En su discurso ante representantes del mundo de la cultura, el arte, la economía y el deporte, pide «tejer redes para armonizar todos los ámbitos de la vida»
Regala esta noticia Añádenos en Google El Papa León XIV, durante su discurso en el Movistar Arena. (Stefano RELLANDINI / AFP)Roma
07/06/2026 Actualizado a las 20:02h.El que está realizado estos días a España es el primer viaje internacional del Papa León XIV a uno de los grandes países europeos, ... pues sólo había visitado hasta ahora el minúsculo Principado de Mónaco, donde pasó unas pocas horas el pasado mes de marzo. Es por ello que el Pontífice sabe bien que todos sus gestos y sus palabras tienen una resonancia que van más allá de las fronteras de nuestro país y se escuchan en todo el Viejo Continente. Por eso aprovechó su discurso de este domingo en el encuentro con representantes del mundo de la cultura, el arte, la economía y el deporte, celebrado en el Movistar Arena de Madrid, para lanzar un mensaje dirigido a toda Europa y reivindicar sus raíces cristianas frente al creciente laicismo.
«sería ella misma sin la huella de la fe». «¿Por qué temer que la eternidad impregne la cotidianidad?», preguntó a las 15.000 personas que se congregaron en el Movistar Arena. Echando mano a continuación de una de las más célebres citas de Juan Pablo II («Abrid de par en par las puertas a Cristo»), invitó a los europeos a «no tener miedo» porque Jesucristo «no nos quita nada y nos da todo».León XIV moduló un discurso bien pensado para el auditorio que tenía delante, en el que reivindicó el «anhelo» de la Iglesia católica para mantener «un diálogo con el mundo contemporáneo» demostrado durante su historia, en la que reconoció tanto «errores» como «aciertos». «En el ADN de la humanidad está radicado el deseo de bien, de belleza y de verdad; y es a partir de esa aspiración profundamente humana y de nuestra experiencia plurisecular, que la Iglesia propone caminos para una vida digna y el bien común». Tras advertir de que la comunicación «nunca es neutral», porque cualquier expresión puede «herir o sanar», «sembrar división o despertar la esperanza», invitó a «tejer redes» en distintos ámbitos. En primer lugar con el «diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana». Para ello apeló a que la universidad «no viva de espaldas al mundo del trabajo», mientras que los empresarios no vean a sus empleados «como un factor más en la ecuación de sus intereses». El arte tampoco debe estar dedicado «sólo a las élites» ni el deporte reducirse a un «espectáculo convertido en mero negocio».
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