José Antonio Satué, que preside por primera vez la ceremonia de la solemnidad de la Virgen de la Victoria, reclama un «rearme del corazón» para recuperar «la humildad, la gratitud y la fidelidad»
Regala esta noticia Añádenos en GoogleVer 32 fotos Ver 32 fotos
Monseñor Satué, durante su homilía de la misa estacional en honor de la Patrona de Málaga. (Juan Miguel Salvador)Málaga
08/09/2026 Actualizado a las 16:26h.Málaga celebra este martes festivo la solemnidad de la Virgen de la Victoria, patrona de la ciudad y de la diócesis. La mañana ha concentrado ... buena parte de la actividad en el entorno a la imagen mariana, que se halla en la Catedral desde el pasado 23 de agosto con motivo de la celebración de la tradicional novena que se aplica cada año en su honor en los días previos a su festividad.
Media hora más tarde, el obispo José Antonio Satué ha oficiado una misa estacional en el templo catedralicio por la solemnidad de la Virgen de la Victoria en la Catedral, que ha supuesto la primera eucaristía celebrada por monseñor Satué en el Día de la Patrona, ya que no será hasta el próximo 13 de septiembre cuando el prelado cumpla un año como pastor de la Iglesia malacitana, cuya circunscripción eclesiástica incluye la ciudad autónoma de Melilla.
Minutos antes de la misa, la majestuosa efigie victoriana, todavía presidiendo el presbiterio, como también lo ha hecho durante la novena, recibía unas canastillas de flores ofrecidas por las cuatro instituciones públicas con representación en Málaga; esto es, Ayuntamiento, Diputación Provincial, Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía y Subdelegación del Gobierno, aunque esta última ha sido entregada por dos miembros de la propia Hermandad de la Victoria ante la ausencia, un año más, del subdelegado del Gobierno, Javier Salas. Estos centros florales eran entregados por el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, quien ha estado acompañado del hermano mayor de la corporación victoriana, Miguel Orellana; el presidente del ente supramunicipal, Francisco Salado; y la delegada de Turismo, Justicia, Desregulación y Administración Local, Belén Rubio, quien se ha estrenado en este acto.
A las 11.30 horas se iniciaba la misa estacional, concelebrada por el obispo emérito de Málaga, Jesús Catalá; el arzobispo emérito de Pamplona y Tudela, Francisco Pérez González; y numerosos sacerdotes, entre ellos, el predicador de la novena, Gonzalo Martín, y con la presencia del cabildo catedralicio, con su deán, José Manuel Ferrary, al frente. Durante la homilía, de marcado contenido social y que se ha prolongado por espacio de un cuarto de hora, monseñor Satué ha llamado a recuperar valores que, a su juicio, son «tan archiconocidos como arrinconados en la práctica»: la humildad, la gratitud y la fidelidad, ha señalado.
El obispo de Málaga ha advertido de que algunos de los males que afectan actualmente a la sociedad tienen su origen tanto en «el culto a nuevos ídolos», que debilita los valores espirituales y morales, como en «la voracidad de unos pocos que resquebraja la fraternidad humana y provoca profundas desigualdades», ha indicado.
La reflexión ha partido del profeta Miqueas y de su denuncia de una sociedad marcada por la desigualdad. De este modo, monseñor José Antonio Satué ha establecido un paralelismo con el presente y ha defendido la necesidad de recuperar una fortaleza espiritual y moral capaz de afrontar los problemas colectivos. «Sin caer en un profetismo de calamidades, el mensaje profético nos hace caer en la cuenta de la necesidad de armarnos espiritual y moralmente», ha señalado el pastor de la Iglesia malagueña, que ha situado como prioridad «este rearme del corazón», ha subrayado, para que «la bondad natural que Dios ha sembrado en el corazón de las personas produzca buenos frutos y abra caminos de esperanza al futuro», ha añadido.
Satué ha propuesto la humildad como primer valor y ha precisado que no se trata de una virtud exclusivamente religiosa, sino de «un valor profundamente humano», ha puntualizado. Para abundar en esta idea, ha recurrido a una de las grandes referencias de la cultura malagueña, María Zambrano, de quien ha citado una reflexión sobre la relación entre razón y humildad: «Nunca creí en la razón como poder, sino como claridad que se alcanza con humildad. Y esa humildad no era sumisión, sino respeto profundo por lo real, por lo que no se deja poseer», ha citado.
comentarios Reportar un error