Barcelona vive un día grande en la conmemoración del centenario de la muerte de Gaudí con la inauguración de la torre de Jesucristo por parte de León XIV
Regala esta noticia Añádenos en Google Inauguración de la Torre de Jesucristo, que fue bendecida por León XIV. (AFP)Barcelona
10/06/2026 Actualizado a las 22:14h.Desde que Robert Prevost fue elegido Papa el 8 de mayo de 2025 y empezó a hablarse de la posibilidad de que viajara a España, ... la visita comenzó a organizarse en torno a una fecha y a un destino: el 10 de junio de 2026 en Barcelona, el día en el que la Ciudad Condal conmemoraba el centenario de la muerte de Antonio Gaudí. El viaje acabó concretándose y la jornada llegó este miércoles de la mejor manera posible para la capital catalana: con la histórica misa que León XIV presidió en la basílica de la Sagrada Familia, obra magna del arquitecto al que Francisco declaró «venerable siervo de Dios», presentando así su vida como una fuente de inspiración para los católicos. Al finalizar la ceremonia, en la que participaron tanto los reyes como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entre otras autoridades, el Pontífice bendijo e inauguró la torre de Jesucristo, recién construida y que hace de la Sagrada Familia el templo más alto del mundo. Cerca de 4.000 personas participaron en la ceremonia en el interior de la basílica, mientras que otros 4.000 se congregaron en las inmediaciones, donde se instalaron pantallas gigantes para que pudieran seguir esta señalada ceremonia.
En el día grande para muchos barceloneses que fue este 10 de junio de 2026 con la misa de León XIV en la Sagrada Familia, no faltó una mención del Papa a favor de la paz durante su misa en la basílica de Gaudí. «No podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente incluso antes de que nazca. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria», dijo Robert Prevost con una mención en la que censuraba tanto el aborto como la indiferencia ante los pobres. «Que la cruz de Cristo, que corona esta basílica, sea la cruz de los últimos que se vuelven los primeros, de los pecadores que se vuelven santos, de los muertos que resucitarán», remarcó. Durante la ceremonia no faltó un recuerdo para Benedicto XVI, quien consagró la Sagrada Familia durante su visita a Barcelona en 2010, considerándola «un signo visible del Dios invisible, por cuya gloria se alzan sus torres».
Junto al Papa, la otra gran protagonista de la velada fue Valentina, una niña ciega de 12 años que presentó antes de la misa una maqueta impulsada por la ONCE para que los invidentes puedan conocer la estructura del templo. El Pontífice le regaló un rosario, a lo que la niña respondió con un dibujo de la basílica realizado por ella misma gracias al tacto de la maqueta. En la parte final de la ceremonia, en la que no faltaron los vivas al Papa tanto en catalán como en castellano, León XIV desveló una placa conmemorativa mientras los fieles creaban una sugestiva atmósfera con miles de velas encendidas mientras caía la noche sobre la capital catalana.
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