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El museo oculto de la película más famosa rodada en Alhaurín de la Torre

El museo oculto de la película más famosa rodada en Alhaurín de la Torre
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Miguel Barrionuevo, testigo de niño de la filmación de El demonio, la carne y el perdón, guarda un tesoro sobre este 'western' con Dick Bogarde, John Mills y Mylène Demongeot

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Miguel Barrionuevo González muestra material en italiano de la película. J. R. C. El museo oculto de la película más famosa rodada en Alhaurín de la Torre

Miguel Barrionuevo, testigo de niño de la filmación de El demonio, la carne y el perdón, guarda un tesoro sobre este 'western' con Dick Bogarde, John Mills y Mylène Demongeot

José Rodríguez Cámara

Alhaurín de la Torre

Lunes, 30 de marzo 2026, 00:31

... Cinecittà, en Roma. Antes de llegar a la Ciudad Eterna, Devereux pasó una temporada en Alhaurín de la Torre.

«Comencé a coleccionar, gracias a alguna revista, a una tienda de Málaga que tenía artículos de cine y, después, a través de internet... llegó un momento, en el que pensé que tenía tantas cosas que debía ordenarlas», apunta

El inerte animal formaba parte del atrezo de la película más famosa de las rodadas en suelo alhaurino, un exótico 'western', por haber sido una producción de Gran Bretaña, donde no son muy dados a este género: El demonio, la carne y el perdón. Fue filmada en 1960, cuando Barrionuevo era un chiquillo y, para colmo, en la puerta de su casa, cerca de la plaza de San Sebastián. Fascinación de por vida para aquel niño y un hito en la historia local reciente. Todo un desembarco de la fábrica de los sueños en lo que, hace ya más de seis décadas era un pueblo, pueblo que recibió el regalo de estar cerca de un elenco lleno de estrellas y un enorme equipo que transformó Alhaurín de la Torre en México.

Desde ese momento, y sin olvidar el «pánico» que le cogió al saurio de pega, que era tal que, a pesar del ofrecimiento del regidor para poder asistir al espectáculo detrás de las cámaras, no podía salir de su vivienda, Miguel Barrionuevo no ha dejado de atesorar material e investigar sobre lo relacionado con la película del oeste; así ha creado un prolijo museo que tiene en casa. Solo puede mostrar una parte mínima de las miles de piezas que, estima, lo componen. «Mi intención es darlo a conocer, pero en algún local que yo busque», anuncia.

Gracias a este patrimonio, Miguel conoce la vida y obra de Devereux, una de las secundarias del filme, de la que dispone de una ficha completísima fotografía incluida. «Comencé a coleccionar, gracias a alguna revista, a una tienda de Málaga que tenía artículos de cine y, después, a través de internet... llegó un momento, en el que pensé que tenía tantas cosas que debía ordenarlas», apunta. La estrategia que diseñó Barrionuevo es sencilla, pero requiere paciencia. Visionar y visionar la película, hasta escudriñar todos sus secretos, parando los títulos de crédito para tomar datos y las escenas, para poner nombre a todos lo que aparecen, a todos, todos.

Tensión sexual

De Dick Bogarde, el malísimo Anacleto en la pantalla, sabe, y tiene imágenes que lo prueban, que llegó con un Rolls-Royce y que un alhaurino estuvo contratado solo para cuidar el cochazo o, entre otras cosas, que el caballo que montaba era Escándalo; nombre equino, sinónimo de jaleo, como el que hubiera supuesto que, en España, la producción, titulada en original The Singer Not the Song, se hubiera visto con la versión que llegó al resto del planeta. En la original, la tensión sexual entre el bandido y el sacerdote que hace frente al pistolero, al que da vida Jonh Mills, es evidente. Aquí se disimuló.

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Lo que no pudo esconder la censura es el estilo elegido por Bogarde para su personaje. Se enfundó unos ceñidos pantalones negros de cuero, demasiado transgresores para el momento y que son, según todo lo leído al respecto por Barrionuevo, una declaración de intenciones y también una forma de molestar. Bogarde, obligado por contrato a una última actuación con The Rank Organisation, dice el experto, llegó a Alhaurín de la Torre con «ganas de dar por saco» al director. «Los gais consideran esta película como un icono», resume Miguel Barrionuevo sobre este gesto de Bogarde, sobre el que siempre hubo rumores de una homosexualidad oculta.

Antes de los reivindicativos pitillos de Bogarde y de que Roy Baker dijera «acción» en Alhaurín de la Torre, estuvo la novela El jardín del padre Keogh, que también guarda, en varios idiomas, Miguel

Pero, antes de los reivindicativos pitillos y de que Roy Baker dijera «acción» en Alhaurín de la Torre, estuvo la novela El jardín del padre Keogh, que también guarda, en varios idiomas, Miguel. El libro podría estar en la primera de las vitrinas del museo cinematográfico que está por llegar.

Las siguientes las llenarían fotogramas, folletos de mano, guiones para las cuñas de radio, la partitura de la música original, de Philip Green y que, como apostilla el coleccionista, «todavía no he conseguido que toque la banda municipal en los conciertos que dedica al cine»; y una de las joyas de la corona, los carteles, incluidos los de fachada, de los que ha conseguido hacerse con varios, que conserva por piezas para un futuro montaje acorde a sus dimensiones; están por exhibir el de las salas de Italia, donde se tituló Il coraggio e la sfida; el de Japón; el de Australia, Bélgica, Brasil o Francia, cuya versión de la películas, sostiene, es la mejor de todas las conservadas, al mantener el formato cinemascope en su integridad. Gracias a ello, Miguel Barrinuevo, que, por supuesto, tiene copia, va a afrontar el reto de identificar a los alhaurinos que salen en la cinta como extras, a base de 'pause' y cuaderno de notas.

Un sinfín de testimonios, a los que todavía suma adquisiciones que llegan, en ocasiones, por correo aéreo desde Tailandia o Rusia; instantáneas en Torremolinos, donde se alojaron Herbert Smith, «el que controlaba todo el cine en Inglaterra», junto con Mylène Demongeot, que pasaron unos días en el hotel Cervantes en busca de localizaciones; el estreno en Londres, el recuerdo de uno de los tres funcionarios del antiguo Gobierno Civil que era de los escasos malagueños que hablaba inglés y que ayudó a buscar exteriores...

Toneladas y toneladas de objetos, prueba del amor de Miguel por el Séptimo Arte. Con peores guiones, se han hecho películas.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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