El joven corredor habló este viernes con MARCA durante los Campeonatos de España antes de cerrar una actuación perfecta: triunfo en la ruta para completar el doblete tras la crono
Benja Noval, el Niño Maravilla del doblete al que le espera el cielo de Ineos: "Al principio costará"Benja Noval: “Quiero destacar; ahora o te aprietas o no destacas”IRAIA CALVO- NACHO LABARGA/ IRAIA CALVO
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Benjamín Noval no necesitaba ganar para que se hablara de él, pero ganó. Y no una vez, sino dos. Este viernes, durante los Campeonatos de España, el joven corredor habló con MARCA con el dorsal todavía como amenaza y con el cartel de favorito pegado a la espalda. Lo hizo antes de completar una obra redonda, antes de transformar las expectativas en resultados, antes de conquistar el oro en la ruta para firmar un doblete que le confirma como una de las grandes joyas del ciclismo español.
“Llevo dos años corriendo como favorito, así que ya me voy acostumbrando un poco
Noval, a MARCA
La conversación con MARCA tuvo algo de anticipo. Noval no habló desde la euforia del campeón que ya ha rematado el trabajo, sino desde la calma tensa del corredor señalado. Ese punto previo a la carrera en el que todo está por hacer, pero casi todos esperan que seas tú quien lo haga. Llegaba a los Campeonatos con el peso del favoritismo, con los rivales pendientes de sus movimientos y con una pregunta inevitable: si todo lo conseguido en categoría júnior le obligaba más a defender lo que ya era o a demostrar lo que todavía podía ser.
Su respuesta terminó funcionando como titular y como resumen de lo que vendría después. “Yo creo que tengo más que defender que demostrar. Ya tengo bastante hecho, pero demostrar siempre gusta y ganar más que demostrar”, explicó a MARCA. Pocas horas después, esa frase dejó de ser una declaración de intenciones para convertirse en una fotografía exacta de sus Campeonatos. Defendió su condición de favorito, demostró que el foco no le pesa y, sobre todo, ganó.
Siempre que vas tapado mola más. Nadie te mira. Hace tiempo que no lo experimento
Noval, a MARCA
El doblete tiene un valor especial porque no habla de un solo registro. La contrarreloj y la ruta son dos idiomas distintos dentro del mismo deporte. La primera exige precisión, soledad, cálculo y una relación íntima con el sufrimiento. La segunda obliga a leer la carrera, soportar la vigilancia, elegir el momento y sobrevivir al desorden. Noval se impuso en las dos. Ganó contra el reloj y ganó en el cuerpo a cuerpo del pelotón. Dos victorias para explicar a un corredor que no parece depender de un único escenario.
Intento seguir siendo igual, no cambiar la personalidad. Sigo siendo igual y no pienso en ello
Noval, a MARCA
En la crono, donde ya había demostrado mucho nivel, Noval tenía claro qué podía marcar diferencias. No habló sólo de fuerza ni de vatios. Se fue a algo más profundo. “Yo creo que saber regular y mentalmente ser fuerte. Cuanto más sepas sufrir, es un punto que tienes a favor”, dijo. Esa manera de entender la contrarreloj ayuda a explicar su rendimiento. Porque el crono no perdona al que se pasa ni espera al que duda. Hay que saber cuándo apretar, cuándo sostener y cuándo convivir con el dolor sin romperse antes de tiempo.
Aprender de corredores que ves por la tele es un orgullo y, sobre todo, mucha ilusión
Noval, a MARCA
Después llegó la ruta, una prueba mucho más difícil de controlar para quien sale marcado. En una carrera nacional, con muchos corredores que se conocen de sobra y con el calor endureciendo el escenario, ser favorito no siempre es una ventaja. A veces es una condena. Todos miran, todos esperan, todos calculan en función de lo que haces. Noval lo sabe. “Llevo igual dos años ya corriendo como favorito, así que ya me voy acostumbrando un poco”, reconocía. Aunque, con naturalidad, admitía que correr sin tantos ojos encima tiene otro sabor: “Siempre que vas tapado mola más. Nadie te mira. Hace tiempo que no lo experimento, pero siempre mola”.
Está claro que al principio costará, pero hay que hacer lo máximo posible para que cueste poco
Noval, a MARCA
Ese tiempo parece cada vez más lejano. Noval ya no corre escondido. El pelotón le conoce, le mide y le respeta. Y ahora, tras el doblete, también le vigilará todavía más. La señal más potente de estos Campeonatos no es sólo que haya ganado, sino la forma en la que ha convivido con ese nuevo estatus. No se ha presentado como un corredor que irrumpe desde la sorpresa, sino como alguien capaz de responder cuando todos esperan que responda.
