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Llevamos tiempo asociando las ideas de objeto y 'souvenir'. El momento del viaje parece el privilegiado para entrar a la tienda de artesanía. El objeto será arropado por nuestra ropa, en la maleta, para evitar que llegue roto. Claro que estos viajes pueden ser metafóricos.
Los objetos precisan de una 'activación', vinculándose con la memoria o el cuerpo. Es algo que percibe en 'Gramáticas sensibles', la exposición de Leticia Martínez Pérez y Matteo Pacella, dúo circunstancial, propuesto inteligentemente por Patricia Rodrigo, directora de la galería Antonia Puyó.
La exposición habla también de la reivindicación de lo artesanal. Algo que parece sorprender hoy en las ferias de arte, pero que tuvo ya su relevancia en los años 70, vinculándose a veces la imaginería 'kinky', al feminismo o al 'happening'. En la obra de Leticia Martínez Pérez hay algo de esto, y sus cerámicas son memoria de sus acciones o fiestas, y resultan invitaciones al juego, erotizando la botánica. Pueden verse próximas a la idea de lo 'camp', y recordar ese muestrario de «placeres ingenuos» del que habló Susan Sontag.
Matteo Pacella (italiano formado en Gran Bretaña y afincado en Sevilla) plantea la carpintería como medio y el ornamento como lenguaje. Lo más interesante puede ser el modo en que aísla los motivos decorativos, sin amplificarlos, disponiéndolos a nuestra atención.
Galería Antonia Puyó. zaragoza. C/ Madre Sacramento, 31. Hasta el 14 de marzo. Cuatro estrellas.
Sus 'ejercicios de gramática' ponen de relieve (literalmente, a golpe de gubia) esa conexión mágica entre Naturaleza y símbolo, que suele pasar desapercibida, pero que hace del ornamento, en las culturas tradicionales, cualquier cosa menos arbitrariedad.
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