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El negocio detrás del 'club de la vagina de las multimillonarias'

El negocio detrás del 'club de la vagina de las multimillonarias'
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La ginecóloga Sally Greenwald creó un singular club en su 'consulta-boutique', donde cobra miles de euros por tratar la salud sexual de las altas ejecutivas de Silicon Valley y las consortes de tecnoligarcas. Es la punta del iceberg del negocio médico y estético dedicado a 'mejorar' los genitales femeninos. Te lo contamos en primera persona.
El negocio detrás del 'club de la vagina de las multimillonarias'

La ginecóloga Sally Greenwald creó un singular club en su 'consulta-boutique', donde cobra miles de euros por tratar la salud sexual de las altas ejecutivas de Silicon Valley y las consortes de tecnoligarcas. Es la punta del iceberg del negocio médico y estético dedicado a 'mejorar' los genitales femeninos. Te lo contamos en primera persona.

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Sarah Ditum

28/08/2026 a las 11:57h.

Tengo suerte.La esteticista que me depila habitualmente está de vacaciones, pero me ha hecho un hueco. «Es una urgencia»,le dije.«¡Pero no es ... por un ligue, es por trabajo!». Ya sé que suena fatal, pero durante la próxima semana voy a investigar hasta dónde llegan algunas mujeres para mejorar su bienestar sexual después de los 45 años y voy a necesitar estar depilada.

La ginecóloga Sally Greenwald, de 41 años, ofrece atención directa las 24 horas y coordinación con otros especialistas. Sus pacientes pagan una membresía de 30.000 dólares anuales. Eso solo es la cuota de acceso a su clínica, como si fuese un club privado. Luego se paga cada consulta o tratamiento.

Mezclando adecuadamente experiencia clínica e investigación disponible, Greenwald se propuso diseñar estrategias que pudieran transformar a las mujeres de la 'mayoría insatisfecha' en una élite gozosa. Parte de su enfoque implica el uso de terapia hormonal de vanguardia de maneras poco convencionales. Ella lo denomina 'terapia hormonal menopáusica' (THM) en lugar de 'terapia de reemplazo hormonal' (TRH). ¿La razón? «Porque la palabra 'reemplazo' connota patología –explica– y no lo es. Esa disminución de los niveles de estrógeno y progesterona es un fenómeno natural». Con la terapia hormonal, afirma, «no se trata de luchar contra la biología, sino de afrontarla con resiliencia, control y autonomía».

Pero el buen sexo no es solo fisiológico, continúa, también es una cuestión de actitud. «Se trata de pensar en el sexo como una habilidad que hay que mejorar y practicar», dice Greenwald. «El deseo sexual es algo en lo que hay que trabajar, como en todo lo demás». Eso significa, en primer lugar, dedicar tiempo específico al sexo en pareja. Greenwald señala que el descenso global de la actividad sexual está fuertemente correlacionado con el aumento de la distracción que suponen los teléfonos inteligentes.

El lubricante como el protector solar

Su consulta ginecológica está en el campus de Stanford, donde es profesora clínica adjunta, y entre sus máximas para garantizar una buena salud sexual figura que el uso del lubricante (a base de silicona) es tan esencial para una mujer como el del protector solar. También es partidaria del vibrador y recomienda el masajeador de mango largo, conocido como 'varita mágica', para mujeres posmenopáusicas.

Tras mi encuentro con Sally Greenwald, mi próxima cita es con Emily Nagoski, educadora sexual y autora del libro de éxito internacional Tal como eres (editado en España por NeoPerson Sex), un título fundamental sobre la sexualidad femenina que demuestra que no existe un modelo 'normal' o 'universal' de respuesta, sino que cada cuerpo funciona de manera única. Para esta educadora sexual, el problema de los adultos no es la falta de información. «La gente sabe sobre sexo porque hay muchísima información al respecto. Desafortunadamente, casi toda es errónea». Por ejemplo, una encuesta representativa reveló que 'solo' el 18 por ciento de las mujeres alcanzan el orgasmo mediante la penetración vaginal sin más, lo que significa que la mayoría necesita estimulación clitoriana, y eso es completamente normal. Sin embargo, persiste el mito de que el orgasmo vaginal es de alguna manera superior.

