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El mismo día que EEUU envió sus marines a Irán, Taiwán despertó con un déjà vu: China la ha rodeado con 26 aviones y 7 buques de guerra

El mismo día que EEUU envió sus marines a Irán, Taiwán despertó con un déjà vu: China la ha rodeado con 26 aviones y 7 buques de guerra
Artículo Completo 1,408 palabras
En 1950, en plena Guerra de Corea, Estados Unidos descubrió un problema que sigue persiguiendo a las grandes potencias: cuando concentras tus recursos militares en un frente, otros lugares del mapa empiezan a moverse. Aquella guerra coincidió con crisis en Europa y tensiones crecientes en el estrecho de Taiwán, recordando una constante de la geopolítica: los conflictos nunca ocurren en un vacío. Un déjà vu estratégico en Asia. La guerra entre Estados Unidos e Irán ha abierto un frente inesperado a miles de kilómetros del Golfo Pérsico. Mientras Washington concentra recursos militares en Oriente Medio (misiles, defensas aéreas y unidades expedicionarias) el Indo-Pacífico observa con inquietud cómo ese desplazamiento altera el equilibrio regional.  El contraste se hizo evidente en una imagen casi simbólica: con pocas horas de diferencia Estados Unidos enviaba marines para reforzar su operación contra Irán, y Taiwán detectaba de nuevo una gran actividad militar china a su alrededor. Hablamos de 26 aviones y siete buques de guerra que aparecieron cerca de la isla tras un extraño silencio de varios días. Para muchos en Asia fue un déjà vu geopolítico: cada vez que Washington se ve atrapado en otro conflicto, la presión sobre Taiwán vuelve a intensificarse. En Xataka Los satélites han revelado el plan de EEUU: dos cazaminas y una flota en dirección opuesta le están poniendo a Irán cara de Vietnam Una pausa extraña. Durante más de una semana, algo inusual ocurrió en el estrecho de Taiwán: los aviones militares chinos prácticamente desaparecieron. En los últimos años, las incursiones se habían convertido en una rutina diaria, con decenas de aparatos entrando en la zona de identificación aérea taiwanesa como parte de la estrategia de presión de Pekín. De repente, durante doce de trece días, no se registró prácticamente ningún vuelo.  Las autoridades taiwanesas buscaron explicaciones, desde ajustes en el entrenamiento militar chino hasta el deseo de Pekín de rebajar tensiones antes de una cumbre entre Xi Jinping y Trump. Contaban en el New York Times que el silencio nunca significó retirada. La marina china siguió operando cerca de la isla y los expertos advirtieron que la ausencia de aviones no debía interpretarse como una reducción real de la amenaza. El regreso repentino. La pausa finalmente terminó el fin de semana. Taiwán anunció la detección de esos 26 aviones militares chinos junto a siete buques de guerra alrededor de la isla, con varios aparatos cruzando la línea media del estrecho o entrando en su zona de defensa aérea. Un tipo de maniobras que forman parte de la llamada “zona gris”, una estrategia que no llega a ser guerra abierta pero que busca desgastar a la defensa taiwanesa y normalizar la presencia militar china en el área. Lo cierto es que con el paso del tiempo, estos movimientos han dejado de ser episodios excepcionales para convertirse en una rutina que erosiona la frontera informal del estrecho y refuerza la presión política sobre Taipéi. El efecto dominó. La coincidencia temporal con la guerra en Oriente Medio no ha pasado desapercibida en Asia. Antes de que comenzara el conflicto con Irán, Estados Unidos ya había desviado un grupo de combate de portaaviones desde el mar de China Meridional hacia el Golfo. Como contamos hace unos días, con la guerra en marcha el Pentágono ha trasladado también defensas aéreas avanzadas desde Asia (incluidos interceptores Patriot y sistemas THAAD desplegados en Corea del Sur) para reforzar la protección frente a drones y misiles iraníes.  Qué duda cabe, este movimiento envía una señal incómoda a los aliados asiáticos: incluso en la región que Washington define como su prioridad estratégica, los recursos pueden ser retirados si surge una crisis en otro lugar. THAAD Una ventana estratégica. En Asia muchos interpretan esta redistribución como una oportunidad para China. Con parte de la maquinaria militar estadounidense ocupada en Oriente Medio y con un consumo acelerado de misiles interceptores y municiones, varios países temen que la capacidad de respuesta de Estados Unidos en el Indo-Pacífico se debilite temporalmente.  