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El malagueño Álvaro Lozano alcanza la final de uno de los concursos de violonchelo más prestigiosos del mundo

El malagueño Álvaro Lozano alcanza la final de uno de los concursos de violonchelo más prestigiosos del mundo
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El músico formado en el Conservatorio Martín Tenllado se sitúa entre los doce finalistas del Queen Elisabeth de Bruselas, cita de referencia de la música clásica internacional
El malagueño Álvaro Lozano alcanza la final de uno de los concursos de violonchelo más prestigiosos del mundo

El músico formado en el Conservatorio Martín Tenllado se sitúa entre los doce finalistas del Queen Elisabeth de Bruselas, cita de referencia de la música clásica internacional

Regala esta noticia Añádenos en Google Lozano, durante su actuación. (SUR)

Alberto Gómez

30/05/2026 a las 00:07h.

Cuando terminó de interpretar el Primer Concierto para violonchelo de Shostakóvich en Bruselas, el público respondió con una ovación y parte de la sala se ... puso en pie. Álvaro Lozano Cames (Málaga, 2006) acababa de completar una actuación que lo sitúa entre la élite internacional de su instrumento. Con solo 20 años, el músico malagueño se ha convertido en uno de los doce finalistas del Queen Elisabeth Competition, considerado uno de los concursos de música clásica más prestigiosos del mundo.

185 violonchelistas aspiraban este año a una plaza en la final; solo doce han llegado

La final del Queen Elisabeth no es únicamente una competición. Para muchos intérpretes supone la puerta de entrada al circuito internacional de grandes auditorios, orquestas y festivales. De sus distintas ediciones han salido algunos de los músicos más influyentes de las últimas décadas. Por eso, independientemente de la posición que ocupe cuando el jurado anuncie el palmarés este sábado, la presencia de Lozano entre los finalistas ya representa uno de los mayores hitos logrados por un músico malagueño de su generación.

El recorrido que lo ha llevado hasta Bruselas comenzó en una familia donde la música formaba parte de la vida cotidiana. Tras formarse en Málaga y pasar por la Academia de Estudios Orquestales de la Fundación Barenboim-Said, ingresó en la Reina Sofía bajo la tutela de Jens Peter Maintz. Desde entonces ha ampliado una trayectoria que incluye actuaciones con la Orquesta de RTVE, la Filarmónica de Málaga, la Orquesta Joven Europea de Madrid o la Kölner Kammerorchester alemana.

Su currículum acumula además algunos de los principales premios para jóvenes violonchelistas, entre ellos el Antonio Janigro, el Gustav Mahler Cello Competition, el Intercentros Melómano o el Certamen Pedro Bote, distinciones todas ellas que explican su progresión, aunque quizá ninguna tenga el peso simbólico de esta semana en Bélgica.

Meses de estudio intensivo, jornadas de hasta diez horas diarias con el instrumento y una preparación física y mental minuciosa han desembocado en una actuación que ya forma parte de la historia reciente de la música clásica malagueña. Ahora queda conocer el veredicto del jurado. Pero lo que ya ha quedado claro es que el nombre de Álvaro Lozano ha dejado de circular únicamente entre conservatorios y especialistas. Bruselas lo ha colocado en el mapa internacional del violonchelo.

Bruselas ha colocado a Lozano, cuyo nombre ya circulaba entre conservatorios y especialistas, en el mapa internacional de la música clásica

Los finalistas han pasado la última semana prácticamente aislados en la Queen Elisabeth Music Chapel, en Waterloo, donde preparan una obra inédita que conocen apenas unos días antes de interpretarla ante el jurado. A esa prueba se suma la interpretación de un gran concierto para violonchelo acompañado por orquesta, uno de los momentos más esperados de la competición.

Para la final, Lozano eligió una partitura que lleva años formando parte de su repertorio, el Concierto para violonchelo número 1 de Dmitri Shostakóvich: una obra de enorme dificultad técnica y expresiva que le permitió desplegar registros muy distintos ante el público belga, desde la tensión y el dramatismo de algunos pasajes hasta la profundidad lírica que caracteriza al instrumento.

El resultado fue una actuación recibida con una larga ovación, una respuesta que supone la recogida de frutos tras meses preparando esta cita con jornadas de estudio de entre ocho y diez horas diarias y una rutina de entrenamiento mental destinada a afrontar la presión de uno de los escenarios más exigentes para un joven intérprete.

Una referencia mundial

El certamen belga, fundado en 1937 y bautizado en honor a la reina Isabel de Bélgica, está considerado una de las grandes referencias de la interpretación clásica internacional. Cada edición se dedica a una disciplina distinta —piano, violín, canto o violonchelo— y reúne a jóvenes músicos procedentes de algunos de los principales conservatorios y academias del mundo.

El nombre de Álvaro Lozano era conocido desde hace años en los conservatorios y auditorios especializados. La final del Queen Elisabeth lo sitúa ahora ante una audiencia internacional y en uno de los escaparates más observados de la música clásica.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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