Sumidos en la oposición y rechazando entenderse con sus antiguos socios del PSC, los comunes tratan de salir a flote en Barcelona con la vista puesta en las municipales de 2027, unas elecciones que para el partido que Ada Colau fundó hace poco más de una década presentan dos novedades de calado. La primera, que quien fuera alcaldesa de la capital catalana entre 2015 y 2023 ya no será candidata. La segunda, que quien se convierta en el nuevo cabeza de lista deberá imponerse, antes, a un rival en unas primarias.
El comunicador y activista Roberto Enríquez Higueras, conocido popularmente como Bob Pop, presentará mañana su candidatura al proceso interno de Barcelona en Comú (BComú), en el que dirimirá fuerzas con un peso pesado de la formación de izquierdas, Gerardo Pisarello, quien ya se postuló oficialmente, hace un mes, para ser alcaldable.
El actualmente secretario primero de la Mesa del Congreso de los Diputados por Sumar es el candidato oficialista y teórico favorito para convertirse en cabeza de cartel en mayo del próximo año. Así lo quiso escenificar con su anuncio, un acto en el que estuvo arropado por la plana mayor de la formación. La propia Colau; el ministro de Cultura, Ernest Urtasun; el eurodiputado Jaume Asens, las dos máximas dirigentes de Catalunya en Comú [el partido autonómico], Gemma Tarafa y Candela López, y su portavoz en el Parlament, David Cid, acompañaron a Pisarello. «Quiero ser el primer alcalde de Barcelona de origen migrante», expresó ese día el político nacido en San Miguel de Tucumán (Argentina), un deseo a modo de primer lema preelectoral con inspiración en la reciente proclamación de Zohran Mamdani como primer alcalde musulmán de Nueva York. Ayer mismo, Tarafa [actual jefa de filas en el Ayuntamiento] apoyó sin ambages a Pisarello en una entrevista en la televisión pública Betevé: «Es el mejor candidato, mi apoyo es y será total».
Bob Pop, la alternativa
Escritor, guionista y crítico de televisión, entre otras muchas facetas, Bob Pop trata ahora de emular lo que propulsó a los comunes a arrebatar en 2015 la vara de mando a Xavier Trias (CiU). El comunicador reivindica la llegada a las instituciones desde fuera de la política como hiciera Colau, ex portavoz del colectivo antidesahucios PAH, en aquel incipiente Guanyem Barcelona (Ganemos Barcelona) que creó aprovechando el impulso del movimiento 15-M.
En su propia llamada, a través de redes sociales, al acto que protagonizará este sábado en el Centro Cívico Barceloneta, el propio Enríquez asume esa posición de outsider: «Bob Pop alcalde de Barcelona. ¿Por qué no?». El activista quiere presentar batalla con la idea de «sumar a mucha más gente» y, aunque no pretende hacer una enmienda a la totalidad del colauismo, sí aboga por una especie de borrón y cuenta nueva para retornar a los orígenes. «Es un candidato muy bueno, muy sólido, pero yo querría hacer las cosas de otra forma, alejado de las grandes palabras, de lo que se ha considerado alta política o de los pactos entre fuerzas clásicas», expresó el martes sobre su próximo rival en una entrevista en Nació.
Bob Pop (izquierda), en un acto de Sumar, con Manuela Bergerot y los ministros Mónica García, Yolanda Díaz, Ernest Urtasun, Sira Rego y Pablo Bustinduy.SOPA Images Limited / Alamy Stock PhotoHubo quien entendió como una boutade el primer anuncio de intenciones de Bob Pop en octubre, cuando en una de sus colaboraciones radiofónicas en la Ser dijo que se estaba planteando optar a liderar la candidatura de los comunes en Barcelona. Pero quien ahora se reivindica como candidato a ser «el primer alcalde que paga cuota de autónomos» ya fue uno de los integrantes del cierre simbólico de la lista de Barcelona en Comú en las elecciones municipales de 2023. El comunicador ocupaba el puesto 38 (de 41) e incluso participó en el mitin de cierre de campaña de Colau, al que acudió la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, que acababa de crear su proyecto Sumar.
«Siempre la he apoyado y me encantaría estar con ella en la Alcaldía, pero, si no puede ser, ¿por qué no voy yo y me presento?», dijo Enríquez hace tres meses, cuando el papel que podía jugar la ex regidora en el futuro de BComú aún no estaba claro.
Pisarello, otro de los principales impulsores de Guanyem Barcelona, el embrión de BComú (en el que se integraron otros partidos como Iniciativa per Catalunya Verds), ya fue primer teniente de alcaldía durante el primer mandato de Colau, un periodo en el que el PSC entró en el Gobierno municipal durante un año y medio. El partido de Jaume Collboni repitió como socio de los comunes en su segundo mandato, esta vez de principio a fin.
Pese a que BComú permitió en junio de 2023 la investidura del ahora alcalde barcelonés con su voto afirmativo (más el de los cuatro ediles del PP), el disentimiento con los socialistas ha sido la tónica imperante en estos 19 meses, en los que, en paralelo, la formación que había liderado el Ayuntamiento desde 2015 ha sufrido una ausencia total de liderazgo desde que Colau anunció, en septiembre de 2024, que dejaba el acta de concejal. Su relevo, Janet Sanz, llamada a ser cabeza de cartel en 2027, dio ese mismo paso justo un año después y, en el Pleno de diciembre, puso fin a su trayectoria en la política institucional. Tarafa, que además de coordinadora de Catalunya en Comú es también edil, ha pasado a tomar las riendas del grupo en el Consistorio hasta el final del mandato.
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Según el último barómetro municipal, el PSC ganaría las elecciones con un 12,1% en intención directa de voto, por delante de Esquerra Republicana (7,8%) y los comunes (6,9%). La sorpresa la protagonizaría el partido independentista de extrema derecha Aliança Catalana, que irrumpiría como cuarta fuerza (3,9%) superando a Junts (3,4%). Por detrás se situarían PP (2,4%), CUP (2,3%) y Vox (2,1%).