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Manifestación en favor de la custodia compartida. L. P. El niño que se hizo mayor de edad sin saber si vivía con papá o con mamáUn juzgado de Valencia ha tardado cuatro años en modificar las condiciones de una demanda de divorcio. Con la madre sin cobrar la pensión de alimentos y el hijo de una casa a otra: ha pasado de 13 a 17 años y las medidas ya han dejado de tener sentido
Arturo Checa
Valencia
Sábado, 28 de marzo 2026, 18:21
CompartirImaginen la siguiente historia. Un matrimonio valenciano divorciado, con un hijo, presenta un documento en el juzgado para cambiar las condiciones de su separación. Pretenden que la custodia pase de ella a él. Ambos están de acuerdo en ello. Pero la cosa se atasca. Pasan los días. Las semanas. Los meses. Los años. Cuatro años hasta que el juez procede a citarlos para ese trámite. Durante todo ese tiempo, la madre no cobra la pensión de alimentos. Y el chaval pasa de ser un preadolescente de 13 años a estar a punto de cumplir la mayoría de edad. Todo un joven de 17 años para el que ya no tiene ningún sentido dictar medidas de custodia o régimen de visitas.
Pues no imaginen. Eso ha pasado realmente. Acaba de ocurrir en el juzgado de un pueblo de Valencia y con una familia real como protagonistas. «Este procedimiento en el que se ha tardado cuatro años hasta la celebración de juicio evidencia que los tiempos de la justicia no son acordes a los tiempos de la vida de la familia, algo que lamentablemente ocurre muy a menudo en los partidos judiciales distintos a los de Valencia capital. Y las circunstancias de un niño de 13 años nada tienen que ver con las de un adolescente próximo a la mayoría de edad», como lamenta Óscar Martínez, abogado de familia y tesorero de la Asociación Española de Abogados de Familia (AEAFA).
Un total de 1.460 días. Ese es el tiempo transcurrido en esta kafkiana situación. Un periodo en el que obviamente hubo cambios de jueces en el órgano judicial encargado, con el consiguiente descoloque en la materia de cada uno de los magistrados. Cuatro años en los que la abogada del padre acabó jubilándose antes de ver culminado el proceso. Y de nuevo volver a empezar para el nuevo letrado. Pero sobre todo una epopeya para la familia en el centro de este dislate judicial.
Especialmente para un menor en plena adolescencia. «El niño va y viene de un hogar a otro porque está en una edad difícil y tiene desavenencias con sus progenitores», explican los abogados de familia. Durante todo ese tiempo vive con la madre, que atesora la custodia aunque la reclama el padre y ella está de acuerdo. En esos cuatro años no cobra la pensión de alimentos. Tendría derecho a reclamarla una vez cambiada la situación de la separación. Desiste de hacerlo. Visto el maratón de tiempo transcurrido con este proceso, prefiere no iniciar otro suplicio judicial, según informa Las Provincias.
El padre «no ha podido ejercer su rol como hubiera querido». Y qué decir de la madre. «Ha tenido que asumir la crianza en solitario y los problemas generados en la adolescencia», tal y como detalla la asociación de abogados de familia.
También el matrimonio ha sufrido agravios en este periodo. El padre «no ha podido ejercer su rol como hubiera querido». Y qué decir de la madre. «Ha tenido que asumir la crianza en solitario y los problemas generados en la adolescencia», tal y como detalla la asociación de abogados de familia.
Y los desequilibrios con la custodia acaban influyendo también en el chaval, en una época no precisamente fácil como es la de la adolescencia. Lo explican también los letrados acostumbrados a lidiar con los divorcios: «Habitualmente, el progenitor que asume la custodia en exclusiva impone más límites a los hijos mientras el otro progenitor, que tiene contactos más esporádicos, se muestra más permisivo. Esta circunstancia provoca conflictos y, en muchas ocasiones, el adolescente acaba marchándose con el padre o madre no custodio o, al menos, pide el cambio». Un espinoso asunto familiar que se suma a la situación nunca fácil de una separación.
Un problema extendido
Los abogados lamentan que en este caso que se dirime entre despachos judiciales se trata de la vida de las personas. «Sus necesidades no son las mismas a los 14 años que a los 18. También se dilucidan las cuestiones económicas: si hay un cambio de custodia hasta que el Juzgado no dicte Sentencia no cambia quién tiene que pagar la pensión, y hay procedimientos en los que se solicita aumentar o disminuir la pensión de alimentos si han variado los ingresos de los progenitores», señalan.
Y no es una cuestión excepcional. Se da mucho, según Óscar Martínez. No tanto en las grandes ciudades, pero sí en los municipios más pequeños. «Nos encontramos con una justicia de dos velocidades, mientras en Valencia capital existen cuatro juzgados especializados en Familia, en los demás partidos estos asuntos son llevados por jueces que tienen más materias, como civiles, reclamaciones bancarias, penales, etc... Al no tener juzgados especializados, los plazos para obtener una respuesta se alargan excesivamente. Y se dan situaciones que parecen más de una grotesca ficción que de la realidad, como este niño valenciano cuatro años sin saber si debía ir a casa de papá o de mamá.
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