Entre quienes han hablado maravillas de la doctora Greenwald se encuentran Priscilla Chan, esposa de Mark Zuckerberg (en la foto), y Sheryl Sandberg, exejecutiva de Meta. La ginecóloga defiende que el orgasmo es una garantía de salud para las mujeres y alarga la vida. Su lema es: «La salud sexual es salud».

Un mito que resulta sospechosamente conveniente para los hombres heterosexuales, quienes sí alcanzan el orgasmo con la penetración vaginal. Así que, en lugar de esperar una mejor experiencia sexual con sus parejas masculinas, es probable que las mujeres que han interiorizado este mito piensen, en palabras de Nagoski: «Mi vagina es un problema. Arreglemos la vagina, en lugar de centrar nuestra definición de bienestar sexual en el placer».

Algunos tratamientos físicos pueden ayudar a las mujeres a sentirse mejor, pero según Nagoski, su efecto podría ser más psicológico que corporal. ¿La razón? «Sabemos que cuanto más invasiva es la intervención, mayor es el efecto placebo, y sabemos que las intervenciones en salud sexual tienen un efecto placebo superior al 40 por ciento».

«El placer es la medida del bienestar sexual. Si lo disfrutas, es que lo estás haciendo bien», dice la educadora Emily Nagosky. Ella promueve la búsqueda de lo que funciona en la cama, que es distinto en cada etapa de la vida

La autora de Tal como eres afirma haber observado tres cualidades en las parejas que tienen una vida sexual feliz y duradera. Primero, son amigos. Se aprecian y se admiran. Segundo, consideran que el sexo es valioso. «Es una prioridad por encima de todo lo demás, lo que significa que están dispuestos a dejar de lado ciertas cosas para hacer espacio a esto –seamos sinceros–, un poco tonto que hacemos».

En tercer lugar, estas parejas satisfechas se han «desprendido de todo lo que les enseñaron sobre cómo se supone que deben tener relaciones sexuales y lo han reemplazado con lo que descubren que funciona para esta relación específica en esta etapa de sus vidas». Este concepto de etapas es crucial en una relación que se extiende a lo largo de años o décadas. El embarazo, la infertilidad, las presiones laborales, la menopausia y otros factores influyen en la vida sexual de casi toda pareja.

La regla de oro de Nagoski es esta: «El placer es la medida del bienestar sexual. Si lo disfrutas, lo estás haciendo bien. Sea lo que sea que cambie, te adaptas para poder seguir encontrando el camino al placer».

El manifiesto de Nagoski es tan convincente que me siento mal diciéndole lo que está a punto de suceder en mi cuerpo con fines periodísticos.

'Una vagina de diseño en tu hora del almuerzo'

El martes es el día en que he quedado con la doctora Shirin Lakhani en Elite Aesthetics, y esta vez la aproximación no será teórica, sino física. De entrada, estoy optimista (si no, no me habría embarcado en el experimento); al fin y al cabo he dado a luz dos veces y me he hecho tatuajes, pero la verdad es que estoy preocupada.

La clínica de Lakhani, especializada en salud íntima femenina, está en un discreto edificio gris con vistas al Támesis y, por dentro, es muy luminosa. En recepción, una pantalla reproduce un vídeo de Lakhani hablando de su trabajo, con aspecto elegante y glamuroso. Conozco su rostro porque he estado viendo vídeos de sus apariciones en televisión, incluyendo una en 2024 en la que realizó una demostración en directo de un tratamiento de radiofrecuencia vaginal llamado 'Ultra Femme 360' ​​con una voluntaria. El segmento se titulaba «Una vagina de diseño en tu hora del almuerzo».

Lakhani comenta que las mujeres que acuden a ella suelen llegar como último recurso tras años de ser ignoradas y recibir diagnósticos erróneos. Esto ocurre especialmente con las mujeres que padecen una dolorosa afección inflamatoria de los genitales llamada 'liquen escleroso', que, en su forma más grave, puede provocar la fusión de los labios mayores y menores y cicatrices en el clítoris.

El dispositivo combina microagujas y energía de radiofrecuencia para estimular la producción de colágeno y elastina, con el fin de conseguir una vagina más firme. Incluso con anestesia, el dolor es punzante

La consulta de Lakhani le permite dedicar a sus pacientes el tiempo y la atención que no reciben en el sistema público. Lo primero que aprendo es que he estado haciendo mal los ejercicios del suelo pélvico durante años, activando los músculos abdominales en lugar de contraer la musculatura de la pelvis. La doctora comienza con el VTone, un dispositivo interno que utiliza estimulación muscular eléctrica para fortalecer esa zona durante media hora, lo que le da tiempo a prepararme para la inyección de plasma. Lakhani empieza extrayéndome sangre y procesándola para alcanzar entre cuatro y ocho veces la concentración natural de plaquetas. Me la inyectarán en el punto G y el clítoris. La teoría es que imita la respuesta del cuerpo a una lesión y estimula la producción de colágeno. Su objetivo: facilitar el orgasmo.

