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El último secreto de la agricultura contra la sequía es, literalmente, enterrar lana de oveja

El último secreto de la agricultura contra la sequía es, literalmente, enterrar lana de oveja
Artículo Completo 842 palabras
La lana que tenemos hoy en nuestra ropa puede verse como algo insignificante, pero en el pasado era considerada como "oro blanco" que sustentó la economía de muchos países alrededor del mundo. En la actualidad, Australia es uno de los gigantes productores a nivel mundial que cuenta con dos tipos de productos: la lana fina, que se vende muy cara, y la de baja calidad se queda sin uso. Pero la ciencia ya ha encontrado la forma de aprovecharla en la propia agricultura.  Un recurso infrautilizado. La literatura científica que va creciendo en los últimos meses sugieren que este residuo es en realidad una pieza de ingeniería biológica infrautilizada que es capaz de retener agua donde nadie más puede. Y esto es algo que para los terrenos más desertificados es algo muy interesante, como por ejemplo como ocurre en España.  Y es que en aquellos países que son más áridos, como por ejemplo en Australia o en España, hay varios problemas: la falta del agua y la rapidez con la que esta se evapora desde la tierra. Es por ello que aquí es donde entra la función de "microesponja" que puede tener la lana.  En Xataka Si España quiere salvar su campo, ya sabe lo que tiene que hacer: abrazar la agricultura de precisión Los ensayos. Tras ver que la lana tiene esta propiedad para retener agua, la ciencia comenzó a trabajar en ello. Fue entonces cuando los científicos comenzaron a aplicar en la agricultura la lana residual procesada, como pellets o de manera comprimida. De esta manera, tras ponerla encima de la tierra, se vio como los suelos compactados y secos se estaban comenzando a regenerar.  Y es que simplemente una capa de lana sobre la tierra puede reducir la pérdida de agua superficial hasta un 35%. Esto es algo realmente positivo, puesto que se ha observado un aumento de la actividad microbiana de entre un 30 y un 50%, y además los cultivos de prueba mostraron incrementos de producción de entre el 12% y el 18%.  Una idea simple. La lana actúa como una manta aislante que evita que el sol incinere el suelo, pero también actúa como esa esponja higroscópica que permite que se proporcione agua sin que se evapore rápidamente.  Hay matices. Si bajamos del entusiasmo hecho con los ensayos de campo a la frialdad de laboratorio, encontramos algo diferente. Un estudio publicado en 2022 apuntó que los residuos de lana no solo no dañan la microbiota, sino que la estimulan. Al contrario que otros materiales que pueden "robar" nitrógeno al suelo para descomponerse, la lana se degrada liberando lentamente nutrientes.  Más recientemente, en un estudio de 2025, un análisis sobre el uso de pellets de lana en el cultivo de lechuga. Aquí las cifras de retención de agua son más conservadoras, pero igualmente valiosas: documentaron mejoras en la humedad del suelo de entre un 3% y un 25%. Todo dependía siempre del tipo de suelo en concreto, siendo más efectivos en suelos arenosos que son los más propensos a secarse.  Por qué funciona. La clave de la esponja como una auténtica ayuda para nuestros cultivos está en su estructura física y química. Se ha visto en concreto que la lana puede absorber hasta el doble de su peso en agua sin mucho problema. Esto es fundamental, porque cuando llueve o se riega va a poder almacenar mucha humedad y la irá liberando gradualmente cuando el ambiente se seca.  Pero además, estamos hablando de un fertilizante lento. Esto se explica porque al estar compuesta de queratina, la lana es rica en nitrógeno y azufre.  Además, su biodegradación es lenta, lo que la convierte en una alternativa orgánica a los fertilizantes sintéticos.  En Xataka El gran problema de la agricultura en España es el que nadie quiere abordar: cada vez llueve menos y cada vez queremos plantar más Economía circular. Más allá de la función en el campo, la investigación encuadra la lana dentro de la necesidad de reducir los insumos fósiles. Actualmente, fabricar fertilizantes nitrogenados consume grandes cantidades de gas natural, por lo que usar la lana como fertilizante puede ayudarnos a recibir este gran consumo.  Además de todo esto, el ganadero se libra de un residuo que antes le costaba dinero, eliminar o le ocupaba mucho sitio y el agricultor obtiene un material que protege su suelo de la erosión y la sequía.  Imágenes | Sam Carter Mike Erskine  En Xataka | Extremadura se ha convertido en amo y señor de un sector insospechado: el cultivo de tabaco "made in Spain" - La noticia El último secreto de la agricultura contra la sequía es, literalmente, enterrar lana de oveja fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
El último secreto de la agricultura contra la sequía es, literalmente, enterrar lana de oveja

