Jueves, 02 de abril de 2026 Jue 02/04/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Economía

El poder inerte de Montero

El poder inerte de Montero
Artículo Completo 1,069 palabras
Deja una España más endeudada, con menos certidumbre fiscal y credibilidad, y más tensionada. Leer
OPINIÓNEl poder inerte de Montero
  • ROCÍO ALBERT LÓPEZ-IBOR Consejera de Economía, Hacienda y Empleo de la Comunidad de Madrid
Actualizado 2 ABR. 2026 - 01:23La exvicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, durante el acto de traspaso de carteras ministeriales el pasado 27 de marzo.A. Pérez MecaEuropa Press

Deja una España más endeudada, con menos certidumbre fiscal y credibilidad, y más tensionada.

Bartleby respondía a cada encargo con una frase tan breve como demoledora: "Preferiría no hacerlo". Melville concibió a uno de sus personajes fetiche como ejemplo de pasividad y renuncia sistemática del deber. España ha tenido su propia Bartleby en el Ministerio de Hacienda: una responsable de las cuentas públicas que, ante su principal obligación -presentar los Presupuestos Generales del Estado-, ha preferido no hacerlo. Y ahora, como el personaje que abandona la tarea antes de asumir sus consecuencias, María Jesús Montero dimite para entregarse "en cuerpo y alma" a Andalucía, dejando atrás un Ministerio exhausto, un país más endeudado y unas cuentas públicas que llevan años funcionando con el piloto automático del "ya si eso, el año que viene".

La primera verdad incómoda de su mandato es matemática: en ocho años en la cúspide de Hacienda solo ha sido capaz de aprobar tres presupuestos. En todo un ciclo político marcado por tensiones territoriales, pandemia, guerras, inflación y subida de tipos de interés, España ha navegado estos cambios con cuentas prorrogadas, incapaz de adaptar sus prioridades de gasto e inversión a la realidad cambiante. Lo que la Constitución concibió como un mecanismo excepcional se ha convertido, bajo su batuta, en una forma ordinaria de gobernar: prórroga tras prórroga, renuncia tras renuncia. Y más grave aún: en los últimos tres años ni siquiera los ha presentado, incumpliendo el mandato constitucional, pese a haber asegurado una y otra vez que su equipo "trabajaba intensamente" y que estaban al caer.

El fracaso presupuestario de estos años es fruto de una elección política: la de supeditar las cuentas del Estado a una estrategia de supervivencia personal de Pedro Sánchez y su círculo más cercano. Y ahí entra la segunda gran herencia de Montero: su papel protagonista en las prebendas a Cataluña. Ha sido la ministra de Hacienda la que ha pilotado, defendido y blanqueado la condonación de la deuda autonómica diseñada a la medida del independentismo catalán, quien ha puesto sobre la mesa una financiación singular que rompe cualquier criterio de igualdad entre españoles y que cuenta con la oposición de todas las comunidades autónomas salvo Cataluña, la encargada de comprometer cesiones en el IRPF y la responsable de un sinfín de gestos asimétricos. Es difícil encontrar un resumen más cruel de su paso por el Ministerio: pese a todo lo concedido, ha sido incapaz de traducirlo en estabilidad presupuestaria.

Pero su paso por el Ministerio será recordado también por su hemeroteca, que compite dignamente con la de su jefe. Dijo que la amnistía era inconstitucional antes de defenderla como "magnífica noticia para España". Negó tajantemente que se fuera a perdonar dinero a Cataluña apenas tres días antes de firmar un pacto que incluía la condonación de deuda autonómica. Anunció Presupuestos que nunca llegaron, negó subidas de impuestos que luego llevó al BOE, prometió que determinadas figuras tributarias serían "excepcionales" y, sin embargo, se han consolidado en la estructura fiscal.

Abuso permanente de las instituciones

Para completar su legado no podemos olvidar su apoyo numantino a Santos Cerdán, el fontanero mayor del sanchismo. Montero no solo puso la mano en el fuego por él; se abrazó políticamente a su manera de entender el poder, basada en los pasillos, los pactos opacos y la negociación a cualquier precio con los independentistas. Hoy esa mano está chamuscada por los escándalos y por la erosión de una credibilidad que se ha ido consumiendo cada vez que negaba lo que estaba a punto de firmar, y cada vez que disfrazaba de "normalidad democrática" lo que millones de españoles perciben como un abuso permanente de las instituciones. El último ejemplo de este abuso es la propuesta de la ministra para que Inés Olóndriz presida la AIReF y culminar así la colonización sanchista de los organismos independientes. Ésta, mano derecha de Montero en la Secretaría General de Financiación Autonómica y Local, será responsable de fiscalizar de forma imparcial las políticas que ella misma ha impulsado y firmado.

La España que Montero deja es una España más endeudada, con menos certidumbre fiscal, menos credibilidad y con un mapa territorial más tensionado por la sensación de agravio comparativo. Es también una España que ha visto cómo se utilizaba el Ministerio de Hacienda como una herramienta al servicio de la aritmética parlamentaria, no de la cohesión entre comunidades autónomas ni de la estabilidad económica a medio plazo.

La paradoja final es que la ministra que ha llevado la deuda pública a cifras récord, que ha aprobado solo tres Presupuestos en ocho años y que ha convertido la desigualdad territorial en método de gobierno, se ha autoproclamado "la mujer más poderosa de la democracia" en su primer mitin como candidata. Que vaya a Andalucía a pedir el voto es legítimo. Que lo haga imbuida de sí misma pese a no tener credibilidad alguna y haber dejado la Hacienda pública como la deja es una ironía que estoy segura los andaluces sabrán valorar.

Las elecciones que más nos deberían importarLos cuentos del Gobierno con las CuentasEl Tribunal Constitucional tiene que frenar la anomalía presupuestaria Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
Compartir