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El Ozempic, el aliado inesperado de los médicos en la lucha contra el hígado graso en Málaga

El Ozempic, el aliado inesperado de los médicos en la lucha contra el hígado graso en Málaga
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El jefe de Servicio de Aparato Digestivo del Clínico, Raúl Andrade, afirma que la semaglutida, empleada contra la diabetes y la obesidad, ha mostrado «eficacia» en este ámbito

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El jefe de Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico. SUR El Ozempic, el aliado inesperado de los médicos en la lucha contra el hígado graso en Málaga

El jefe de Servicio de Aparato Digestivo del Clínico, Raúl Andrade, afirma que la semaglutida, empleada contra la diabetes y la obesidad, ha mostrado «eficacia» en este ámbito

José Antonio Sau

Martes, 21 de abril 2026, 00:32

... a quienes deben perder peso al tener un índice de masa corporal superior a 30 y están aquejados de diabetes, hipertensión o dislipemia (exceso de grasas en sangre como el colesterol alto o los triglicéridos). Ahora, el Ozempic se ha convertido en un aliado inesperado de los hepatólogos en la lucha contra «la epidemia silenciosa» en que se ha convertido el hígado graso, una enfermedad que, según el jefe de Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico, catedrático de la UMA, investigador del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA Plataforma BIONAND) y un reconocido experto en hepatotoxicidad, afecta a entre un 30% y un 40% de la población en Málaga.

Esta ha sido uno de los asuntos debatidos en las vigesimoquintas Jornadas de Avances en Hepatología, celebradas los pasados días 16 y 17 de abril en el edificio The Green Ray, de Málaga capital.

Limpiador metabólico

El Ozempic (semaglutida) ayuda al hígado actuando como un «limpiador» metabólico: al mejorar el control de la diabetes y reducir el peso del paciente, el fármaco consigue que el cuerpo deje de enviar un exceso de grasa al hígado y lo obliga a consumir las reservas que ya tiene acumuladas. Este proceso logra la resolución de la esteatohepatitis, es decir, que el hígado deje de estar inflamado y «encharcado» en grasa, permitiendo que el órgano recupere su función normal antes de que el daño sea irreversible. Ayuda, por tanto, a frenar la enfermedad del hígado graso e, incluso, en algunos casos obtiene su regresión.

El doctor también se ha referido a otro fármaco que, en las investigaciones, ha mostrado eficacia contra el hígado graso: el Resmetirom (nombre del principio activo), todavía no disponible en España, pero ya con el sí de las autoridades sanitarias europeas. «Ahí se está utilizando y son medicamentos que han mostrado una gran efectividad en frenar la enfermedad e, incluso, revertir la fibrosis (formación de cicatrices en el órgano) en estos pacientes con enfermedad hepática grasa metabólica».

«El hígado graso es una pandemia actualmente, el problema es que si esto no se diagnostica precozmente, la enfermedad progresa hacia la cirrosis y además es muy silenciosa», dice el doctor Andrade

El doctor Andrade cree que el hígado graso «es una pandemia actualmente, me refiero a los trastornos metabólicos que hacen que se deposite grasa en el hígado, que luego se inflame en muchos pacientes y que eso pueda evolucionar hacia una cirrosis: es una pandemia hepática, el problema es que si esto no se diagnostica precozmente la enfermedad progresa hacia la cirrosis y además es muy silenciosa hasta que esta se desarrolla y se produce una descompensación».

Los cálculos del impacto que tiene el hígado graso en Málaga son los siguientes: entre el 30% y el 40% de la población adulta. «De estos no todos van a evolucionar hacia una cirrosis, por fortuna, pero una parte de ellos sí. Hay una gran pandemia en este momento y las consecuencias la estamos empezando ya a ver: lo peor está por llegar».

Diagnóstico ideal: en Atención Primaria

Introducir valores básicos de un simple análisis de sangre junto a la edad y otros parámetros en una calculadora pues a disposición de los médicos de familia podría ayudar a diagnosticar el nivel de fibrosis del hígado

El doctor Andrade cree que el hígado graso «es una pandemia actualmente, me refiero a los trastornos metabólicos que hacen que se deposite grasa en el hígado, que luego se inflame en muchos pacientes y que eso pueda evolucionar hacia una cirrosis: es una pandemia hepática, el problema es que si esto no se diagnostica precozmente la enfermedad progresa hacia la cirrosis y además es muy silenciosa hasta que esta se desarrolla y se produce una descompensación».

Los cálculos del impacto que tiene el hígado graso en Málaga son los siguientes: entre el 30% y el 40% de la población adulta. «De estos no todos van a evolucionar hacia una cirrosis, por fortuna, pero una parte de ellos sí. Hay una gran pandemia en este momento y las consecuencias la estamos empezando ya a ver: lo peor está por llegar».

Hoy, los valores de un simple análisis de sangre como las plaquetas o las transaminasas pueden introducirse en una calculadora junto a otros parámetros como la edad y se puede diagnosticar un hígado graso o una fibrosis. «Algunos tienen elevaciones de las transaminasas, o sea, de los análisis que indican que hay inflamación hepática pueden no tener todavía fibrosis; otros, en cambio, pueden tener unas transaminasas casi normales y, sin embargo, tener ya fibrosis, porque llevan más tiempo con la enfermedad». Detectar la fibrosis en los primeros compases de la enfermedad se revela como esencial.

«Hay una serie de calculadoras que ya nos dicen con esos valores, usando parámetros que se ven en los análisis rutinarios, si el paciente puede tener fibrosis o no», reseña, para aclarar que son calculadoras sencillas y gratuitas que existen en internet que podrían ponerse a disposición de los médicos de familia.

La recomendación es que estos profesionales vigilen más de cerca la cicatrización del órgano hepático, «pero lamentablemente nos falta llegar más al médico de Atención Primaria, esto tiene que abordarse de una manera multidisciplinar, tienen que estar más involucrados en los protocolos que hagamos y ser una parte esencial de la cadena, si no no va a funcionar nunca. Diagnosticando precozmente podemos intensificar las medidas que, en este momento, son sobre todo higiénico-dietéticas: perder peso, hacer mejor la dieta, controlar la diabetes, ejercicio, que no tome alcohol, pero al mismo tiempo ya empieza a haber fármacos que podrían ser utilizados para prevenir la progresión de la enfermedad».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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