Si pensamos en un alimento saludable, la verdad es que la manzana entra dentro del top. Sin embargo, un reciente análisis publicado por la ONG Pesticide Action Network Europe, en colaboración con otras 13 organizaciones, ha puesto sobre la mesa una realidad incómoda: buena parte de las manzanas convencionales que llegan a nuestros supermercados están contaminadas por múltiples pesticidas.
Los datos. El informe se basó en este caso en el análisis de 59 muestras frescas de producción local recogidas en septiembre de 2025 en 13 países europeos, donde se incluye también a España. En este caso, organizaciones como Ecologista en Acción han podido corroborar los resultados que han apuntado a lo siguiente:
El 93% de las manzanas analizadas presentaba al menos un residuo químico, es decir, solo el 7% estaba completamente libre de pesticidas.El 85% contenía más de un pesticida, con una media de tres sustancias distintas por fruta, llegando hasta siete en los casos más extremos.
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Por países. Mientras que en Dinamarca solo el 20% de las muestras tenía residuos múltiples, en España, Francia e Italia la cifra se disparó hasta un preocupante 80%. Y ante la pregunta de dónde sale tanto químico, la respuesta apunta a que las manzanas pueden llegar a ser rociadas con agroquímicos hasta 30 veces al año.
Los tóxicos. Lo que más preocupa a la comunidad científica no es solo la cantidad, sino la calidad de estos tóxicos, ya que el desglose de las sustancias halladas enciende varias red flags:
El 71% de las manzanas contenía pesticidas catalogados por la propia Unión Europea como "candidatos a sustitución", es decir, los más tóxicos del mercado que deberían estar siendo retirados gradualmente por otros más seguros. El 64% presentaba residuos de PFAS, conocidos como "químicos eternos" por su persistencia en el medio ambiente. El más habitual es el fludioxonil, que es un conocido disruptor endocrino hallado en el 40% de las muestras.
Las consecuencias. Los datos aquí apuntan a que el 93% de estas manzanas de consumo habitual no cumplían con los estrictos límites legales que se exigen para la elaboración de alimentos infantiles procesados, subrayando el riesgo para los niños, que son especialmente vulnerables a estas sustancias debido a que son mucho más sensibles al no tener su hígado del todo desarrollado.
El efecto cóctel. Si las manzanas tienen un tóxico en su superficie, la pregunta parece obligada: ¿por qué son legales? Aquí es donde entra la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria que analiza las sustancias de forma individual, estimándose que en la inmensa mayoría de los casos la concentración de cada pesticida por separado se encuentra por debajo de los límites legales permitidos. De hecho, el Informe Anual de la UE sobre residuos elaborado por la EFSA avala que las excedencias por encima de la norma son bajas.
Pero el problema está en el 'efecto cóctel' porque la normativa actual ignora el hecho de que cuando se juntan tres o cuatro tóxicos su efecto se ve multiplicado. Sin embargo, a pesar de que la UE tiene un mandato legal desde hace 20 años para evaluar los riesgos acumulativos, a día de hoy sigue sin aplicarlo rigurosamente, y por si fuera poco, a finales de 2025 la Comisión Europea planteó propuestas que podrían debilitar aún más estas revisiones de toxicidad.
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Hay precedentes. Este estudio no es un caso aislado, puesto que otras entidades como la OCU ya publicaron información que apuntaba al elevado nivel de residuos de tóxicos que hay en algunos alimentos. Incluso la propia EFSA registra año tras año esta contaminación múltiple en sus bases de datos, aunque se limite a validar que individualmente no rompen la regla.
Ante este panorama y a la espera de que las normativas europeas se actualicen para proteger a los consumidores del efecto cóctel, los expertos y las organizaciones medioambientales coinciden en una recomendación clara: para aquellos que busquen minimizar su exposición a estos disruptores hormonales y químicos persistentes, las manzanas de producción ecológica, que según los estudios suelen estar libres de estos residuos, se perfilan hoy por hoy como la alternativa más segura.
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El lado oscuro de las manzanas europeas: el 85% esconde un "cóctel" de pesticidas y PFAS que la normativa actual ignora
fue publicada originalmente en
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por
José A. Lizana
.
