Este señor discreto, nada pretencioso, fiel a sus planteamientos, inalterable en sus convicciones, ha sabido administrar la presión, proteger a sus jugadores, no se ha dejado deslumbrar por los galones
Regala esta noticia Añádenos en Google Luis de la Fuente, durante la final ante Argentina. (EP)Salvador Sostres
20/07/2026 Actualizado a las 00:22h.Yo no era muy fan, y al principio le afeé que no confiara en Joan García. Pero el mérito de este Mundial hay que concedérselo ... muy principalmente al seleccionador. Don Luis tuvo desde el principio una idea muy clara del fútbol al que quería que jugara su España y en cada uno de los partidos lo ha sabido llevar a cabo, encajando hábilmente las piezas necesarias. Las victorias de los equipos siempre son colectivas, pero este entrenador ha llevado a sus chicos a ser campeones. Su criterio se ha demostrado el correcto, ha sabido intervenir en el juego cuando ha hecho falta y sus cambios han sido siempre los oportunos y han dado resultado. No es el tipo de persona que reclama el éxito, por eso pienso que es importante subrayar que le pertenece.
Argentina fue un rival duro, consistente, que supo resistir y arrastrar a la prórroga a una España con mucho más talento. La resistencia también forma parte del fútbol, y de la vida, tanto o más que el talento, y la demostración de coraje que hicieron Messi y sus compañeros es digna de admiración y de elogio.
Al final, el cerebro ganó al corazón, la juventud a la veteranía, el fútbol total al jugar a que no pase nada a la espera de tu oportunidad; y entre el talento y la fuerza, pudo el talento, y la ciencia se impuso a la pasión. España empezó el partido imponiéndose de una manera clara pero Argentina consiguió poco a poco equilibrar la balanza. El oficio de Argentina claudicó cuando, en una de las tantas que tuvo, España consiguió concretar lo mucho mejor que fue.
La España de Luis de la Fuente ha sido casi perfecta en un Mundial que ha ganado muy merecidamente, sin nada que se le pueda reprochar, y sin contar con ninguna protección del sistema, que más bien ha jugado en su contra, sobre todo en la final.
En el terreno más personal, este Mundial ha servido para despedir con honor a Messi -que nada pudo hacer contra España- pero no para recibir en la gloria a Lamine Yamal, que no ha tenido ningún protagonismo singular en el campeonato. Por mucho que digan y escriban sus enamorados, el sarraceno no ha ejercido de estrella de su selección en Estados Unidos. Simplemente no ha estado a la altura de tantas expectativas puestas en él. Su reciente lesión no puede ser una excusa. O sí que puede serlo, si él quiere, pero todos sabemos para qué sirven las excusas. Si este chico no se toma en serio su carrera, ni los cronistas más entregados lo podrán ascender a los podios que se supone que pretende.
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