«Creo que va a haber más de seis goles en la eliminatoria», sentenció Funes antes del duelo de ida, y sus palabras no consiguieron el objetivo de que su rival jugara más abierto en La Rosaleda
Regala esta noticia Añádenos en Google Dzodic y Ely tratan de llegar a un envío por alto ante Niño, Dotor y Murillo. (SALVADOR SALAS)Málaga
14/06/2026 a las 23:58h.«Hay algo distinto en esta eliminatoria, el que estamos convencidos de que no va a ser de tan pocos goles. Creo que va a ... haber más de seis», se pronunció el técnico malaguista, Juanfran Funes, este viernes en la previa de esta final de los 'play-off' de ascenso a Primera División. Pero, a la hora de la verdad, el marcador no se movió en la primera entrega, en La Rosaleda. Fue una final en toda su expresión...
«Ellos no van a querer especular, este partido no se va a vivir allí», insistió Funes tras el 0-0 para propiciar el escenario deseado en el choque del sábado en Almería
Anécdotas al margen, pareció claro que Funes trató también de condicionar de alguna manera a su rival con sus palabras. Fue una especie de farol que se jugó frente a su homólogo en el Almería, Rubi, pero no consiguió el resultado deseado. La ida de la final fue una partida de ajedrez en el que ninguno de los oponentes quiso asumir un riesgo desmedido.
Cada jugador defendió su parcela y su duelo individual, el miedo al error, el lance que pudiera condicionar todo el trabajo de la temporada, presidió el desempeño de los veintidós protagonistas en el campo, y en el repertorio final de ocasiones, apenas se pueden contar como claras un remate de Niño y otro de Joaquín, uno en cada tiempo, repelidos por Andrés Fernández, y los intentos de Lopy y Melamed, ambos sin encontrar los tres palos.
Pese a sus carencias defensivas toda la temporada, el Almería apenas concedió este domingo, muy concienciado de lo que había en juego
Resultó que en el momento de la verdad la final tuvo todos los ingredientes clásicos de los partidos definitivos. No fue la imagen habitual del Almería, un equipo con más distracciones defensivas durante el curso (fue el más goleado de los dieciocho que no descendieron en la fase regular en Segunda, con 61 tantos), pero que, en cambio, este domingo, apenas concedió. Acostumbrado a perder el control de los partidos y a tener altibajos, apenas los hubo en el escuadrón rojiblanco.
Por fortuna, el Málaga tampoco hizo concesiones al talento de Arribas y Embarba, que apenas aparecieron. La táctica de Funes fue clara: consciente de que el partido podía estar muy trabado e intenso en la primera hora del mismo, rehizo la alineación prevista con la presencia de Rafa, Ochoa y Niño, que dieron descanso a Izan Merino, Joaquín y Chupete.
Pesó también el esfuerzo entre los jugadores malaguistas de disputar tres partidos clave en un lapso de ocho días
Cuando se había llegado al tercio final del choque, el Málaga ya estaba con sus mejores armas, pero faltaron fuerzas. En este punto de la temporada, el equipo ha sido víctima de un calendario endiablado que ha concentrado tres citas clave (las dos de semifinales de la fase de ascenso y la ida de la final) en ocho días de lapso, y al final este detalle pesó, al tiempo que el Almería ya sólo pensaba en los instantes postreros en conservar el resultado y jugársela a una carta en casa, con la ventaja de que le vale el resultado de tablas al término de una prórroga.
«Ellos no van a querer especular, este partido no se va a vivir allí», insistió Funes. «Estamos a un solo gol», recalcó hasta la saciedad Funes, que ansía un partido de vuelta con menos orden cartesiano. Implora por un partido abierto, que se puede ajustar mejor a las características de su equipo. Y, como colofón final, reclamó también «más desmarques girándose a la espalda de la defensa; no nos vale solo con recibir de espaldas, y es algo que tenemos que hablar ahora».
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