España neutralizó el potencial ofensivo de Francia en una lección absoluta de contención para sellar su pase a la gran final mundialista
Regala esta noticia Añádenos en Google Simón se anticipa en una jugada de contragolpe francés para frenar la embestida de Mbappé. (AFP) 15/07/2026 Actualizado a las 00:01h.La semifinal que planteó la selección española fue una oda a la contención. Francia, una de las selecciones más temidas y goleadoras del planeta, solo ... logró disparar dos veces entre los tres palos en noventa minutos. Y ambas, para mayor escarnio táctico, llegaron en el tiempo de descuento, cuando la desesperación ya era la única brújula de los galos.
Calidad antes que cantidad
Lo más curioso es la paridad estadística en el volumen total: diez disparos por bando. Sin embargo, la brecha de calidad fue abismal. Mientras España generaba tres grandes ocasiones y alcanzaba un registro de 1.63 en goles esperados (xG), Francia se ahogaba en un pobre 0.31. Si comparamos la calidad de esos disparos, la diferencia es escandalosa: España registró un 1.57 de xG por tiro a puerta, frente al irrisorio 0.07 de los franceses.
Más allá de los goles de Oyarzabal y Pedro Porro, la victoria se forjó en la sala de máquinas y en las ayudas colectivas. Olmo, Baena y el propio Oyarzabal sacrificaron cualquier brillo personal para tejer una red defensiva inexpugnable. Francia, totalmente neutralizada, se estrelló contra una lógica que España escribió a la perfección. Una lección magistral de cómo anular a una selección que todo el planeta consideraba invencible.
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