Beijing puede aprovechar esa situación para, por ejemplo, reforzar su narrativa de que Estados Unidos es una potencia distraída y sobreextendida, incapaz de garantizar seguridad simultáneamente en varias regiones. Al mismo tiempo, el encarecimiento del petróleo y la incertidumbre económica generada por la guerra también golpean especialmente a las economías asiáticas, muchas de ellas altamente dependientes del suministro energético que pasa por el estrecho de Ormuz. Los marines y la ecuación. Mientras tanto, en Oriente Medio se está produciendo otro movimiento clave. Contamos esta mañana que Estados Unidos ha desplegado una Marine Expeditionary Unit de unos 2.500 efectivos para reforzar la operación contra Irán. Estas unidades anfibias son fuerzas de respuesta rápida diseñadas para realizar incursiones, ocupar posiciones estratégicas y proyectar poder desde el mar hacia tierra.  En el contexto del Golfo Pérsico, su misión podría incluir ataques contra islas o bases desde las que Irán lanza drones, misiles o minas contra el tráfico marítimo. El despliegue marca una posible transición hacia una fase más agresiva de la guerra, una en la que las operaciones terrestres o anfibias ganan peso. Un vacío en el Pacífico. El problema es que esta unidad procede del Indo-Pacífico, donde normalmente actúa como fuerza de reacción ante crisis regionales. Su traslado deja temporalmente sin ese recurso a un escenario que incluye puntos tan sensibles como Corea del Sur o el propio estrecho de Taiwán.  Al mismo tiempo, otras unidades estadounidenses ya están implicadas en operaciones en distintos lugares, desde Venezuela hasta Oriente Medio. Esa redistribución alimenta la percepción de que el aparato militar estadounidense se está estirando al límite de sus capacidades operativas. Lección para Asia. Para muchos gobiernos asiáticos, la guerra con Irán está ofreciendo una lección incómoda sobre la arquitectura de seguridad regional. Si Estados Unidos debe trasladar defensas aéreas desde Corea del Sur o retrasar entregas de armas a aliados como Taiwán para sostener una campaña en Oriente Medio, significa que su arsenal y su capacidad industrial no son tan profundos como se pensaba.  Desde ese prisma, algunos países ya están reaccionando reforzando su propia industria militar o desarrollando sistemas nacionales de defensa para reducir la dependencia de Washington, por ejemplo, Japón.  En Xataka Donde tú ves una montaña, China ve una pila: está construyendo una megacentral hidroeléctrica de 2.100 MW en el Tíbet El tablero se mueve a la vez. El resultado es una imagen cada vez más clara del nuevo orden estratégico. La guerra en Irán no solo está redefiniendo el equilibrio en Oriente Medio, también está reconfigurando el tablero en Asia. Mientras Washington concentra su atención en el Golfo, Pekín sigue probando los límites alrededor de Taiwán con vuelos, buques y maniobras que se repiten cada vez con mayor frecuencia.  Y ese contraste, con los marines estadounidenses desplegándose hacia una nueva fase del conflicto iraní mientras Taiwán vuelve a despertar rodeada de actividad militar china, resume el verdadero dilema geopolítico del momento: que Washington puede librar varias crisis a la vez, pero cada una de ellas deja inevitablemente un espacio que otro actor podría estar dispuesto a aprovechar. Imagen | Xinhua, 中文(臺灣)總統府 En Xataka | En 2021 un hombre hizo una predicción militar y desde entonces Taiwán y EEUU se preparan para una fecha: 2027 En Xataka | "Nunca vimos algo así": si China invade Taiwán, Taiwán no se va a dar cuenta porque un dron lleva meses disfrazado de ilusión óptica - La noticia El mismo día que EEUU envió sus marines a Irán, Taiwán despertó con un déjà vu: China la ha rodeado con 26 aviones y 7 buques de guerra fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
El mismo día que EEUU envió sus marines a Irán, Taiwán despertó con un déjà vu: China la ha rodeado con 26 aviones y 7 buques de guerra

