Al PSOE se le están viendo en las últimas horas las costuras. El mal resultado -en palabras de los socialistas- alcanzado en las urnas aragonesas, que ahonda en la debacle electoral sufrida en Extremadura, ha dado alas a la corriente crítica, con las voces menos alineadas con Ferraz alzándose contra la cúpula. La tensión no se ha quedado ahí: varios ministros, en respuesta a esos reproches, han entrado en las últimas horas al choque, enzarzándose en la pugna interna abierta en el partido. Con distintos tonos, ocho caras visibles del ala socialista de La Moncloa fijaron ayer su postura sobre alguno de los dos -o los dos- frentes que tienen al PSOE sumido en la polémica: la crítica del ex presidente Felipe González a su partido y la de Óscar López a la corriente interna que lideraba Javier Lambán. Y, si bien respecto a lo primero fue clara la uniformidad en el posicionamiento de los ministros, esta se difuminó al preguntarles por el segundo asunto.
«Ante la llegada de Pilar Alegría, el partido en Aragón, encabezado por Lambán [...], desde mi punto de vista, en lugar de hacer oposición a [Jorge] Azcón se dedicó a hacer otra cosa», dijo el jueves el titular de Transformación Digital, López, en los micrófonos de RNE. Pero, lejos de encontrar voces en las filas socialistas que secundaran públicamente ese planteamiento, el ministro topó con la censura de Pilar Alegría: «Señalar a unos u otros como responsables de los resultados no solo es un error, sino que no nos conduce en la buena dirección», escribió en sus redes sociales la hoy líder del PSOE aragonés, que hasta hace dos meses era compañera de López en La Moncloa.
Pero este posicionamiento no influyó en el ministro, que ayer se reafirmó en sus palabras, enmarcando su crítica a la corriente que lideraba Lambán en la «discrepancia política», desde «el máximo respeto personal». No encontró, sin embargo, entre los pesos pesados de La Moncloa a quien hiciera suya públicamente la postura que él había expuesto. «Me remito a la propia secretaria general, a Pilar Alegría, en su valoración», dijo la ministra Elma Saiz, actual portavoz del Gobierno precisamente en relevo de la hoy líder de los socialistas aragoneses. Y el titular de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, afirmó que «todos en el PSOE» reconocen «la figura y el legado de Javier Lambán al frente del Gobierno de Aragón». «Es unánime este reconocimiento en el seno del PSOE; ha sido un referente», insistió, sin secundar el planteamiento de López. Puso así Bolaños cierta distancia con quien es su compañero en el Consejo de Ministros, y también en el núcleo duro del presidente del Gobierno, en el que a ambos se ubica.
«Un referente», dice Bolaños de Lambán, mientras López se reafirma
Bolaños no reprochó directamente sus palabras a López, como sí hizo Alegría, pero tampoco las apoyó, gesto que sí tuvieron otras compañeras suyas en La Moncloa. «Es un análisis político desde el respeto», sostuvo la titular de la cartera de Ciencia, Diana Morant, que defendió que «también» los más altos cargos puedan «hacer análisis políticos» para justificar las declaraciones de López. Y la ministra de Educación, Milagros Tolón, quiso alejar el debate señalando que se trata de «una polémica que está alimentando el PP y la ultraderecha». «A nosotros no nos van a dar lecciones de sensibilidad», remató. Mientras, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, circunscribió las palabras de López a una «opinión personal» y se limitó a ensalzar la figura de Lambán: «Está fuera de toda duda que es un referente del socialismo a nivel nacional».
Tras una jornada marcada por el goteo de posicionamientos públicos de los socialistas, en el Gobierno cierran filas con López. El ministro verbalizó un pensamiento que lleva años instalado en La Moncloa: que hay algunos barones socialistas que han puesto mas esfuerzo en hacer oposición a Sánchez que al PP. En el ideario Emiliano García-Page y Lambán, pero no solo, aunque evitan dar nombres. Creen en La Moncloa que el ministro y candidato en Madrid expresó una «opinión política legitima» desde el «respeto» y que, como insisten los miembros del Ejecutivo consultados no es nueva. «Libertad de expresión», defienden.
«Se pueden hacer análisis de cualquier estrategia desde el respeto», señalan fuentes gubernamentales, que niegan que las palabras de López fueran un ataque personal a Lambán, con quien, dicen, desde hace años intercambiaban pareceres distintos. «No ha faltado en ningún momento a la memoria de Lambán». Es más, consideran que el planteamiento de López responde a un sentir mayoritario dentro del partido: que cuando se está en la oposición hay que hacer oposición al PP. «Es lo que quiere y espero nuestra gente».
Redondo ve en González «el jarrón que no queda bien»; Torres lo reta a irse
Dentro del análisis que se hace dentro del Gobierno es que es una «falsa polémica alentada por el PP» que ve que López puede ser rival para Ayuso, según explican las personas consultadas. Las palabras de López, sin embargo, han provocado la censura de Pilar Alegría, así como de otros líderes de esta comunidad y del partido, entre ellos Page, el barón menos alineado con Sánchez, que ayer instó al ministro a disculparse.
A las tensiones internas que despertaron las declaraciones de López se suma la polémica abierta por el ex presidente Felipe González, que ayer recibió una respuesta coral por parte de los ministros. Distintas voces de La Moncloa reprocharon al histórico socialista que dijera que votará en blanco en las próximas elecciones si Sánchez vuelve a ser el candidato, entrando así en ese choque interno que se volvió protagonista de la jornada política -eclipsó otros asuntos y dejó en segundo plano la derrota electoral-. Dos ministros, incluso, lo hicieron retando al ex presidente a dejar el PSOE. «Me viene a la mente una frase de [Alfredo Pérez] Rubalcaba, que dijo que [...] cuando tú ves a tu líder de tu partido fajándose con un rival y quieres que pierda el líder de tu partido, piensa qué haces tú en ese partido», reflexionó el ministro Ángel Víctor Torres en una entrevista en Canarias Radio. Y, horas después, Redondo recurrió a la metáfora: «Hay jarrones chinos que lamentablemente ya no quedan bien en las estanterías».
Aunque con menos rotundidad, también otros ministros censuraron a González, alineándose así entre ellos a este respecto. Tolón, desde el «respeto», afirmó no compartir su crítica a Sánchez y la titular de Vivienda, Isabel Rodríguez, invitó al ex presidente a la «reflexión»: «No puedo compartir que no esté al lado de su partido, del presidente del Gobierno». «Indiscutiblemente todo el PSOE piensa que Felipe González fue un gran presidente del Gobierno entre 1982 y 1996», se limitó a decir Bolaños.