El técnico lo fichó en 2010 para el centro del campo y lo ha fichado ahora para el banquillo
Sami Khedira, segundo entrenador del Real MadridTom Dulat- JUAN IGNACIO GARCÍA-OCHOA
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Sami Khedira ha vuelto al Real Madrid 16 años después de su llegada como futbolista. Lo hace al lado de la misma persona que apostó por él en 2010, pero con una misión muy diferente. José Mourinho lo fichó entonces para que diera equilibrio, fuerza y sentido táctico al centro del campo. Ahora lo recupera como su segundo, como uno de los hombres encargados de conectar con el vestuario y ayudar a construir el nuevo proyecto madridista desde el banquillo.
Khedira conoce el club, sabe qué significa vestir su camiseta y entiende la dimensión que adquiere cada partido en el Real Madrid. Vivió la exigencia del Bernabéu, compartió vestuario con algunos de los mejores jugadores del mundo y compitió durante cinco temporadas sometido a una presión máxima.
Pero su incorporación al cuerpo técnico de Jose Mourinho no responde únicamente a su pasado como madridista. El alemán lleva años preparándose para este momento, ampliando su mirada y formándose para comprender el fútbol desde todos los ángulos posibles.
Khedira no quería que su conocimiento terminara en aquello que había aprendido como jugador. Después de retirarse en 2021, comenzó a construir de manera metódica su segunda carrera. Se formó como entrenador, profundizó en el liderazgo y completó el UEFA Executive Master for International Players, un programa concebido para preparar a antiguos futbolistas internacionales para ocupar puestos de responsabilidad, gestión y dirección dentro de la industria del fútbol.
El curso, desarrollado durante dos años, no se limita a la parcela deportiva. Aborda materias relacionadas con la dirección de clubes, la gestión de organizaciones, el liderazgo, la comunicación y la toma de decisiones. Khedira se graduó en 2023 después de un exigente proceso formativo que incluyó distintas sesiones de trabajo y un periodo de prácticas. Era la demostración de que su inquietud iba mucho más allá de sentarse en un banquillo y de que quería entender cómo funciona un club desde dentro y adquirir una visión global del fútbol moderno.
Aprender fuera del fútbol
En ese proceso de preparación, Khedira tomó una decisión importante. En lugar de observar exclusivamente entrenamientos y partidos, comenzó a estudiar otras disciplinas. Durante los últimos años ha seguido infinidad de deportes para conocer cómo se preparan sus protagonistas, cómo soportan la presión, cómo funcionan los equipos y de qué manera se construye una mentalidad ganadora.
Lo explicó en una entrevista con MARCA: “Todos los deportes tienen sus características y emociones, por eso intento aprender de todos. Los tenistas tienen que tener una mentalidad muy fuerte, porque están solos en la pista. En el fútbol americano, si un jugador da un mal paso, el trabajo táctico se cae por completo. Intento aprender de la filosofía y la mentalidad de cada deporte. Por ejemplo, me gusta ver cómo se organiza un equipo de la NFL, cómo trabajan los tenistas...”.
Esa curiosidad retrata al nuevo Khedira. El antiguo centrocampista ha buscado respuestas más allá del fútbol. Del tenis le interesa la capacidad del deportista para enfrentarse en soledad a los momentos críticos, sin compañeros en los que refugiarse y obligado a encontrar soluciones en mitad de la competición. De la NFL observa la precisión táctica, la especialización de las funciones y la necesidad de que cada integrante cumpla su cometido para que el plan colectivo tenga sentido.
Su intención fue identificar ideas que puedan trasladarse al fútbol. Cómo se prepara mentalmente a un jugador. Cómo se distribuyen las responsabilidades. Cómo se comunica una instrucción compleja. Cómo se recupera a un deportista después de un error. Cómo se construye un entorno de máximo rendimiento sin perder de vista la parte humana.
En el fútbol actual, Khedira considera que la gestión emocional puede resultar decisiva. También es necesario convivir con la exposición pública, aceptar la competencia, superar una suplencia y responder cuando una temporada comienza a torcerse.
Saber comunicar
El coaching se ha convertido en otro de los grandes intereses del alemán. Khedira lleva años estudiando la forma de liderar grupos y de transmitir ideas a deportistas de élite. “Lo más importante primero es entender el juego. Y luego comunicar bien a los deportistas. Ahí está la clave y en eso me estoy centrando. Tienes que ser un líder. Estoy estudiando mucho en este sentido, pero luego hay que ponerlo en práctica. Veremos cómo y cuándo me llega ese momento”, reconocía en aquella conversación con MARCA. Ese momento ya ha llegado. Y lo hace en uno de los escenarios más exigentes.
Como segundo de Mourinho, una de sus principales responsabilidades será actuar como puente entre el entrenador y la plantilla. Khedira conoce el fútbol de élite, pero también el lenguaje del jugador. Sabe qué siente un futbolista cuando juega, cuando se queda fuera del once, cuando atraviesa una lesión o cuando su rendimiento es cuestionado. Ha ganado grandes títulos, ha sufrido problemas físicos y ha tenido que reinventarse en distintas etapas de su carrera.
