La media supera ya los 200.000 euros y convierte la misión de emprender en hostelería en una aspiración cada vez más difícil
Regala esta noticia Añádenos en Google Un negocio en la calle de los Mártires que ya se traspasa otra vez después de estar abierto apenas unos meses. (Migue Fernández) 07/09/2026 a las 00:16h.«Hay algunos locales que cierran con la misma velocidad con la que han abierto sus puertas», comenta un hostelero malagueño con muchas horas de ... vuelo. La brecha de supervivencia se estrecha cada vez más para bares y restaurantes en Málaga, sobre todo, en el centro histórico, donde el sector está viviendo su propia burbuja: la de los traspasos. Páginas como Idealista están copadas de anuncios en los que se ofrece el hacerse cargo de un establecimiento que está funcionando aún o que reúne las condiciones para que se pueda poner en marcha en el corto plazo. Los precios, según confirman los expertos del sector hostelero de Málaga consultados por SUR, están en máximos históricos. Nunca antes abrir un bar o un restaurante ha sido una misión tan difícil como ahora. La media de lo que se pide por un traspaso en el centro está en 202.615 euros.
Si se traza un mapa hostelero del centro, se revela una gran brecha que impide la entrada al sector de la hostelería. Los tiempos en los que abrir un bar o un restaurante entraba entre los posibles si se tenían algunos ahorros ya se han extinguido. Si se quiere fijar algo así como una zona prime, que podría englobar el entorno de la Catedral, la calle Larios, la calle Bolsa o la calle Fresca, se mueven cifras difíciles de asumir sin inversores detrás o si no se tiene gran músculo financiero. Los traspasos oscilan entre los 220.000 y los 390.000 euros. A ello hay que sumarle rentas mensuales que alcanzan los 6.300 euros.
La media de un traspaso en el centro ya alcanza los 202.615 euros
Incluso los locales de formato más pequeño, orientados al concepto de cafetería o brunch y ubicados en zonas en plena renovación como la calle Carretería, exigen ya traspasos de hasta 150.000 euros y alquileres de 5.000 euros mensuales. En la oferta de locales que están disponibles para cambiar de dueño se ofertan locales de espacio muy reducido. Por ejemplo, se anuncia un «bar de comida para llevar» de once metros cuadrados en el Pasaje Chinitas por 31.000 euros. Sin embargo, se precisa luego que el local no dispone de cocina y tampoco de salida de humos, aunque se anuncia con una ubicación privileged para «captar clientes de paso».
En otro rango de precio se mueve un local en la calle Fresca, donde se oferta otro restaurante de 170 metros cuadrados con terraza orientada hacia las vistas de la Catedral; en este caso, la inversión de entrada es de 220.000 euros. A partir de aquí, hay que sumar un alquiler mensual de 5.100 euros. Incluso aquellos establecimientos situados en entornos tradicionalmente más abiertos, como un local con terraza en la plaza Camas de 110 metros cuadrados, sitúan su listón de acceso en los 195.000 euros de traspaso y 2.900 euros de alquiler mensual.
La denominada «milla de oro» de la gastronomía local se mueve en cifras muy altas, ejemplificada en ofertas vigentes como la de un restaurante y cafetería listo para funcionar en la céntrica calle Bolsa, por cuyo traspaso se solicitan 390.000 euros. Otro ejemplo de un escalón inferior en el rango de precios es un restaurante de apenas 58 metros cuadrados en el entorno de la plaza de los Mártires y el Museo Thyssen, que se anuncia como un «llave en mano» impecable por 85.000 euros de traspaso y una renta de 1.100 euros mensuales.
Esta escalada de precios sin precedentes, visible en cada rincón del centro, amenaza con provocar un cambio drástico y definitivo en la fisonomía urbana de la ciudad, expulsando de forma sistemática al tabernero tradicional y al pequeño empresario autóctono en favor de un modelo de centro comercial abierto y homogéneo dominado por cadenas internacionales.
José Félix Pérez-Peña es director de Savills en Andalucía y conoce el mercado de los traspasos en Málaga de primera mano. Atiende a SUR y confirma que están en «máximos históricos». «Lo que se ve en Idealista es solo una parte. Muchos traspasos se mueven por otras vías. Se está pagando mucho dinero», señala.
Para Pérez-Peña, hay un elemento que ha ejercido como catalizador para que los precios de los traspasos suban: la Zona Acústicamente Saturada (ZAS). Como en el centro histórico no se dan más licencias para abrir bares o restaurantes, los locales que disponen de ellas se cotizan más altos que nunca.
El presidente de Mahos, Javier Frutos, también estima que los traspasos se han convertido en un muro insalvable para muchas personas que sueñan con tener un negocio hostelero. «Vemos que hay locales que cambian mucho. La hostelería es difícil, la gente cree que es solo ganar dinero, pero tenemos que afrontar unos gastos muy altos. Muchas personas se dan cuenta cuando ya están metidas en el negocio y las cuentas no les salen. Es fácil que se haga una bola de nieve y pronto te veas con deudas elevadas. Alquileres, proveedores… El traspaso también se ha convertido en una manera de recuperar la inversión y de sacar un poco el cuello del agua», matiza el presidente de Mahos.
Un microbar de 11 metros sin cocina ni salida de humos llega a pedir 31.000 euros de entrada
En estos momentos, la entrada al mercado hostelero del Centro de Málaga es más complicada que nunca. Debido a una difícil situación encarecimiento sin precedentes del suelo comercial, a lo que hay que sumar luego unos alquileres insostenibles para muchos. Estas circunstancias, confirman a SUR fuentes del sector, hace que la hostelería local se encamina hacia un proceso de concentración en manos de franquicias y grandes grupos con músculo financiero. El sueño de montar un bar o un pequeño restaurante dejando para el pequeño emprendedor es en muchos casos ya un sueño imposible.
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