La guerra en Irán no solo está redefiniendo el equilibrio en Oriente Medio, también está reconfigurando el tablero en Asia

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Miguel Jorge

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En 1950, en plena Guerra de Corea, Estados Unidos descubrió un problema que sigue persiguiendo a las grandes potencias: cuando concentras tus recursos militares en un frente, otros lugares del mapa empiezan a moverse. Aquella guerra coincidió con crisis en Europa y tensiones crecientes en el estrecho de Taiwán, recordando una constante de la geopolítica: los conflictos nunca ocurren en un vacío.

Un déjà vu estratégico en Asia. La guerra entre Estados Unidos e Irán ha abierto un frente inesperado a miles de kilómetros del Golfo Pérsico. Mientras Washington concentra recursos militares en Oriente Medio (misiles, defensas aéreas y unidades expedicionarias) el Indo-Pacífico observa con inquietud cómo ese desplazamiento altera el equilibrio regional. 

El contraste se hizo evidente en una imagen casi simbólica: con pocas horas de diferencia Estados Unidos enviaba marines para reforzar su operación contra Irán, y Taiwán detectaba de nuevo una gran actividad militar china a su alrededor. Hablamos de 26 aviones y siete buques de guerra que aparecieron cerca de la isla tras un extraño silencio de varios días. Para muchos en Asia fue un déjà vu geopolítico: cada vez que Washington se ve atrapado en otro conflicto, la presión sobre Taiwán vuelve a intensificarse.

En XatakaLos satélites han revelado el plan de EEUU: dos cazaminas y una flota en dirección opuesta le están poniendo a Irán cara de Vietnam

Una pausa extraña. Durante más de una semana, algo inusual ocurrió en el estrecho de Taiwán: los aviones militares chinos prácticamente desaparecieron. En los últimos años, las incursiones se habían convertido en una rutina diaria, con decenas de aparatos entrando en la zona de identificación aérea taiwanesa como parte de la estrategia de presión de Pekín. De repente, durante doce de trece días, no se registró prácticamente ningún vuelo

Las autoridades taiwanesas buscaron explicaciones, desde ajustes en el entrenamiento militar chino hasta el deseo de Pekín de rebajar tensiones antes de una cumbre entre Xi Jinping y Trump. Contaban en el New York Times que el silencio nunca significó retirada. La marina china siguió operando cerca de la isla y los expertos advirtieron que la ausencia de aviones no debía interpretarse como una reducción real de la amenaza.

El regreso repentino. La pausa finalmente terminó el fin de semana. Taiwán anunció la detección de esos 26 aviones militares chinos junto a siete buques de guerra alrededor de la isla, con varios aparatos cruzando la línea media del estrecho o entrando en su zona de defensa aérea. Un tipo de maniobras que forman parte de la llamada “zona gris”, una estrategia que no llega a ser guerra abierta pero que busca desgastar a la defensa taiwanesa y normalizar la presencia militar china en el área.

Lo cierto es que con el paso del tiempo, estos movimientos han dejado de ser episodios excepcionales para convertirse en una rutina que erosiona la frontera informal del estrecho y refuerza la presión política sobre Taipéi.

El efecto dominó. La coincidencia temporal con la guerra en Oriente Medio no ha pasado desapercibida en Asia. Antes de que comenzara el conflicto con Irán, Estados Unidos ya había desviado un grupo de combate de portaaviones desde el mar de China Meridional hacia el Golfo. Como contamos hace unos días, con la guerra en marcha el Pentágono ha trasladado también defensas aéreas avanzadas desde Asia (incluidos interceptores Patriot y sistemas THAAD desplegados en Corea del Sur) para reforzar la protección frente a drones y misiles iraníes. 

Qué duda cabe, este movimiento envía una señal incómoda a los aliados asiáticos: incluso en la región que Washington define como su prioridad estratégica, los recursos pueden ser retirados si surge una crisis en otro lugar.

