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El penalti de la vivienda

El penalti de la vivienda
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La derrota de los decretos en el Congreso ofrece a Sánchez una narrativa social para adelantar las elecciones impensable hace pocas semanas

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El penalti de la vivienda

La derrota de los decretos en el Congreso ofrece a Sánchez una narrativa social para adelantar las elecciones impensable hace pocas semanas

Regala esta noticia Añádenos en Google Pedro Sánchez interviene durante una sesión plenaria. (EP)

Alberto Surio

04/10/2026 Actualizado a las 00:14h.

Pedro Sánchez contempla adelantar las elecciones este lunes después de las derrotas en el Congreso de los dos decretos de vivienda. El presidente del Gobierno ... parece haber llegado a la conclusión de que ha llegado el momento, el 'momentum', de que existe por fin un objetivo claro que puede justificar el adelanto electoral. Ya no se trata de la crisis de Ceuta ni de los frentes judiciales abiertos en torno a los casos de corrupción. Ahora es la vivienda, convertida en prioridad nacional y con una capacidad de movilización social que parecía dormida.

Es un pulso que encierra riesgos. Pero para Sánchez puede resultar preferible a dejar que continúe el desgaste de una legislatura sin Presupuestos, sometida a una permanente negociación parlamentaria y expuesta a un escenario económico e internacional que podría complicarse en los próximos meses. El adelanto electoral dejaría de ser entonces una huida hacia adelante para convertirse en una apuesta política con un argumento reconocible.

La vivienda tiene, además, una característica que no poseen otros asuntos de la agenda política: su enorme transversalidad. Afecta especialmente a las generaciones más jóvenes, que ven cómo la carestía del alquiler y la dificultad de acceder a un piso en propiedad condicionan sus proyectos de vida. La indignación que está aflorando en las calles no es exclusivamente ideológica. Hay una demanda social más amplia que reclama respuestas ante un problema que durante demasiado tiempo ha sido tratado como una cuestión sectorial.

El presidente puede estar políticamente tocado, acorralado,pero todavía noestá desahuciado

El paquete de medidas tumbado en el Congreso guarda similitudes con políticas aplicadas en distintos países europeos. Ese contexto permite al Gobierno combatir el argumento de que se trata de propuestas excepcionales o extremas. Pero Sánchez deberá manejar con cuidado el discurso. Convertir la vivienda en una causa general contra el rentismo o presentar al propietario como parte del problema puede generar inquietud entre pequeños arrendadores que también son clase media. Y ahí el bloque de centroderecha encontraría un espacio político que hoy no debería despreciarse.

Porque la partida electoral, paradójicamente, tampoco está resuelta. PP y Vox parten de una posición favorable después de meses en los que las encuestas han situado al PSOE bajo presión, con los escándalos como principal lastre y con el espacio situado a la izquierda de los socialistas debilitado. Pero las encuestas describen un momento determinado; no sustituyen a unas elecciones.

La movilización en torno a la vivienda demuestra que algo se ha movido en el subsuelo social. Todavía es pronto para saber hasta dónde llegará esa corriente y qué consecuencias electorales tendrá. Pero sería un error ignorarla. Esta indignación introduce un elemento nuevo en una conversación política demasiado dominada hasta ahora por la corrupción, los problemas parlamentarios y el desgaste del Gobierno.

Sánchez puede haber encontrado en la vivienda un terreno de juego menos desfavorable del que tenía hasta ahora. No significa que tenga asegurada la partida, ni mucho menos. Pero tampoco parece sensato darla por resuelta antes de tiempo. La política española ha demostrado su capacidad para cambiar de escenario. Y quizá esa sea la principal lectura de este momento: Sánchez puede estar políticamente tocado, acorralado y sometido a un desgaste evidente, pero todavía no está desahuciado. Para desesperación de sus rivales, la vivienda puede haber abierto una puerta que hasta hace poco parecía cerrada.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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