endurece el perfil judicial de Zapatero es la dimensión internacional de la supuesta operativa. Calama no le describe solo como un expresidente utilizado como reclamo reputacional o como mediador político, sino como alguien con «intervención directa» en «operaciones internacionales de alto valor económico», entre ellas las relativas al «petcoke [coque de petróleo], oro, compraventa de acciones y divisas». Esa enumeración, incluida por el juez entre los rasgos comunes de la presunta red, aleja la imagen del antiguo dirigente institucional y la aproxima a la de un operador con acceso a circuitos de negocio globales, autoridades extranjeras y transacciones de enorme volumen.
Zapatero habría ejercido un «liderazgo efectivo» sobre una «estructura diseñada para ejercer influencias ilícitas», encubrir «contraprestaciones económicas mediante contratos ficticios» y actuar él mismo como «principal beneficiario final»
El dibujo que hace Calama es el de un jefe que no se mancha las manos en la ventanilla, pero que manda sobre quienes sí lo hacen. El auto atribuye a Zapatero «funciones de dirección y control» y coloca por debajo a Julio Martínez Martínez, su amigo 'runner', como «lugarteniente principal y figura visible», encargado del «contacto directo con los clientes», de ejecutar sus instrucciones y de encabezar el entramado societario usado para canalizar fondos.
«Hablo con un lacayo»
La frase intervenida que recoge el juez resume esa distancia jerárquica con una crudeza casi mafiosa: «No hablo con el directo, hablo con un lacayo», en referencia a Julio Martínez Martínez y a su relación con el expresidente. Zapatero, según esa mirada judicial, quedaría preservado de las gestiones más comprometidas, parapetado tras intermediarios, secretarias, sociedades y operadores de confianza, mientras el auto lo sitúa en la cúspide: no como simple reclamo institucional, sino como quien dirige, controla y se beneficia de la operativa.
Esas pinceladas judiciales que emborronan el lienzo de ZP también alcanzan a un emblema: la oficina del expresidente a escasos metros de la sede nacional del PSOE en Madrid, uno de los centros neurálgicos de los registros del martes. Para Calama, ese local de la calle Ferraz número 35, piso primero izquierda. no sería solo un despacho profesional, sino el «centro de coordinación de la red». Desde allí, según la resolución, «se imparten instrucciones», «se elaboran documentos», «se gestionan comunicaciones sensibles» y «se articula la operativa financiera y societaria».
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