A esa experiencia suma una forma de ser serena y reflexiva. Nunca fue un jugador de grandes gestos ni de declaraciones estridentes. Su liderazgo se construyó desde la responsabilidad, el trabajo y el sentido colectivo. En el campo era quien ocupaba los espacios, protegía a sus compañeros y permitía que otros pudieran brillar. Desde el banquillo, Mourinho espera que vuelva a desempeñar una función parecida.
El soldado de Mourinho
La relación entre ambos comenzó en el verano de 2010. Mourinho acababa de conquistar la Champions con el Inter y aterrizaba en el Madrid con el encargo de devolver al club a la cima de Europa. Khedira, por su parte, venía de completar un gran Mundial con Alemania en Sudáfrica. Tenía 23 años, pertenecía al Stuttgart y ya destacaba por su despliegue y su capacidad para interpretar las necesidades del equipo.
Mourinho vio en él al centrocampista que necesitaba. Un futbolista disciplinado, poderoso físicamente y dispuesto a sacrificar protagonismo individual en beneficio del colectivo. El portugués impulsó su fichaje y le entregó muy pronto un lugar importante en su Madrid.
Khedira respondió con una fidelidad absoluta a la idea de su entrenador y hasta jugó la final de Copa de 2011 sabiendo que se iba a romper. Junto a Xabi Alonso formó una pareja que sostuvo al equipo durante buena parte de aquella etapa. Mientras el español dirigía el juego desde la base, el alemán aportaba recorrido, presión, llegada al área y equilibrio defensivo. No era el jugador más vistoso de una plantilla repleta de estrellas, pero sí uno de los que mejor explicaban el funcionamiento del conjunto.
Con Mourinho ganó la Copa del Rey de 2011 ante el Barcelona, la Liga de los 100 puntos y los 121 goles en la temporada 2011-12 y la Supercopa de España de 2012. También fue protagonista de algunos momentos simbólicos, como su gol en el Camp Nou en abril de 2012, en el encuentro que prácticamente sentenció aquella Liga y allanó el camino hacia el famoso tanto de Cristiano pidiendo calma.
El alemán fue uno de los jugadores de mayor confianza del portugués. Mourinho valoraba su disciplina táctica, su competitividad y su capacidad para anteponer siempre el equipo a su lucimiento personal. Khedira, por su parte, encontró en el entrenador a una figura decisiva para su crecimiento. Llegó a referirse a él como su “padre futbolístico”, una expresión que ayuda a entender un vínculo que sobrevivió al paso del tiempo y a la separación de sus caminos profesionales.
PABLOGARCIAUn madridista marcado por la Décima
Khedira permaneció en el Real Madrid hasta 2015. Disputó 161 encuentros oficiales, marcó nueve goles y conquistó siete títulos. A los ganados con Mourinho añadió dos trofeos especialmente importantes bajo la dirección de Carlo Ancelotti: la Copa del Rey y la Champions de 2014, además de la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes de ese mismo año.
Su presencia en la final de Lisboa tuvo un significado especial. En noviembre de 2013 había sufrido una grave lesión de rodilla durante un partido amistoso con Alemania. Todo apuntaba a que se perdería lo que quedaba de temporada e incluso el Mundial de Brasil. Sin embargo, protagonizó una recuperación contrarreloj y fue titular en la final de la Décima frente al Atlético.
Aquel episodio resume buena parte de su carácter. Khedira no destacó únicamente por su físico, sino por una enorme fortaleza mental. Regresó después de meses de sufrimiento, ayudó al Real Madrid a conquistar la Champions que llevaba doce años persiguiendo y semanas más tarde se proclamó campeón del mundo con Alemania en Brasil.
Tras abandonar el Bernabéu continuó su carrera en la Juventus, donde ganó cinco títulos consecutivos de la Serie A y alcanzó otra final de la Champions. Cerró su trayectoria en el Hertha de Berlín. Esa experiencia internacional enriquece ahora su perfil como técnico. Khedira conoce diferentes culturas, vestuarios y maneras de trabajar. Ha convivido con entrenadores de primer nivel y con futbolistas de personalidades muy distintas. Sabe qué exige Mourinho, pero también ha conocido otros métodos y otras formas de liderazgo.
Getty ImagesDel micrófono al banquillo
Desde su retirada se convirtió, además, en uno de los comentaristas de referencia del fútbol alemán. Su trabajo en medios como ESPN y DAZN le permitió mantenerse cerca de la competición y desarrollar otra herramienta fundamental para un entrenador, como es la capacidad de analizar y explicar.
Ese entrenamiento ante las cámaras puede resultarle muy útil ahora. Khedira no llega al banquillo después de cinco años alejado del fútbol, sino tras haber seguido su evolución desde una posición privilegiada.
En 2010, Mourinho llevó a Khedira al Real Madrid para que fuera una prolongación de sus ideas sobre el césped. En 2026 lo trae de vuelta para que lo sea desde el banquillo. Mourinho recupera a uno de sus antiguos soldados, aunque el hombre que regresa ya no es únicamente aquel centrocampista fiable que protegía la espalda de Xabi Alonso y recorría kilómetros para equilibrar al equipo. Es un profesional formado, curioso y con una gran visión del rendimiento.
Khedira vuelve al lugar en el que alcanzó la cima como futbolista para comenzar prácticamente desde cero en un nuevo oficio. Lo hace junto al entrenador que cambió su carrera hace ahora 16 años y ante el reto más grande posible. El Real Madrid será su primera experiencia en un banquillo.
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