Aun así, insiste en no cambiar. Cuando se le preguntó si notaba que el pelotón le miraba de otra manera después de sus últimos resultados, su respuesta fue sencilla. “Sí, yo creo que sí, pero yo al final intento seguir siendo igual, no cambiar la personalidad. Sigo siendo igual y no pienso en ello”, aseguró. En esa frase hay una madurez importante. El talento joven suele crecer rodeado de ruido, comparaciones y prisas. Noval, de momento, parece empeñado en reducirlo todo a lo esencial: correr, aprender, sufrir y ganar cuando se pueda.
La prueba en ruta se presentaba, antes de disputarse, como un ejercicio de incertidumbre. Él no la imaginaba cerrada a un solo guion. “Se pueden dar los tres casos durante la carrera. Veremos cómo va fluyendo y cómo deciden también cómo vamos a hacer la carrera”, analizaba. También sabía que sorprender no sería fácil. “Es difícil sorprender, pero también es más difícil por la velocidad a la que se va. Se nota que el ritmo es más alto y a la hora de atacar no haces el mismo daño”, explicaba.
Precisamente por eso su victoria en la ruta completa el retrato. Porque no bastaba con tener piernas. Había que saber correr. Había que administrar la presión, interpretar el ritmo, escoger el momento y responder a lo que la carrera pidiera. Noval lo hizo. Si la crono confirmó su capacidad para dominar el esfuerzo individual, la ruta enseñó su lectura competitiva. El resultado fue un doblete que no admite demasiadas dudas.
Ahora le espera la élite
Su presente ya es brillante, pero su futuro empieza a dibujarse en un contexto de máxima exigencia. Noval dará el salto al entorno de Netcompany-INEOS, una estructura donde el talento se pule con métodos, calendario y convivencia con corredores que hasta hace poco veía desde la distancia. A él le ilusiona esa nueva etapa. “Aprender de corredores que ves por la tele es un orgullo y, sobre todo, mucha ilusión”, comentó a MARCA.
No vende una transición sencilla. Sabe que el ciclismo cambia cuando se abandona la categoría júnior y se entra en un mundo con rivales más hechos, más oficio y más dureza. “Está claro que cambia, pero debemos afrontarlo de la mejor manera, intentar entrenar para estar con ellos. Al principio nos costará, pero hay que hacer lo máximo posible para que nos cueste poco”, explicó. La frase revela una mezcla interesante: humildad para reconocer el salto y ambición para acortarlo.
Tampoco quiere definirse antes de tiempo. Su doblete puede alimentar etiquetas, pero él prefiere no encerrarse todavía en ninguna. ¿Contrarrelojista? ¿Clasicómano? ¿Corredor de vueltas? “Es pronto. Ya tendré tiempo a saber cuál es mi rol. Ahora toca disfrutar de lo que tenemos y de lo que hacemos. Pensar en el ahora y el futuro ya llegará poco a poco”, señaló. Ese ahora, de momento, ya incluye dos maillots nacionales.
Mirando al futuro
En Netcompany-INEOS, según contó, la idea inicial será avanzar con cierta progresión. “Al principio no haré muchas carreras, ir en progresión, no apretarme mucho”, dijo. Pero Noval no esconde el hambre que le mueve. “Al final ahora o te aprietas o, si no, no destacas. Yo quiero destacar”, añadió. Esa frase explica muy bien el punto en el que se encuentra: sabe que debe crecer con calma, pero no quiere desaparecer en el proceso.
También mira a otros talentos españoles que empiezan a empujar fuerte. En su nuevo entorno coincidirá con Beloki, con quien ya compartió camino años atrás. “Cuando él era júnior yo era cadete. Alguna tarde pasé con él en la habitación. Creo que nos llevaremos bien y seguro que haremos buen equipo”, recordó. El ciclismo español necesita precisamente eso: nombres jóvenes, estructuras sólidas y una generación que crezca sin miedo a medirse con los mejores.
Noval también habló de Paula Blasi, otro fenómeno emergente del ciclismo nacional. “Blasi va muy rápido. El año pasado y este dio un cambio de calidad muy grande”, valoró. Y cuando se le planteó cómo se puede frenar a Pogacar, respondió con la naturalidad de quien entiende la dimensión del reto: “Será bastante complicado. Hay que intentar aguantarle y pensar también en ti más que en él”.
Quizá ahí haya una clave para leer también su propio momento. Pensar más en sí mismo que en el ruido exterior. En su camino antes que en las comparaciones. En la progresión antes que en las prisas.
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