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El Nobel de Medicina es para los descubridores del «interruptor neuronal»

El Nobel de Medicina es para los descubridores del «interruptor neuronal»
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Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel son reconocidos por sus investigaciones sobre el circuito eléctrico del cerebro
Los creadores del «interruptor neuronal» ganan el Nobel de Medicina

Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel son reconocidos por sus investigaciones sobre el circuito eléctrico del cerebro

Regala esta noticia Añádenos en Google Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel, los Nobel de Medicina 2026. (RC)

Doménico Chiappe

Madrid

05/10/2026 Actualizado a las 12:23h.

El Nobel de Fisiología y Medicina es para Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel, por sus «descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz ... y optogenética», lo que determina el «interruptor neuronal». La cuestión de cómo unos simples circuitos pueden transformarse en acción.

Se trata, como explica el jurado reunido este lunes por la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska, de un órgano compuesto por casi 90.000 millones de neuronas «extraordinariamente diversas, conectadas mediante vastos circuitos». Esas neuronas son capaces de transformar «esta compleja interacción de percepción, memoria, predicción… para tomar decisiones con un propósito conductual concreto».

En el orden de mención por el Comité Nobel, el primero sería el más joven de los tres. Nacido en 1971, Karl Deisseroth se doctoró en la Universidad de Stanford, donde realizó el trabajo galardonado. Actualmente es investigador del Instituto Médico Howard Hughes y profesor en Stanford, explicó Thomas Perelman, secretario general de la Asamblea Nobel, en Suecia.

El segundo de los ganadores, Peter Hegemann, nació en 1954 y obtuvo su doctorado en el Instituto Max Planck de Bioquímica (MPIB) en Martinsried, Alemania, donde hizo las investigaciones premiadas. Actualmente es profesor en la Universidad Humboldt de Berlín, Alemania. Por último, Georg Nagel. Nació en 1953 y obtuvo su doctorado en la Universidad de Fráncfort, Alemania. La investigación sobre los interruptores neuronales fueron realizadas en el Instituto Max Planck.

La singularidad de las líneas de investigación de estos trabajos está en que van más allá de los patrones de actividad. Han hallado la relación de causa y efecto, gracias a desarrollar un «interruptor neuronal, una herramienta capaz de activar o desactivar neuronas específicas con gran precisión». Esa técnica se basa en la luz.

El acta del Nóbel, indica que el mayor mérito de los trabajos de estos tres científicos es la posibilidad de «activar o desactivar circuitos neuronales específicos en el cerebro», indica el comunicado oficial. «Pueden reactivar recuerdos, generar sensaciones, inducir comportamientos y estudiar los tipos de neuronas que intervienen en diversos trastornos psiquiátricos y neurológicos. La optogenética está transformando radicalmente nuestra comprensión del cerebro. Asimismo, ha aportado información clave sobre cómo el sistema nervioso interactúa con distintas células en otras partes del organismo, como el corazón y el intestino».

Historia de un hallazgo

En los noventa, Hegemann trató de resolver la incógnita que planteaba el comportamiento de una alga unicelular, que nadaba hacia la luz. «Mediante una serie de experimentos pioneros y el uso de registros eléctricos, finalmente desveló el secreto», explicó el Comité Nobel. «Descubrió que la mancha ocular contiene una proteína sensible a la luz que la convierte casi instantáneamente en una señal eléctrica, permitiendo así el movimiento del alga. El momento decisivo llegó cuando identificó el gen de dicha proteína».

Allí empezó la colaboración con Nagel, experto en «canales iónicos», que produjo una proteína a partir de ese gen. «La proteína en sí era un canal iónico activado por luz, que se abre, permitiendo la entrada masiva de iones con carga positiva y generando rápidamente una señal eléctrica». El hallazgo se puede resumir en ese 'switch', «un canal iónico activado por luz al que llamaron 'canalrodopsina'».

Para el Comité Nobel, «el descubrimiento de la canalrodopsina supuso un avance trascendental», que supo aprovechar Deisseroth para controlar la actividad neuronal mediante la luz. Así, la proteína podría utilizarse en el tratamiento de la depresión, ansiedad y adicciones.

En actualización Este artículo está en proceso y se actualizará.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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