Los 704 kilómetros que separan Ceuta de La Moncloa amortiguan, de alguna manera, el encono de la sociedad caballa hacia el presidente Pedro Sánchez. Sin embargo, su peón sobre el terreno no lo tiene tan sencillo: el delegado del Gobierno en la Ciudad Autónoma, Miguel Ángel Pérez Triano, es el pararrayos que absorbe toda la tensión de los vecinos, cuyas invectivas alternan las palabras «traidor» y «dimisión» indistintamente.
Le culpan, le amonestan, le increpan. Claman su dimisión enfervorizados y en la calle, se encaran con él, como ocurrió el martes pasado. Desde la avalancha de 80.000 personas sobre la ciudad, Triano -así le llaman- ha requerido en más de una ocasión que lo escolten. «Se va a tener que ir de Ceuta», apunta una mujer frente a la Delegación. «Yo no se ni cómo se atreve a salir a la calle. ¡Si nos ha vendido! Un ca-ba-lla», señala el camarero del VIPS de la arteria principal de la ciudad, alargando las sílabas del apelativo ceutí para remarcar la «traición» de quien «se supone que es uno de los nuestros».
Delegado del Gobierno desde febrero de 2026, Triano es el chivo expiatorio de una ciudad que siente que el Gobierno de Sánchez les ha soltado la mano en medio de esta crisis y no perdonan que se haya alineado con Moncloa en lugar de con su pueblo. Entre los suyos, los socialistas, defienden su buen hacer «como gestor» y recuerdan que lo eligieron como secretario general de la formación en Ceuta para revitalizar el partido después de que el cainismo se adueñara del mismo durante una temporada de fuertes cuitas internas.
La intención era que se presentara a las elecciones de 2027. «Que se olvide, que le queda grande», descartan vecinos frente al quiosco. Ya en O'Donnell, el barrio en el que siempre ha vivido, según las floristas que operan a las faldas de su hogar-oficina (la propia Delegación), consideran que ha dado la espalda a su gente. Frente al Hospital Militar, la dueña de la panadería, sobre cuyos muros hay apostados tres chavales de los que llegaron a nado en el asalto, considera que «no tiene carisma, ni chispa»: «Va a durar dos días», augura de forma airada.
Fuentes que lo trataron de forma cercana aseguran que es de carácter afable, incluso tímido. «Viene de clase trabajadora y es muy empático: tiene mucho sentimiento caballa. Se implicaba siempre con el barrio y disfrutaba mucho de su trabajo: era maestro de infantil, de Educación Física», revela.
Además de estudiar y ejercer como maestro, Miguel Ángel es muy aficionado fútbol. Un vecino que estudió con él asegura que hizo sus primeros pinitos en un equipo local de Ceuta. Académicamente, sin embargo, el distintivo era otro: «El lelo de la clase», según recuerda la florista que nos atiende a las faldas de la Delegación. Su sobrina también fue a clase con él. Las habladurías que proliferan en esta ciudad, en la que todos saben todo, llegan a afirmar que «ni siquiera tenía los teléfonos de los ministros cuando pasó todo esto» y que «tardaron horas en contestar».
«La inquina contra él es brutal», lamentan desde el PSOE de Ceuta. «Pareciera que es el hijo de Pedro Sánchez. El pueblo lo ha fusilado. Pero con una rabia lícita, por otra parte, que tenemos la ciudad invadida», destaca un alto cargo de la dirección socialista en la ciudad. Emocionalmente, tiene sus fases, indican. No es fácil tener en tu contra a tu propia ciudad entera. Pero en el partido lo excusan recordando que «sólo llevaba en el cargo cinco meses» cuando todo ocurrió. «Ha sido una experiencia, fíjate: con todo el baile de ministros, el Gobierno, Moncloa llamando para decir algo o no decirlo, Interior...», revelan.
Triano, huérfano de padre desde una edad temprana, fue secretario de las juventudes socialistas durante «muchos años», aunque las fuentes socialistas no saben precisarnos el intervalo de tiempo concreto. Así empezó a labrarse una carrera en la política de su ciudad, acaso uno de sus grandes intereses. Comparte su pasión por la política con su mujer, que procede de una reconocida familia socialista en Ceuta: los Miaja, una saga que arrancó el que fuera alcalde de la Ciudad Autónoma por el PSOE entre 1987 y 1991, Fructuoso.
Los denuestos han llegado a su familia que, eso sí, «son estupendos en lo personal», cuenta un ciudadano que trabajó para él, «pero ahora tiene un puesto político y se debe a los que le han puesto ahí», apunta. «Ahora, aferrarte al sillón con Ceuta tal y como está... Ya no sé».