A CADA UNO LO SUYO
El negacionismo climático mata Regala esta noticia Añádenos en Google 20/08/2026 a las 02:00h.Se encuentran en los bares, en la sala de espera del médico o en los pasillos del trabajo. Creen saber de todo y no tienen ... fronteras en su afán de dejar claro con sus palabras lo que un piadoso silencio hubiera disimulado: su ignorancia. Y entre los 'saberes' que dominan sin leer o escuchar a los que sin acreditan formación y conocimientos, en estos años de incendios a doquier y temperaturas despendoladas se ha unido el negacionismo climático. Lo despachan rápido: su padre, abuelo...ya le decían que siempre ha habido años de mucho calor y de mucho frío. Pues sí, su padre y su abuelo tenían razón. Y los científicos también.
La preocupación ante este panorama nos debería quitar el sueño, pero nos lo está quitando un calor extremo que no da tregua, y dormir se está convirtiendo en una batalla donde tenemos todas las de perder, a pesar de los aparatos de aire acondicionado, del que no se puede abusar y que está fuera de las posibilidades económicas de muchas personas. Los datos son estremecedores, y así, un reciente artículo de Núñez Mora en la web de a AEMET, nos indica que entre 1975 y 2025 hemos sufrido 78 olas de calor en España (sin contar 2026, una de los peores), con 458 días en situación de ola de calor, destacando que entre 2001 y 2025 fueron 329, más del doble. La cosa no se queda en una mala noche, sino que una reciente investigación publicada en Environment International vincula el exceso de calor nocturno y la mortalidad diaria.
Revertir este seguro camino al abismo es posible, pero hacen falta políticas públicas e inversiones bien orientadas contra el cambio climático. Y a nivel cotidiano, debemos reciclar los residuos de forma sistemática, moderar el uso del agua y aprovechar mejor la electricidad y los hidrocarburos, evitando luces encendidas de forma innecesaria, las duchas eternas, ese radiador y aire acondicionado a tope o cultivando el transporte público frente al uso del vehículo privado para ir a la vuelta de la esquina. Y más allá de compromisos morales, hay que cumplir con las leyes que pretenden proteger el medio ambiente, que son muchas y necesarias. Dejar este mundo para nuestros descendientes en unas condiciones mínimamente habitables está en nuestras manos, si asumimos que la protección del medio ambiente no puede ser la guinda del pastel del bienestar, de la que, si sale cara, se puede prescindir. Ecologismo o barbarie: no hay tercera vía.
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