Los resultados de las elecciones de Castilla y León tienen un impacto directo en Extremadura y Aragón. Si se toman como referencia la evolución de las encuestas, por un lado, y el resultado final, por otro, la conclusión es que los electores han penalizado el bloqueo de la investidura de María Guardiola como presidenta extremeña. Los resultados de Alfonso Fernández Mañueco tienen algo de voto refugio de los electores que no quieren un bloqueo. Además, Vox ha tomado nota y ya ha apuntado a entrar en los tres gobiernos autonómicos en liza. También en el de Aragón.
Además, la dirección nacional de la formación de extrema derecha tiene ahora menos argumentos -prácticamente ninguno- para alargar las negociaciones de Extremadura, Aragón y Castilla y León con la mirada puesta en Andalucía, que irá a las urnas en junio. Es una jugada que ya no se puede permitir.
Por eso, y porque sacó un 43% de los votos, ocho puntos más que Mañueco, el PP de María Guardiola ve ahora «más cerca» el acuerdo con Vox, después de haber pasado un auténtico quinario en las primeras semanas de negociaciones, cuando la formación de Santiago Abascal se negaba a profundizar en las conversaciones.
Una prueba de lo cerca que puede estar ese acuerdo es que, según ha sabido EL MUNDO, el PP les ha pedido a sus diputados y consejeros extremeños que no se vayan de viaje en los próximos días, por si hay fumata blanca antes de Semana Santa. Alguno ya ha cancelado su agenda. Por si acaso.
La voluntad de pacto es grande. «Hay un 90% de coincidencias, pedimos responsabilidad», juzgan en el entorno de la baronesa extremeña, donde reiteran que la oferta de que Vox vuelva a la Junta de Extremadura sigue vigente: «Que entren si quieren».
Por su parte, los populares de Aragón prefieren seguir en un discreto segundo plano. «La gran pregunta es qué quieren hacer los de Vox. Nosotros queremos pactar medidas. ¿Ellos quieren sillones? ¿Quién toma las decisiones? Primero nos tenemos que poner de acuerdo en las ideas y luego hablaremos de lo demás», sintetizan en el equipo de Jorge Azcón.
Eso sí, el barón zaragozano prefiere, como Mañueco, gobernar en solitario: «Los consejeros del PP tienen más experiencia y saber hacer», justifican en su equipo. «Aunque en el tiempo en el que estuvieron no se cayó el mundo», tercian. «Si quieren entrar y es el requisito imprescindible, no va a ser una excusa para que no haya un acuerdo», rematan.
Mañueco lo tiene muy claro: prefiere un pacto parlamentario, sin consejeros de Vox. En una entrevista en Cope este lunes, apostó por un programa «de cuatro años» con Vox, pero prefiere que la formación de Santiago Abascal «se quede fuera» de la Junta.
Sería una fórmula, dijo, mejor que el Ejecutivo de coalición, que funcionó peor en los últimos años. «Ahí coincidimos Abascal y yo: lo importante no son los sillones».