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El Último de la Fila vuelve tras 30 años con nueva piel y las canciones de siempre

El Último de la Fila vuelve tras 30 años con nueva piel y las canciones de siempre
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La banda de Manolo García y Quimi Portet recupera sus temas más emblemáticas ante más de 18.000 personas en el primer concierto de su gira en Marenostrum Fuengirola

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Manolo García, entre el mar de manos del público cuando se bajó a cantar en compañía. Hugo Cortes El Último de la Fila vuelve tras 30 años con nueva piel y las canciones de siempre

La banda de Manolo García y Quimi Portet recupera sus temas más emblemáticas ante más de 18.000 personas en el primer concierto de su gira en Marenostrum Fuengirola

Paco Griñán

Málaga

Domingo, 26 de abril 2026, 01:24 | Actualizado 01:30h.

... tres décadas al frente de la banda El Último de la Fila. Su primer concierto con Quimi Portet tuvo como escenario un abarrotadísimo Marenostrum Fuengirola que vino a quitarse años de encima o, cuanto menos, quitárselos por un rato. Y amén que lo consiguieron. Artistas y público entregados unos a otros. García lo selló recurriendo a un clásico. Bueno, a dos. A Fray Luis de León y después a Unamuno, que tras la cárcel y el exilio, volvieron a sus clases como si nada. El Último de la Fila los homenajeó al afirmar: «Como decíamos ayer». Y añadir un título muy esperado, «Como decíamos ayer, 'Querida Milagros'». Y estalló tanta espera en ovación.

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Un feliz Manolo García, sobre el escenario del Marenostrum Fuengirola. Hugo Cortés

Ante 18.500 testigos, Quimi & Manolo, tanto monta, monta tanto, no solo cantaron una selección de temas imperecederos, sino que sonaron como (casi) siempre. Ir a un concierto de El Último de la Fila era en los 90 una garantía -como lo era ir a uno de Radio Futura o Danza Invisible- y, ya se puede decir, sigue siéndolo. Ni García ni Portet son los mismos siendo los mismos, pero ayer demostraron que el que tuvo, retuvo. La vida está escrita en canciones y, parafraseando el bolero, 30 años no es nada a juzgar por este primer concierto de la gira 2026. Sus primeras palabras fueron para presentar a 'Milagros', pero musicalmente el concierto comenzó de forma cronológica y, a modo de manifiesto, con un tema clásico de cuando se hacían llamar Los Burros, 'Huesos', la flaca más flaca de nuestro pop hasta que llegó la de Jarabe de Palo. Canción imprescindible de hace más de 40 años -da susto escribirlo- y que anoche fue el símbolo de esta vuelta a los orígenes que es esta gira 2026 de El Último.

Una feliz y gozosa nostalgia sobrevoló el gran escenario al borde del mar de Fuengirola con temas como 'Aviones planteados', 'Sin llaves' o 'El loco'. También con la anunciada 'Querida Milagros', esa carta triste y sonora del soldado Adrián que hizo fortuna en una España en la que la juventud sentía absoluto desapego por la mili. Un servicio obligatorio que, años después de este canto, desaparecería. Así que los congregados anoche, en su mayor parte los que hicieron la instrucción militar, los que optaron por el servicio social sustitutorio, los que simplemente se libraron, y las y los que escribieron cartas a su Adrián o lo llamaron por teléfono desde una cabina, se desgañitaron con este himno antibelicista que anoche rimaba con otro tema que cantaron a continuación y que también fue coreado: «Mi patria en mis zapatos, mis manos son mi ejército». Y formando una trilogía contra la guerra, el espíritu pacífico de otra canción, 'Conflicto armado', más actual que nunca. Aunque esto vale casi para cualquier momento, por desgracia.

«Cuando empezamos, ante 50 o 200 personas, Manolo acababa los conciertos diciendo: 'Id y multiplicaos'. Así que muchas gracias por multiplicaros»

Quimi Portet

Guitarrista y compositor

Manolo García no paró de corear, animar y conectar con el público. Le preguntó a los de la grada del fondo como estaban. Y le aplaudieron a rabiar por acordarse de ellos. El humor llegó cuando Quimi Portet cogió el micrófono y explicó las razones por las que habían vuelto después de tres largas décadas. «La primera es para huir de la férrea disciplina familiar y la segunda para que nuestros sufridos familiares se puedan deshacer de nosotros un tiempo», aseguró divertido el guitarrista y compositor, que añadió que el «el factor más importante (del regreso) son ustedes, de verdad». El público encantado, claro. Y a renglón seguido le puso la postilla. «Cuando empezamos con Los Burros, ante 50 o 200 personas, Manolo acababa los conciertos diciendo: 'Id y multiplicaos'. Así que muchas gracias por multiplicaros», afirmó Portet, al que remachó su colega García: «La verdad es que os habéis multiplicados bastante bien».

