El ascenso épico logrado en Tarragona en el último y mágico instante de la prórroga hace dos años, un aliciente más en busca del éxito de los blanquiazules en la finalísima de los 'play-off' en Almería
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(SALVADOR SALAS) 19/06/2026 Actualizado a las 00:42h.El malaguismo está deseando que llegue el partido del sábado en Almería, a las 21.00 horas. No puede esperar más, necesita una solución para ... quitarse tensión permanente ante esta finalísima que dará una plaza en Primera. Confía en su equipo, en su carácter, personalidad y posibilidades ante esta última opción, pero tampoco quiere que estos deseos y sueños supongan una presión extra. La afición insiste en sus muestras de cariño y apoyo en todos los sentidos: en La Rosaleda, a domicilio, en los recibimientos, en la salida del equipo… Y todos los seguidores, igual que lo han hecho también interiormente, invocan una y otra vez a ese mágico minuto 122 del partido de Tarragona para conseguir, del modo que sea posible, ese imprescindible triunfo en el choque ante el cuadro indálico en la vuelta de los 'play-off' .
Ese instante mágico de la prórroga de hace dos temporadas supone también ahora un aliciente extraordinario para la afición, el equipo y el propio club para elevar la fe en las posibilidades para alcanzar el objetivo del ascenso en un compromiso difícil ante un Almería fuerte y construido exclusivamente para subir a Primera. En aquel momento el éxito llegó de una forma heroica, 'in extremis', pero en esta ocasión no se descarta, ni siquiera lo hace el propio Juafran Funes lo hace, puede ocurrir lo mismo. La situación actual de la eliminatoria, con el empate sin goles de La Rosaleda, llevaría nuevamente a la prórroga si ninguno de los equipos marca.
Un gol o uno más que el rival es lo que distancia al Málaga del ascenso. Es previsible, como el propio técnico blanquiazul adelantó, que en este último encuentro de la eliminatoria, de los 'play-off' y de la temporada se mueva el marcador en varias ocasiones. La clave estará, de esta manera, en la estrategia de uno y otro equipo. Con este marcador hasta el final de la prórroga, el Almería sería el ganador para subir, aunque su plan no podría ser conversador y defensivo hasta el final. Sería demasiado arriesgado. De ahí que Funes comentara que, tarde o temprano, el cuadro indálico tendrá que lanzarse al ataque para sentenciar la eliminatoria, pues este empate permitiría al cuadro de Martiricos ascender con un gol, aunque fuese en ese último minuto del tiempo añadido.
La afición, además, se identifica por completo con este equipo blanquiazul plagado de canteranos, de jóvenes jugadores de la casa que están creciendo cada semana en busca de su consagración. Tras el ascenso de Tarragona, desde ese tanto de Antoñito en el minuto 122, la afición malaguista acentuó su deseo de seguir escalando para recuperar lo antes posible la élite. Los récords de asistencia al campo, de abonados o de seguidores desplazados en los partidos a domicilio se fueron sucediendo hasta llegar a este punto álgido. De hecho, La Rosaleda se ha quedado pequeña, además de que está obsoleta, y el club necesita urgentemente una instalación que puede albergar a todos sus aficionados (muchos miles se quedan fuera cada semana).
Con el 122 en la mente, el malaguismo desea, de todas formas, resolver el partido lo antes que el equipo de Funes pueda. Para cumplir con los objetivos, los blanquiazules deberán ganar en el campo del Almería, por el resultado que sea.
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