Esta semana se ha estado juzgando en Málaga al padre Fran, un cura acusado de sedar, violar y grabar a cuatro mujeres. La fiscalía pide ... 72 años de cárcel y, de ser declarado culpable, estaríamos ante un verdadero monstruo… un auténtico depredador sexual con el añadido de que es un cura. El párroco se habría aprovechado de su condición de sacerdote y la fuerte confianza con las víctimas para suministrarles sustancias estupefacientes (éxtasis líquido), y de esa manera anular sus voluntades. Luego las habría sometido a abusos sexuales incluyendo penetraciones y tocamientos… y las grababa.
Llevo un año hablando con María y es, sin lugar a dudas, la quinta víctima de esta historia, aunque en este proceso solo haya ido como testigo. Ella me cuenta que estaba perdidamente enamorada de este hombre y que llevaban un año de relación. «Siempre me decía que acabaría colgando los hábitos para que nuestra relación no fuese clandestina». A esta mujer se le derrumbó la vida como un castillo de naipes cuando, dice, encontró en aquel ordenador imágenes y vídeos de su amado abusando de chicas a las que reconocía. Eran sus amigas, con las que compartía retiros y momentos de convivencia.
María se ha quedado en esta historia como si las páginas de su libro personal estuvieran en blanco. No hay nada antes de ese momento. No acudió inmediatamente a la policía, «de lo que me arrepiento muchísimo; quería arreglarlo desde la iglesia». Una iglesia que le dio la espalda. Pero María cuenta con casi más dolor cómo le negaron la comunión cuando iba en la fila, delante de todos, señalándola como pecadora. «Me había acostado con un cura». Se sintió repudiada, sucia y sola, muy sola. ¡Ni a María Magdalena! Y como en tantas otras ocasiones, al cura lo mandaron a otra parroquia lejos de Melilla. Borrón y cuenta nueva.
Esta semana, el nuevo Obispo de Málaga, Jose Antonio Satué, en una rueda de prensa sin precedentes, pidió perdón a las víctimas y se comprometió a resarcirlas. No sé si con María va tarde. Ella, de profundas convicciones religiosas, ha perdido la fe en el ser humano, que aún es más grave que perderla en la iglesia. Y también lucha por superar todo esto, que ha sido una ola que la ha arrastrado.
Dice el Padre Fran que él no es el del vídeo, que es un montaje. María me cuenta que hasta que lo detuvieron la amenazó con suicidarse si lo denunciaba. Borró el ordenador, sin ser consciente de que ella había hecho una copia de seguridad…
Mientras todos nos preguntamos qué pasa por la cabeza de un hombre para hacer ese tipo de monstruosidades, ella sólo puede pensar que ese presunto monstruo alguna vez le hizo sentirse la mujer más exclusiva del mundo. Es muy duro contar que te has enamorado del demonio. María se recompone ahora con horas de terapia y habla a duras penas sin pausas y de manera atropellada. Creo que aún tiene la sensación de que no va a ser escuchada.
comentarios Reportar un error