Pero antes viene el Morpheus8V. Este dispositivo combina microagujas y energía de radiofrecuencia para estimular la producción de colágeno y elastina con el fin de volver la piel más tersa y la vagina, más firme. Es, sin duda, la parte que menos me gusta del proceso. Incluso con mucha crema anestésica, debo exhalar para aliviar el dolor punzante.

Después, apenas siento la inyección de oxígeno y ya puedo vestirme sola. Estos tratamientos suelen costar unos 3500 euros, entre el Morpheus8V, la inyección de oxígeno y el VTone. Lakhani recomienda un ciclo de tres sesiones de Morpheus8V y uno inicial de seis de VTone. Rejuvenecer no es barato.

El VTone logra un efecto inmediato. Tengo mayor conciencia de mi suelo pélvico y todo se siente más firme. Los resultados de la inyección y del Morpheus8V se desarrollan con el tiempo, así que es difícil juzgarlos, aunque me deprimo al leer el prospecto de cuidados posteriores del Morpheus8V y descubrir que todo lo que me hace sentir bien conmigo misma, como nadar, ir al gimnasio y tener relaciones sexuales, está prohibido durante siete días. Hay dolor e hinchazón, pero desaparecen durante la noche. La mayor sorpresa es mi reacción emocional. Me siento frágil y llorosa después de la sesión.

Quizás sea la experiencia de sentirme medicalizada. Creo que sería diferente si hubiera llegado con un problema que me causara angustia, pero, incluso ante el médico más amable, una empieza a ver su cuerpo como un problema que necesita solución.

No existen cifras fiables sobre el crecimiento del mercado de tratamientos de retoque vaginal, pero Save Face, una organización que gestiona un programa de acreditación para profesionales de la estética y apoya a personas que han tenido malas experiencias en Gran Bretaña, nos da un dato: en 2021, recibió 16 quejas sobre tratamientos íntimos. En lo que va de 2026, ya son 136. Esto sugiere un sector en auge.

Save Face ha ayudado a una mujer que sufrió quemaduras internas por un dispositivo de radiofrecuencia aplicado en una peluquería. Otra mujer presentó síntomas de sepsis tras recibir inyecciones de relleno labial en un salón que utilizaba cajas de cartón como camilla.

Ashton Collins, directora de Save Face, me cuenta el caso de una joven que buscó una labioplastia (reducción quirúrgica de los labios vaginales) en Turquía después de que su pareja sexual le dijera que su vagina era «repugnante». «Y la destrozaron, literalmente. Dice que no cree que vuelva a tener una cita».

El nuevo mercado todavía requiere una legislación propia y adecuada. Hasta entonces, las mujeres estarán a merced de un negocio con muy pocos escrúpulos.

LOS NERVIOS DEL CLÍTORIS, MAPEADOS POR PRIMERA VEZ

Casi 30 años después de que se conociera el entramado de nervios del pene, se ha realizado un mapeo equivalente para el clítoris, uno de los órganos menos estudiados por la anatomía. En mayo, un equipo del Centro Médico Universitario de Ámsterdam publicó el primer mapa en 3D del clítoris hecho con radiación de sincrotón, una tecnología que permite conocer la anatomía a escala micrométrica. El estudio ha desvelado al detalle la arquitectura interna del órgano, una estructura de nervios con forma de árbol que ha resultado ser todavía más amplia de lo que se pensaba. Estudios anteriores sugerían que el nervio dorsal del clítoris se reducía de forma progresiva al aproximarse al glande (la pequeña punta visible de este órgano). No obstante, las tomografías recientes revelan que dicho nervio mantiene toda su intensidad hasta su tramo final. Este avance no solo amplía el conocimiento sobre los procesos biológicos asociados al orgasmo, también ayuda a proteger la función neurosensorial en reconstrucciones por mutilación genital o en el tratamiento de cáncer vulvar.

  • © The Times Magazine

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    Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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