THAAD

Una ventana estratégica. En Asia muchos interpretan esta redistribución como una oportunidad para China. Con parte de la maquinaria militar estadounidense ocupada en Oriente Medio y con un consumo acelerado de misiles interceptores y municiones, varios países temen que la capacidad de respuesta de Estados Unidos en el Indo-Pacífico se debilite temporalmente

Beijing puede aprovechar esa situación para, por ejemplo, reforzar su narrativa de que Estados Unidos es una potencia distraída y sobreextendida, incapaz de garantizar seguridad simultáneamente en varias regiones. Al mismo tiempo, el encarecimiento del petróleo y la incertidumbre económica generada por la guerra también golpean especialmente a las economías asiáticas, muchas de ellas altamente dependientes del suministro energético que pasa por el estrecho de Ormuz.

Los marines y la ecuación. Mientras tanto, en Oriente Medio se está produciendo otro movimiento clave. Contamos esta mañana que Estados Unidos ha desplegado una Marine Expeditionary Unit de unos 2.500 efectivos para reforzar la operación contra Irán. Estas unidades anfibias son fuerzas de respuesta rápida diseñadas para realizar incursiones, ocupar posiciones estratégicas y proyectar poder desde el mar hacia tierra. 

En el contexto del Golfo Pérsico, su misión podría incluir ataques contra islas o bases desde las que Irán lanza drones, misiles o minas contra el tráfico marítimo. El despliegue marca una posible transición hacia una fase más agresiva de la guerra, una en la que las operaciones terrestres o anfibias ganan peso.

Un vacío en el Pacífico. El problema es que esta unidad procede del Indo-Pacífico, donde normalmente actúa como fuerza de reacción ante crisis regionales. Su traslado deja temporalmente sin ese recurso a un escenario que incluye puntos tan sensibles como Corea del Sur o el propio estrecho de Taiwán

Al mismo tiempo, otras unidades estadounidenses ya están implicadas en operaciones en distintos lugares, desde Venezuela hasta Oriente Medio. Esa redistribución alimenta la percepción de que el aparato militar estadounidense se está estirando al límite de sus capacidades operativas.

Lección para Asia. Para muchos gobiernos asiáticos, la guerra con Irán está ofreciendo una lección incómoda sobre la arquitectura de seguridad regional. Si Estados Unidos debe trasladar defensas aéreas desde Corea del Sur o retrasar entregas de armas a aliados como Taiwán para sostener una campaña en Oriente Medio, significa que su arsenal y su capacidad industrial no son tan profundos como se pensaba. 

Desde ese prisma, algunos países ya están reaccionando reforzando su propia industria militar o desarrollando sistemas nacionales de defensa para reducir la dependencia de Washington, por ejemplo, Japón

En XatakaDonde tú ves una montaña, China ve una pila: está construyendo una megacentral hidroeléctrica de 2.100 MW en el Tíbet

El tablero se mueve a la vez. El resultado es una imagen cada vez más clara del nuevo orden estratégico. La guerra en Irán no solo está redefiniendo el equilibrio en Oriente Medio, también está reconfigurando el tablero en Asia. Mientras Washington concentra su atención en el Golfo, Pekín sigue probando los límites alrededor de Taiwán con vuelos, buques y maniobras que se repiten cada vez con mayor frecuencia. 

Y ese contraste, con los marines estadounidenses desplegándose hacia una nueva fase del conflicto iraní mientras Taiwán vuelve a despertar rodeada de actividad militar china, resume el verdadero dilema geopolítico del momento: que Washington puede librar varias crisis a la vez, pero cada una de ellas deja inevitablemente un espacio que otro actor podría estar dispuesto a aprovechar.

Imagen | Xinhua, 中文(臺灣)總統府

En Xataka | En 2021 un hombre hizo una predicción militar y desde entonces Taiwán y EEUU se preparan para una fecha: 2027

En Xataka | "Nunca vimos algo así": si China invade Taiwán, Taiwán no se va a dar cuenta porque un dron lleva meses disfrazado de ilusión óptica

Fuente original: Leer en Xataka
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