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Política

El 'limbo' por el calor en las aulas de los colegios que confunde a Sol y Cibeles: "No está muy claro a quien le toca actuar"

El 'limbo' por el calor en las aulas de los colegios que confunde a Sol y Cibeles: "No está muy claro a quien le toca actuar"
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Las grandes obras corresponden a la Comunidad y las más concretas, al Ayuntamiento. "A veces, los profesores han dado clase en los pasillos", dicen en uno de los coles donde el termómetro en clase coquetea con los 30º. Hoy, protesta ante la Asamblea Leer

Hay ventiladores en algunas aulas, pero cuando la temperatura ronda los 30 grados lo único que se mueve es aire caliente. A veces, los profesores han tenido que salir de las aulas para dar clase en el pasillo, e incluso algún pequeño llegó a sufrir una lipotimia el año pasado. «El cole ha dejado de ser un refugio climático; los niños están mejor en casa», lamentan desde el CEIP Miguel de Unamuno, junto al paseo de las Delicias.

En ese mismo distrito de Arganzuela, junto a Madrid Río, se encuentra el colegio Tomás Bretón. «El patio es de cemento y hay pocos árboles. Más allá de un pequeño porche, no hay sombra. Se instalaron ventiladores en algunas aulas, pero no en las de Infantil. Reclamamos un plan integral que mejore la adaptación climática y estudie todas las medidas necesarias. No se trata solo de poner aires acondicionados». Situaciones similares se viven en el Tirso de Molina o en el SESI (San Eugenio y San Isidro), cuya propuesta de habitabilidad térmica acaba de ser admitida a trámite en la Junta local.

Hay 21 distritos en la capital y decenas de colegios que vienen sudando la gota gorda cuando se acerca el verano, especialmente durante los campamentos infantiles de julio, cuando el termómetro no da tregua. «Las ayudas del Ayuntamiento y de la Comunidad no llegan. Es normal que desconfiemos», afirman casi al unísono desde muchos centros, tanto de la capital como del resto de la región.

"Cada junio, la izquierda retoma las críticas"

El malestar ha crecido entre las familias y el personal docente en los últimos días, especialmente después de las polémicas palabras, la semana pasada, del consejero de Cultura, Mariano de Paco, que trivializó con los episodios de calor en las aulas al sugerir que pueden resultar inspiradores para los alumnos. Unas declaraciones que han potenciado las críticas desde la izquierda y la tensión con las asociaciones, que hoy recibirán con una protesta a Isabel Díaz Ayuso a las puertas de la Asamblea. Ayer, la portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento, Rita Maestre, denunció desde uno de los colegios afectados que tanto las altas temperaturas como las «excusas» del PP son «insoportables». Hoy, la izquierda llevará varias preguntas e iniciativas al pleno autonómico para exigir a Ayuso que aporte soluciones.

Frente a las diversas recriminaciones, la Administración madrileña defiende que la ventana temporal de actuaciones en centros educativos -principalmente, los meses de verano, durante vacaciones- es reducido, y reivindica las actuaciones ejecutadas hasta la fecha. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, desde que llegara Ayuso en 2019, cifra en más de 1.500 las obras efectuadas en centros educativos de la región para mejorar la climatización de los alumnos madrileños. A ellas hay que añadir otras 111 que se están realizando en estos momentos a lo largo y ancho de la capital. Sol calcula que en estos siete años ha invertido cerca de 80 millones de euros en la adecuación de las temperaturas en las aulas, algo que no frena los reproches de la izquierda: «Cada junio retoman sus críticas, pero llevamos muchos años trabajando en ello».

Eso sí, de puertas para adentro, existe cierta confusión respecto al finísimo hilo competencial: las reformas integrales de centros educativos son responsabilidad de la Comunidad, y los trabajos puntuales, a los ayuntamientos. ¿Qué define o concreta el grado de cada actuación?

18 millones y 104 proyectos

«No está muy claro cuándo le corresponde actuar al Ayuntamiento y cuándo a la Comunidad», deslizan desde Cibeles sobre esa suerte de limbo que rodea las necesarias reformas para mejorar el bienestar climático en los centros educativos. Las actuaciones se ejecutan durante el verano, cuando no hay niños en las aulas. Y para este, el consistorio madrileño destinará 18 millones de euros, procedentes de su remanente de tesorería, a 104 proyectos en colegios públicos. En Carabanchel, por ejemplo, se invertirán 500.000 euros en la rehabilitación de cubiertas y la mejora de la eficiencia energética del Gonzalo de Berceo. Y en Usera, en el Colegio Público de Educación Especial Joan Miró, el consistorio ejecutará trabajos, por valor de 400.000 euros, para sustituir calderas, radiadores y adecuar el acondicionamiento de las aulas. También para instalar ventiladores.

Almeida salía ayer al paso de esta cuestión durante la presentación del balance de la visita del Papa. «Estamos comprometidos con que las instalaciones escolares puedan ser cada vez mejores y más adecuadas para los alumnos de Madrid», afirmaba. Son los propios distritos los que se encargan de gestionar las reclamaciones de los centros educativos y de solicitar a la tesorería de Cibeles las inversiones más urgentes y necesarias en cada punto de la capital.

Desde el Consistorio, mostraban cierto escepticismo ante la medida anunciada por el Gobierno central sobre esa partida de 200 millones de euros «para climatización y rehabilitación energética de colegios», que, según anunció la portavoz Elma Saiz, llegaría «en las próximas semanas». «Estamos esperando a que lo concreten. Ese dinero sería para todo el país y a Madrid le correspondería una pequeña porción», recordaba el regidor, lanzando un pellizco en dirección a La Moncloa.

Aprieta el mercurio en las aulas madrileñas, con el curso escolar a punto de concluir y los campamentos de verano camino de despertar. En muchos colegios todos miran hacia Sol y Cibeles. Tienen la última palabra.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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