Los goles de Athenea, Weir y Caicedo en 20 minutos firman la victoria del Real Madrid ante el Atlético en Castalia
Athenea del Castillo celebra un gol ante el Atlético de MadridEFE- DAVID MENAYO
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El Real Madrid se convirtió en el primer finalista de la Supercopa de España 2026 al imponerse (3-1) al Atlético de Madrid en un Skyfi Castalia que contó con unas gradas desangeladas. Se trata de la mayor goleada en un derbi capitalino —en 14 ediciones— que puede tener consecuencias, certificada con un arranque excelso del conjunto blanco y una tibia reacción de su rival.
El equipo dirigido por Antonio Rodríguez (Pau Quesada fue baja de última hora por motivos personales) apenas necesitó 306 segundos para estrenar el marcador. Fue Athenea, desde el costado izquierdo, quien robó el balón en línea de tres cuartos tras una buena presión de Méndez, entró de fuera hacia adentro y aprovechó la pasividad de la defensa rojiblanca para pegarla con la derecha y mandar el esférico a la jaula. Un tanto que sirve a la de Solares para igualar con Esther como segunda máxima goleadora histórica (39 dianas) del conjunto blanco.
Athenea del Castillo se besa el escudo de la camiseta tras marcar un golEFEAunque las rojiblancas llamaron a la puerta del empate con un derechazo de Bøe Risa desde el borde del área que solventó Misa con una parada en dos tiempos, fue el Real Madrid quien aprovecharía el efecto del viento a favor para ampliar distancias. Weir, que minutos antes había desperdiciado una asistencia de Caicedo en una contra al golpear el cuero excesivamente mordido tras llegar en carrera desde segunda línea, aprovechó un error defensivo en un pase de Alexia a Lloris para robar el esférico y superar a Lola en su salida desesperada del área.
Antes de llegar al ecuador del primer acto, el conjunto blanco sentenció el choque. Caicedo, que desde el pitido inicial dio muestras de querer ser protagonista, agarró el balón en la medular y, ante una nueva muestra de pasividad defensiva, soltó un zapatazo desde 30 metros que entró como un cohete en la portería rojiblanca.
Linda Caicedo baila junto a Eva Navarro para celebrar un gol del Real MadridEFELuany aprovechó un impás médico (la atención de su compañera Bøe Risa) para llamar al resto de su equipo, hacer un círculo en el centro del campo y pedir más. Más intensidad, más compromiso, más competitividad. El aguacero que estaba cayendo en Castellón en ese momento no era nada comparado con el baño que le estaba dando el rival tanto en lo físico como en lo táctico.
El Atlético lo intentó con más corazón que con cabeza, una fórmula que deja demasiado al azar y que muchas veces acaba mal. En esta ocasión lo que provocó es que aumentara la vehemencia del choque, llevando los duelos y encontronazos muchas veces al límite, con jugadoras calentándose en exceso y dejando el fútbol en un segundo plano.
El equipo dirigido por Víctor Martín logró irse al descanso liderando la posesión (60%), una estadística inocua cuando no va acompañada de la salsa de gol. Amaiur lo rozó en dos ocasiones, una estrellando su disparo en el lateral de la red y otro topándose con una imponente Méndez, cada vez más líder de la defensa —y del equipo—. La última de la primera parte fue de Fiamma, que tras una buena internada de Luany por banda derecha ganando la espalda a Holmgaard, resolvió la jugada con un disparo que rozó la madera. Ni los dos minutos de añadido dieron pie para que el Atlético recortara distancias y se metiera en el partido.
Andrea Medina y Caroline Weir pujan por un balón en CastaliaEFEEl paso por vestuario trajo consigo la incorporación al escenario de Feller y Menayo. Misa, que jugaba su partido 200 con el Real Madrid, sacó un derechazo de Bøe Risa con un vuelo sin motor y el palo repelió un remate de Caicedo tras una excelsa jugada por el carril zurdo donde volvió a desdibujar a Alexia.
El arbitraje tuvo su dosis de protagonismo, pues Paola Cebollada acudió al FSV para revisar una posible manos de Lloris dentro del área que entendió que no eran susceptibles de sanción; y una posible tarjeta roja para Feller que se quedó en amarilla. El pasar del tiempo permitió al banquillo blanco dosificar esfuerzos y comenzar a preparar la final. Antonio dio descanso a Weir, Alba, Athenea y Holmgaard, probó a Feller de ‘9’ y dio minutos a Sheila como extremo. La incombustible fue Caicedo, que siguió intentándolo cada vez que agarró el esférico en línea de tres cuartos. La colombiana lo probó con la izquierda y con la derecha, por dentro y por fuera y, aunque estuvo cerca, no logró ampliar su cuenta individual.
A falta de 20 minutos para el final, el Atlético animó el partido. Luany, que no cesó en su empeño, recortó distancias en una jugada individual en la que recortó a Irune dentro del área y definió ante Misa con un toque con el exterior de su bota zurda.
Luany da Silva tras marcar un gol ante el Real Madrid en CastaliaEFELa respuesta blanca no se hizo esperar. Caicedo lideró un nuevo ataque blanco y cedió atrás para que Sheila rematara al palo.
El Atlético intentó obrar el milagro. Apuró sus opciones de revisión pidiendo penalti en un despeje de Irune —que entendieron que fue limpio— y metió a Chinchilla en el campo, único fichaje rojiblanco en el mercado de invierno. Pasó a jugar con tres atrás incorporando a Lloris al centro del campo e hizo del área rival un frontón que, sin embargo, no acertó a superar.
Ficha del Real Madrid-Atlético de Madrid.El Real Madrid jugará su tercera final —segunda de Supercopa— en busca del primer título de su historia. Le queda un último baile..
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