El concepto 'indetectable es igual a intransmisible', revelado hace 15 años, ha mejorado la vida de los pacientes y la visión que la sociedad tiene de ellos, aunque siguen ciertos estigmas
Regala esta noticia Añádenos en Google Una sanitaria realiza la prueba del VIH a una mujer. (Iñigo Royo)Madrid
30/09/2026 Actualizado a las 00:14h.Parece una fórmula matemática, o una tautología literaria, o unas siglas sobre productividad. Pero I=I es un paradigma científico, indetectable es a igual a ... intransmisible, que ha cambiado la vida a millones de personas. Hace 15 años, un estudio demostró por primera vez que alguien con VIH que sigue su tratamiento y que mantiene una carga viral indetectable no transmite el virus por vía sexual, un descubrimiento que modificó la forma en que se trataba la prevención del VIH, que animó a los pacientes a llevar vidas más sanas y que, además, supuso un cambio en el modo en que la sociedad concebía esta enfermedad, aunque, como ocurre a menudo, la ciencia va más rápido que los estigmas y todavía quedan barreras por derribar.
El primer estudio que avala esta evidencia vio la luz hace década y media, y después otros han confirmado las mismas conclusiones. El ensayo clínico más conocido, el HPTN 052 (cuyos resultados se conocieron en 2016), se realizó en parejas en las que uno de los miembros tenía VIH y ofreció como resultado que no había ninguna transmisión del virus cuando el paciente tomaba su tratamiento y estaba indetectable.
La certeza de que siguiendo las recomendaciones de su médico pueden controlar por completo el virus hasta volverlo indetectable y, como consecuencia de ello, ofrecer una expectativa y calidad de vida normales y evitar que el VIH se transmita a otras personas ha hecho que muchos pacientes aumenten su adherencia al tratamiento. «Entender los beneficios del I=I ha sido clave. Ha supuesto una revolución que ha ayudado a que las personas con VIH disfruten de una mayor calidad de vida», subraya Luis Armenteros, director de la Unidad de VIH de Gilead en España y Portugal. «Gracias a los tratamientos, nos encontramos con que las personas que tienen el virus viven muchos más años y mejor, plenamente, lo que supone una normalización», agrega Armenteros.
La certeza de que tienen más expectativas ha normalizado la situación de las personas con VIH
«El I=I es un paradigma que cambió la historia del VIH y que sigue muy vivo porque tiene un gran poder para desactivar estigmas», celebra Jose Canales, director del Comité Antisida de Valencia. «Pero también es cierto que los prejuicios permanecen y que en muchos aspectos, la ciencia avanza más rápido que la sociedad, donde el estigma y la desinformación perviven», señala.
Canales cuenta que el 'indetectable es a igual a intransmisible' le ha permitido mejorar su salud y sobre todo, sus posibilidades de relacionarse públicamente. «Es un descubrimiento que ha descargado la mochila de las personas con VIH. Antes se nos señalaba como potenciales peligros para la salud pública, lo que tenía una doble consecuencia: la manera en la que te miraban los demás y también el autoestigma. Pero al contrario, este descubrimiento genera energía transformadora. Nos ha ayudado a empoderarnos y a cuidarnos porque ahora tenemos muy claro que si nos cuidamos a nosotros mismos, estamos cuidando a los demás», explica Canales.
«Este descubrimiento nos ha ayudado a empoderarnos y a cuidarnos»
José Canales
Director del Comité Antisida de Valencia
Este activista de larga trayectoria e influencia en la comunidad LGTBI de la Comunidad Valenciana pone un ejemplo muy concreto: «Cuando antes una persona llegaba a terapia, necesitaba hasta doce sesiones para mejorar su estado psicológico porque un diagnóstico de VIH es duro. Ahora, hemos visto que con la herramienta de trabajo del I=I podemos conseguir lo mismo en solo seis».
95/95/95
Queda, sin embargo, camino por recorrer en la lucha contra el VIH, también en España. La estrategia de Onusida 95/95/95 plantea que el 95% de todas las personas que viven con el VIH estén diagnosticadas; que el 95% reciban tratamiento antirretroviral y que el 95% logre la supresión viral, es decir, que su carga de virus en la sangre sea indetectable.
Según los datos del Ministerio de Sanidad, en España el 92,5% de las personas con VIH conocen su diagnóstico, el 96,6% de los diagnosticados están recibiendo el tratamiento médico y el 90,4% de quienes reciben tratamiento alcanzan la carga viral suprimida. «Todavía existe resistencia en algunas personas a realizarse la prueba de detección y por eso seguimos teniendo diagnósticos tardíos. Pero hay que normalizar esta prueba porque cuando antes se disponga de un diagnóstico, antes podrá comenzar el tratamiento. Hacerse el test es un esfuerzo que al paciente le vale la pena», asevera Armenteros.
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