El «intrépido vocalista»

Los multiplicados se lo pasaron en grande escuchando a la pareja cantando con nueva piel, menos pelo y «18 kilos de laca», pero con una energía que sonaba a la de siempre. Desde una hora antes del comienzo del espectáculo, el público ya había llenado por completo el recinto de Marenostrum Fuengirola, esperando con ilusión que esa gran escenografía presidida por el simbólico pescado de la banda en diferentes tamaños y espetados por el escenario se pusieran también a cantar. Al borde del mar, parecía un decorado diseñado para Fuengirola. Solo les faltaba la jábega. Un ambiente en el que estos poetas sacaron sus parapetos con poemas que sabían como nunca al salitre del amor. El día amenazaba lluvia, pero el cielo respetó y ellos pusieron el calor del que se contagió todo el respetable. Un público procedente de toda Andalucía y diferentes puntos de España -Valencia, Valladolid, Asturias...-, que no quisieron perderse este primer concierto. Como tampoco lo hicieron algunos rostros conocidos, como Jordi Évole y Paz Padilla.

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Quimi Portet, con su guitarra, la otra mitad de El Último de la Fila. Hugo Cortés

Siguieron cayendo temazos como 'No me acostumbro', 'Dios de la lluvia', 'Soy un accidente' y una coreada 'Mar antiguo' en la que el océano de cabezas volvió a llenarse de móviles en alto para grabar a Manolo García y Quimi Portet cantar una letra que parecía escrita para anoche: «Triste y cansado / con los viejos amigos / el vino y el cantar».

En la noche de García&Portet también hubo sitio para 'Cuando el mar te tenga', con todo el público con los brazos en alto para rugir como mistral. Y ya que había pasado más de una hora de concierto y la gente estaba arriba, llegó «El que canta su mal espanta» con todos los asistentes a coro. En esa comunión, el »intrépido vocalista« -como bautizó Quimi a Manolo- tomó el micrófono para proclamar que aunque pareciera un concierto de ayer, era de hoy a mucha honra. «No vamos a volver a tener 25 años, pero da igual, somos la hostia ahora mismo y estamos más contentos que unas castañuelas», dijo entre el aplauso cómplice de los presentes. La siguiente fue otro emblema, prima hermana del anterior: 'Canta por mí'. Con un bastón en la mano, García entonó eso de «caminando sin prisas por el tiempo» y pidió a los presentes «canta por mí si no estoy yo ya aquí». Anoche estaban allí, pero el público no dejó de cantar.

Fin de Fiesta

Ya en la recta final de las dos horas de concierto sonaron las más cañeras y con las que el público más saltó, como al recordar el estribillo de «los días se van« ('Lápiz y tinta'); el himno sobre cuando se ama por primera vez, 'Lejos de las leyes de los hombres' y 'Sara', «dulce Sara» y su «secreto azul», con la que Manolo García presentó a la nueva guitarrista de la banda que le acompaña, Sara García, su hija. Con la intimidad ya a estas alturas del espectáculo, El Último de la Fila cantó «coge mi mano y duerme junto a mí» para invitar a todos a irse a casa a pasar unos 'Dulces sueños'. Y la banda hizo el simulacro de irse. El público silbaba y esperaba más canciones sin moverse, pero no gritaba. Y fue el propio Manolo el que salió para poner las cosas en su sitio y animar al público a pedir con ganas «otra, otra». Y el público se lo gritó. «Así sí», aprobó el artista que retomó la fiesta con 'Yo no danzo al son de los tambores' para «desencajar las baldosas a su paso» y bajarse a cantar con el público.

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El público coreó y se divirtió con las canciones «eternas» de El Último de la Fila. Hugo Cortés

Después se puso cómodo y sacó un sillón un poco rebelde que se le resistió cuando intentó moverlo por el escenario. Cuando se hartó lo acabó tirando al foso. Habrá que cambiar las ruedas para el próximo concierto. Y probablemente de sillón. No debió quedar muy entero. Entonces llegó la canción que muchos esperaban desde el principio. 'Como un burro amarrado en la puerta del baile', probablemente el 'hit' más popular de El Último de la Fila, que puso a trotar al personal al grito de la dionisíaca letra que, con toda la razón, nos recuerda que «si total son cuatro días, pa qué vas a exprimirte el limón».

Manolo García se despidió del público proclamando que no había sido un concierto de «canciones antiguas, sino eternas»

Y enganchada con la anterior la letra de las barras de bar, los vertederos de amor y las flechas de la incertidumbre. La mítica 'Insurrección', el primer gran éxito de la banda, llegó a los postres para volver a demostrar que, hasta cuando exhiben su «trocito peor», son los mejores. Gran final para un concierto que fue calentándose y acabó en alto con gritos, esta vez sí, de «otra, otra». Con el 'setlist' agotado, se marcaron un ranchera, la de «con dinero o sin dinero, hago siempre lo que quiero», tras proclamar que no había sido un concierto de «canciones antiguas, sino eternas». «Muchas gracias y seguid multiplicándoos», se despidió la banda. Para el próximo concierto habrá que ampliar el aforo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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