León XIV llena el Estadio Olímpico entre vítores de un público entregado al carisma del Papa que «escucha con los ojos»
Regala esta noticia Añádenos en Google Varias personas forman un castellet durante la vigilia de oración, en el Estadio Olímpico Lluís Companys. (EP)Barcelona
09/06/2026 Actualizado a las 22:25h.Con 40.000 personas, la vigilia de oración celebrada en el Estadio Olímpico de Barcelona era el gran acto de comunión con los fieles catalanes ... de León XIV. A Benedicto XVI «le faltó un acto masivo de contacto con el pueblo» apuntaban en las semanas previas al viaje del Santo Padre desde el arzobispado de Barcelona. De ahí surgió la idea de esta vigilia de oración. Lejos del millón de personas congregadas en Madrid, pero la mejor oportunidad para feligreses de toda Cataluña para acercarse al Santo Padre.
al Papa que recibieron a Prevost a su llegada a pie al escenario.Sin olvidar la bendición de bebés y niños alzados por el servicio de seguridad del Vaticano hasta las manos del Papa que se ha convertido ya en un rito cada vez que León XIV se acerca a los fieles en el papamóvil. No en vano se trata de un Papa que «escucha a todos, escucha con los ojos», como apuntó la conductora del acto previo, Mercé Raga.
Un momento inicial de euforia para dejar paso al rezo, porque Bosch tenía claro al organizar este acto que quería interpelar a los jóvenes con una vigilia que moviera a la reflexión. Porque, «una vigilia es una antesala espiritual» en este caso a la bendición de la Torre de Jesús, con la que se ha coronado la Sagrada Familia en el centenario de la muerte de Antoni Gaudí.
Por eso el escenario fue queridamente gaudiniano, presidido por la Cruz de doble giro ideada por Gaudí. La que corona todas sus obras, como destacaba uno de sus biógrafos en los prolegómenos de la llegada de León XIV al estadio. Con el Papa presidiendo ya la vigilia, una reproducción del Cristo del altar de la Sagrada Familia entró en procesión, mientras una imagen de la Virgen de Montserrat presidía el escenario.
Muchos se quedaron fuera
La agenda catalana del Papa no contempla más actos masivos, casi imposible para el común de los mortales acceder a la bendición de la Torre de Jesús en la Sagrada Familia, como apunta Xavier, uno de los afortunados que siguieron la vigilia a pie de pista. «Miles querrían estar aquí, pero no han podido asistir por la limitación del aforo» aseguraba el cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, abogando por «una Barcelona que sea ciudad de Dios, como la quería Gaudí».
Lo confirmaba Mirna, miembro de la comunidad filipina de la Parroquia de San Agustín, con centenares de representantes entre el público. Fueron de los más puntuales, un grupo con amplia mayoría de mujeres uniformados con camisetas blancas y la imagen de León XIV que agitan sus abanicos dos horas antes del inicio oficial del acto.
Entre ellas, Mirna y Edith, feligresas del padre agustino Michael Go, que este miércoles recibirá al Santo Padre en su parroquia, la de los agustinos en Barcelona. «Muchos más querían venir, pero no había entradas» aseguraba Mirna.
Unos metros más allá, mosén David se confesaba perdido, a la búsqueda del grupo de 300 personas llegadas en autocar desde Tortosa. En las primeras filas, los voluntarios de la Hospitalidad de Lourdes se identifican con su pañuelo naranja junto a los enfermos del Cottolengo del Padre Alegre. «Sin nosotros no podrían haber subido, el autocar nos ha dejado muy lejos» apuntaba Gloria, una de las voluntarias.
En la espera, Álvaro Soler ponía en pie al Estadio Olímpico acompañado por el grupo Góspel sin Fronteras y Albert García. El cantante barcelonés se declaró «emocionado» por participar en el evento al tiempo que advertía: «es increíble vivir en la época en la que se acabará la Sagrada Familia». Un escenario por el que antes pasaron Beret y la rumba de Sabor de Gràcia, y después Siloé.
Mientras Soler cantaba, el público enloquecía con las imágenes de la llegada del Papa a las puertas del Estadio Olímpico, donde le esperaban 33 de ambulancias de la organización de Sor Lucía Caram para ser bendecidas antes de iniciar viaje a Ucrania. Y en los pasillos de las gradas seguían recibiendo el sacramento de la confesión decenas de asistentes atendidos por 50 curas dispuestos en modestas mesitas.
En las primeras filas, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, probablemente el político que más intensamente ha seguido la visita de León XIV a España. Desde la recepción de los Reyes a todos los actos, uno por uno, de su agenda catalana. Sin olvidar la visita institucional realizada por el Santo Padre al Palau de la Generalitat, donde Illa recibió a León XIV junto su esposa, una presencia muy poco habitual en la agenda oficial del presidente de la Generalitat catalana.
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