La EPA registra 231.500 desempleados más entre enero y marzo, aunque la ocupación total se mantiene en máximos históricos
Regala esta noticia Empleados de la construcción. (RC) 28/04/2026 Actualizado a las 09:56h.La tasa de paro volvió a situarse por encima del 10% al cierre del primer trimestre de 2026, alcanzando el 10,83%, frente al 9,93% con el que había terminado 2025. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a través de la Encuesta de Población Activa (EPA), entre enero y marzo se registraron 231.500 parados más, un 9,3% más que en el trimestre anterior, hasta alcanzar un total de 2.708.600 desempleados. Al mismo tiempo, se destruyeron 170.300 empleos y el número de ocupados descendió hasta los 22.293.000 trabajadores.
Este incremento del desempleo supone el mayor repunte en un primer trimestre desde 2013 y devuelve a España a la barrera psicológica del 10% de paro, que había logrado abandonar a finales de 2025 por primera vez en 17 años. Sin embargo, pese al deterioro trimestral, se trata también de la menor tasa de paro registrada en un arranque de año desde 2008, lo que refleja la fortaleza acumulada del mercado laboral en los últimos ejercicios.
Las cifras difundidas este martes representan un importante frenazo en las expectativas del mercado laboral español y reflejan una evolución más negativa que la observada en ejercicios anteriores. La pérdida de empleo en este arranque de año prácticamente duplica la registrada en el mismo periodo de 2025, cuando se destruyeron 92.500 puestos de trabajo frente a los 170.300 actuales. Se trata, además, del peor dato para un primer trimestre desde 2020, cuando la irrupción de la pandemia de la COVID-19 provocó un fuerte deterioro del empleo.
A pesar de esta caída, el número total de ocupados se mantiene en niveles récord para un inicio de año. En total, 22.293.000 personas siguen trabajando en España, lo que supone un 2,42% más que hace un año y confirma el máximo histórico para un primer trimestre. En términos desestacionalizados, es decir, sin contar el efecto del calendario, el empleo incluso supera los 22,5 millones de trabajadores y refleja un crecimiento de 96.800 personas respecto al trimestre anterior.
22,29
millones de personas
siguen trabajando en España, un 2,42% más que hace un año
Además, la población activa continúa en máximos históricos y supera por primera vez los 25 millones de personas, un factor que también ayuda a explicar el aumento del paro. En el último año, el volumen de activos creció en 447.000 personas, mientras que el desempleo se redujo en 80.600 y se crearon más de 527.000 empleos.
Tras este mal comienzo de año, conviene tener en cuenta que el primer trimestre suele ser tradicionalmente el más débil para el empleo en España. El final de la campaña navideña afecta especialmente a sectores como la hostelería y el comercio, donde la contratación temporal se reduce de forma notable. A ello se suman la temporada baja del turismo y las borrascas registradas en enero, que lastraron especialmente la actividad hostelera. En sentido contrario, el inicio tardío de la Semana Santa a finales de marzo pudo amortiguar parcialmente este descenso gracias al adelanto de algunas contrataciones.
El descenso del empleo se concentró principalmente en el sector privado, con 191.400 personas menos trabajando, mientras que el empleo público aumentó en 21.100 ocupados. Por sectores, la mayor caída se produjo en los servicios, con 228.400 empleos menos, mientras que la industria, la construcción y la agricultura lograron avances moderados.
A esta estacionalidad habitual se ha sumado además la incertidumbre internacional, marcada por la tensión geopolítica en Oriente Próximo, el encarecimiento de los combustibles y el temor a su impacto sobre la inflación y el turismo. Aunque parte de la caída responde a factores coyunturales, los datos también apuntan a una cierta desaceleración más allá del calendario. El crecimiento del empleo desestacionalizado fue la mitad que el registrado un año antes, lo que sugiere una pérdida de impulso en el mercado laboral durante el arranque de 2026.
El crecimiento del empleo desestacionalizado fue la mitad que el registrado un año antes
También mejora la situación de muchos hogares. Los hogares con todos sus miembros activos trabajando aumentaron en 263.200 durante el último año, hasta alcanzar los 12.045.000, mientras que aquellos con todos sus miembros activos en paro se redujeron en 32.200. A esto se suma el crecimiento del empleo a jornada completa, con 567.600 personas más en los últimos doce meses, y el aumento de los contratos indefinidos, que ya superan los 16,2 millones. La temporalidad, además, continúa descendiendo y se sitúa en el 14,77%, con una cifra aún menor en el sector privado.
El ajuste trimestral volvió a concentrarse principalmente en el empleo temporal. El número de asalariados descendió en 102.900 personas, de las cuales 85.400 tenían contrato temporal frente a solo 17.600 con contrato indefinido. Esto refuerza la tendencia de mayor estabilidad del mercado laboral iniciada tras la reforma laboral y consolida el peso creciente del empleo fijo.
Avances en Sanidad
El avance del empleo se concentra especialmente en actividades de mayor valor añadido. Sanidad y servicios sociales sumaron 72.100 ocupados más en el último año, educación incorporó 45.500 trabajadores y las actividades artísticas y recreativas crecieron en 38.900 personas. También destaca el comportamiento del sector financiero y asegurador, con 47.800 nuevos empleos, lo que confirma que parte del crecimiento laboral se está apoyando en ramas con mayor estabilidad y cualificación.
Desde el Gobierno insisten en que estos datos reflejan la solidez de fondo del mercado laboral pese al deterioro coyuntural del primer trimestre. El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, aseguró que “los datos confirman un mercado laboral capaz de seguir creando empleo de mayor calidad incluso en un contexto internacional complejo”. Además, destacó que el nuevo máximo histórico de ocupación en términos desestacionalizados demuestra que “España afronta los retos actuales mejor preparada que en crisis anteriores”.
Habrá que esperar a los próximos trimestres para comprobar si este frenazo responde únicamente a factores temporales o si anticipa un cambio de tendencia más estructural, en un contexto marcado por la crisis energética internacional y por el avance de la inteligencia artificial, cuyas consecuencias sobre el empleo todavía generan incertidumbre.
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