El lado oscuro de las manzanas europeas: el 85% esconde un "cóctel" de pesticidas y PFAS que la normativa actual ignora
Los estudios apuntan a una gran cantidad de pesticidas en las manzanas que llegan a nuestro supermercado
Si pensamos en un alimento saludable, la verdad es que la manzana entra dentro del top. Sin embargo, un reciente análisis publicado por la ONG Pesticide Action Network Europe, en colaboración con otras 13 organizaciones, ha puesto sobre la mesa una realidad incómoda: buena parte de las manzanas convencionales que llegan a nuestros supermercados están contaminadas por múltiples pesticidas.
Los datos. El informe se basó en este caso en el análisis de 59 muestras frescas de producción local recogidas en septiembre de 2025 en 13 países europeos, donde se incluye también a España. En este caso, organizaciones como Ecologista en Acción han podido corroborar los resultados que han apuntado a lo siguiente:
El 93% de las manzanas analizadas presentaba al menos un residuo químico, es decir, solo el 7% estaba completamente libre de pesticidas.
El 85% contenía más de un pesticida, con una media de tres sustancias distintas por fruta, llegando hasta siete en los casos más extremos.
Por países. Mientras que en Dinamarca solo el 20% de las muestras tenía residuos múltiples, en España, Francia e Italia la cifra se disparó hasta un preocupante 80%. Y ante la pregunta de dónde sale tanto químico, la respuesta apunta a que las manzanas pueden llegar a ser rociadas con agroquímicos hasta 30 veces al año.
Los tóxicos. Lo que más preocupa a la comunidad científica no es solo la cantidad, sino la calidad de estos tóxicos, ya que el desglose de las sustancias halladas enciende varias red flags:
El 71% de las manzanas contenía pesticidas catalogados por la propia Unión Europea como "candidatos a sustitución", es decir, los más tóxicos del mercado que deberían estar siendo retirados gradualmente por otros más seguros.
El 64% presentaba residuos de PFAS, conocidos como "químicos eternos" por su persistencia en el medio ambiente. El más habitual es el fludioxonil, que es un conocido disruptor endocrino hallado en el 40% de las muestras.
Las consecuencias. Los datos aquí apuntan a que el 93% de estas manzanas de consumo habitual no cumplían con los estrictos límites legales que se exigen para la elaboración de alimentos infantiles procesados, subrayando el riesgo para los niños, que son especialmente vulnerables a estas sustancias debido a que son mucho más sensibles al no tener su hígado del todo desarrollado.
El efecto cóctel. Si las manzanas tienen un tóxico en su superficie, la pregunta parece obligada: ¿por qué son legales? Aquí es donde entra la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria que analiza las sustancias de forma individual, estimándose que en la inmensa mayoría de los casos la concentración de cada pesticida por separado se encuentra por debajo de los límites legales permitidos. De hecho, el Informe Anual de la UE sobre residuos elaborado por la EFSA avala que las excedencias por encima de la norma son bajas.
Pero el problema está en el 'efecto cóctel' porque la normativa actual ignora el hecho de que cuando se juntan tres o cuatro tóxicos su efecto se ve multiplicado. Sin embargo, a pesar de que la UE tiene un mandato legal desde hace 20 años para evaluar los riesgos acumulativos, a día de hoy sigue sin aplicarlo rigurosamente, y por si fuera poco, a finales de 2025 la Comisión Europea planteó propuestas que podrían debilitar aún más estas revisiones de toxicidad.
Hay precedentes. Este estudio no es un caso aislado, puesto que otras entidades como la OCU ya publicaron información que apuntaba al elevado nivel de residuos de tóxicos que hay en algunos alimentos. Incluso la propia EFSA registra año tras año esta contaminación múltiple en sus bases de datos, aunque se limite a validar que individualmente no rompen la regla.
Ante este panorama y a la espera de que las normativas europeas se actualicen para proteger a los consumidores del efecto cóctel, los expertos y las organizaciones medioambientales coinciden en una recomendación clara: para aquellos que busquen minimizar su exposición a estos disruptores hormonales y químicos persistentes, las manzanas de producción ecológica, que según los estudios suelen estar libres de estos residuos, se perfilan hoy por hoy como la alternativa más segura.