De padre escocés y madre estadounidense, el concejal de Benahavís nació hace 51 años en Málaga, y sus progenitores quisieron que sus hijos tuvieran la nacionalidad británica. Pero Marshall ha acabado toda su vida en la provincia. Sus estudios (de Bachillerato y de Formación Profesional) los ha cursado en España; unas titulaciones que, de entrada, difícilmente podría haber obtenido sin tener conocimientos de castellano. Empezó a cotizar a la Seguridad Social en 1999; es empresario; tiene dos hijos que son españoles; y desde 2019 es concejal en Benahavís, lo que implica jurar o prometer «cumplir fielmente las obligaciones» del cargo «con lealtad al Rey», además de «guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado». Entre sus competencias, además de las de Turismo, Extranjería, Desarrollo Local y Nuevas Tecnologías, está la de Comunicación, y «difícilmente el alcalde le daría esta competencia a alguien que no sabe español», agrega Marshall, que habla castellano sin el más mínimo acento.
Con este 'currículum de arraigo' parece lógico pensar que Marshall no necesitaba someterse a esos exámenes del Instituto Cervantes. «Era un sinsentido que se dijera que no estaba lo suficientemente integrado», razona. Y así ha venido a confirmar la resolución firmada por la directora general de Seguridad Jurídica y Fe Pública, María Ester Pérez Jerez, como autoridad competente por delegación del ministro de Justicia, Félix Bolaños. «Comprobado que el recurrente posee el título de Bachillerato en fecha anterior a la solicitud, se considera suficientemente acreditada la integración de la persona interesada en la sociedad española», reza la resolución, a la que ha tenido acceso SUR. Ese aspecto, haber acreditado «el tiempo de residencia legal, continuada e inmediatamente anterior a la solicitud» y el hecho de que se «observa buena conducta cívica» han sido los tres aspectos clave para que Scott Marshall pueda ser un español más, al darse por cumplidos los requisitos establecidos en el Real Decreto y en la Orden ministerial que regulan los procedimientos de concesión de la nacionalidad española por residencia y en el Código Civil.
Después de que SUR diera a conocer su caso, ha vivido situaciones «desagradables» en redes y «un roce» en televisión con Susana Díaz
El concejal asegura que de no haber obtenido una respuesta positiva habría acudido a la vía judicial para presentar un contencioso y se pregunta qué hubiera ocurrido si esto le hubiera sucedido a alguien anónimo. Su caso, desvelado por SUR, saltó a los medios de comunicación nacionales y provocó algunas situaciones «desagradables» en redes sociales, además de «un roce» con Susana Díaz, la expresidenta de la Junta de Andalucía, que un programa de televisión en el que intervino defendía que el edil tenía que obtener los certificados de aptitud del Cervantes. Por eso ahora el edil asegura que ha recibido «con alivio» la notificación de la concesión de la nacionalidad española y reconoce que la situación le había provocado «enfado». Paradójicamente, su padre, nacido en Escocia y el motivo por el que hasta ahora tiene NIE (Número de Identificación de Extranjero) y pasaporte británico, es español desde hace 25 años.
Casi tres años esperando
La resolución pone fin a un proceso que comenzó «hace casi tres años», concretamente el 11 de enero de 2024, cuando tuvo entrada su solicitud en el Ministerio de Justicia, y para el que ha sido necesario solicitar un certificado de antecedentes penales en el Reino Unido, a pesar de que nunca ha residido en las islas británicas. El desencadenante de su decisión fue el Brexit, la salida de la Unión Europea del Reino Unido, que se materializó el 1 de febrero de 2020. «Entonces estaba en mi primera legislatura y yo quería seguir siendo concejal y no sabía si después del Brexit iba a poder serlo», explica.
Marshall se muestra «contento» por poder tener DNI y poder votar, y acudirá a una notaría para acelerar el último trámite
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