La lana que nadie quiere se puede poner encima de la tierra y literalmente revivirla

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José A. Lizana

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José A. Lizana

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La lana que tenemos hoy en nuestra ropa puede verse como algo insignificante, pero en el pasado era considerada como "oro blanco" que sustentó la economía de muchos países alrededor del mundo. En la actualidad, Australia es uno de los gigantes productores a nivel mundial que cuenta con dos tipos de productos: la lana fina, que se vende muy cara, y la de baja calidad se queda sin uso. Pero la ciencia ya ha encontrado la forma de aprovecharla en la propia agricultura

Un recurso infrautilizado. La literatura científica que va creciendo en los últimos meses sugieren que este residuo es en realidad una pieza de ingeniería biológica infrautilizada que es capaz de retener agua donde nadie más puede. Y esto es algo que para los terrenos más desertificados es algo muy interesante, como por ejemplo como ocurre en España. 

Y es que en aquellos países que son más áridos, como por ejemplo en Australia o en España, hay varios problemas: la falta del agua y la rapidez con la que esta se evapora desde la tierra. Es por ello que aquí es donde entra la función de "microesponja" que puede tener la lana. 

En XatakaSi España quiere salvar su campo, ya sabe lo que tiene que hacer: abrazar la agricultura de precisión

Los ensayos. Tras ver que la lana tiene esta propiedad para retener agua, la ciencia comenzó a trabajar en ello. Fue entonces cuando los científicos comenzaron a aplicar en la agricultura la lana residual procesada, como pellets o de manera comprimida. De esta manera, tras ponerla encima de la tierra, se vio como los suelos compactados y secos se estaban comenzando a regenerar. 

Y es que simplemente una capa de lana sobre la tierra puede reducir la pérdida de agua superficial hasta un 35%. Esto es algo realmente positivo, puesto que se ha observado un aumento de la actividad microbiana de entre un 30 y un 50%, y además los cultivos de prueba mostraron incrementos de producción de entre el 12% y el 18%. 

Una idea simple. La lana actúa como una manta aislante que evita que el sol incinere el suelo, pero también actúa como esa esponja higroscópica que permite que se proporcione agua sin que se evapore rápidamente. 

Hay matices. Si bajamos del entusiasmo hecho con los ensayos de campo a la frialdad de laboratorio, encontramos algo diferente. Un estudio publicado en 2022 apuntó que los residuos de lana no solo no dañan la microbiota, sino que la estimulan. Al contrario que otros materiales que pueden "robar" nitrógeno al suelo para descomponerse, la lana se degrada liberando lentamente nutrientes. 

Más recientemente, en un estudio de 2025, un análisis sobre el uso de pellets de lana en el cultivo de lechuga. Aquí las cifras de retención de agua son más conservadoras, pero igualmente valiosas: documentaron mejoras en la humedad del suelo de entre un 3% y un 25%. Todo dependía siempre del tipo de suelo en concreto, siendo más efectivos en suelos arenosos que son los más propensos a secarse. 

Por qué funciona. La clave de la esponja como una auténtica ayuda para nuestros cultivos está en su estructura física y química. Se ha visto en concreto que la lana puede absorber hasta el doble de su peso en agua sin mucho problema. Esto es fundamental, porque cuando llueve o se riega va a poder almacenar mucha humedad y la irá liberando gradualmente cuando el ambiente se seca. 

Pero además, estamos hablando de un fertilizante lento. Esto se explica porque al estar compuesta de queratina, la lana es rica en nitrógeno y azufre.  Además, su biodegradación es lenta, lo que la convierte en una alternativa orgánica a los fertilizantes sintéticos. 

En XatakaEl gran problema de la agricultura en España es el que nadie quiere abordar: cada vez llueve menos y cada vez queremos plantar más

Economía circular. Más allá de la función en el campo, la investigación encuadra la lana dentro de la necesidad de reducir los insumos fósiles. Actualmente, fabricar fertilizantes nitrogenados consume grandes cantidades de gas natural, por lo que usar la lana como fertilizante puede ayudarnos a recibir este gran consumo. 

Además de todo esto, el ganadero se libra de un residuo que antes le costaba dinero, eliminar o le ocupaba mucho sitio y el agricultor obtiene un material que protege su suelo de la erosión y la sequía. 

Imágenes | Sam CarterMike Erskine 

En Xataka | Extremadura se ha convertido en amo y señor de un sector insospechado: el cultivo de tabaco "made in Spain"

Fuente original: Leer en Xataka
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