LA TRIBUNA
El precio de una vida humanaAunque todas son importantes, da la impresión de que algunas vidas lo son más que otras
Regala esta noticiaJOSÉ M. DOMÍNGUEZ MARTÍNEZ
CATEDRÁTICO DE HACIENDA PÚBLICA DE LA UNIVERSIDAD DE MÁLAGA
02/05/2026 a las 02:00h.Cómo puede valorarse económicamente la recogida de residuos en una playa?, ¿qué valor puede atribuirse a la construcción de la cubierta de la Catedral de ... Málaga? En casos como estos, los analistas se afanan por encontrar alguna forma de cuantificar los efectos o el valor de las actuaciones llevadas a cabo. Es una tarea ciertamente compleja o quizás imposible, sobre todo cuando se trata de proyectos con beneficios colectivos no individualizables o de carácter intangible. Sin embargo, cuando se asignan recursos presupuestarios entre diferentes usos, de manera explícita o implícita, se adoptan valoraciones económicas.
Dado que los proyectos públicos (por ejemplo, relacionados con la salud, el medio ambiente o las infraestructuras de transporte) pueden tener una notable incidencia en la reducción de la mortalidad, la técnica del análisis coste-beneficio, utilizada para la evaluación y selección de proyectos, prevé el cómputo de un valor para las vidas humanas que puedan verse afectadas. Pero, ¿cuánto vale una vida humana?
La vida es un bien supremo, necesitado de la libertad y la dignidad para ser disfrutado plenamente
No es nada fácil determinarlo, ni nosotros mismos aplicamos siempre el mismo baremo. En 1968, Thomas Schelling planteaba una interesante distinción entre las 'vidas identificadas' y las 'vidas estadísticas', que ilustraba de la siguiente manera: una vida identificada sería, por ejemplo, la de una niña que necesita una intervención médica para sobrevivir o la de un minero atrapado en una mina. Una vida estadística sería la de una persona no identificada que corre el riesgo de fallecer si no se mejora un programa de atención sanitaria. Bastante antes, un dirigente político, tristemente célebre, había dicho que una única muerte es una tragedia; un millón de muertos, una estadística.
Mientras que una vida identificada tiene un valor casi infinito, el de una vida estadística tiende a ser comparativamente modesto, aunque no por ello fácil de calcular. Tradicionalmente, una vida estadística se valoraba según el valor actual de todos los ingresos futuros que una persona podía esperar alcanzar a partir de un determinado momento. Conocido como el método del capital humano, ha sido muy cuestionado, pues el valor depende de la edad de la persona y del salario alcanzable.
Schelling y otros economistas abogaron por recurrir a algún tipo de preferencias reveladas o manifestadas, con objeto de discernir la disposición a pagar a fin de salvar una vida. Puede atenderse a las primas salariales exigidas por desempeñar profesiones de alto riesgo, a los gastos afrontados por bienes y servicios para reducir el riesgo, o a las declaraciones de importes a aportar para salvar vidas en distintas situaciones hipotéticas. Así, por ejemplo, a cada persona integrante de muestra aleatoria representativa de una población de 100.000 habitantes se le pregunta cuánto estaría dispuesta a pagar para reducir su riesgo de muerte, durante el año próximo, en un 0,001% (1 de 100.000). Si se responde que la cifra es de 100 euros, entonces se considera que la cuantía total que la población está dispuesta a pagar para salvar una vida estadística es de 10 millones de euros (100 x 100.000). Este sería el valor de una vida estadística.
Ese es el importe, a precios del presente año, que, hasta hace poco, venía recomendando la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos en todos los análisis para cuantificar los beneficios de la reducción del riesgo de mortalidad, con independencia de la edad, la renta u otras características de la población afectada. Hoy día, se asiste a un debate acerca de si merece la pena incluirlo en las evaluaciones de las medidas regulatorias, teniendo en cuenta la incertidumbre existente sobre el valor de los beneficios del aire limpio para la salud,
En algunos países se utilizan medidas más 'refinadas' al recurrir a los 'años de vida ajustados según la calidad' (QALYs, por sus siglas en inglés). El enfoque es similar al del valor de la vida estadística, pero se consideran los años de esperanza de vida de cada persona y se ponderan según alguna medida de la calidad de vida prevista. En fin, como se señalaba antes, la tarea no es fácil ni está libre de controversia, pero es preferible tener en consideración algún indicio del impacto de las actuaciones públicas sobre la vida de las personas, en vez de ignorarlo completamente. Y no sólo en relación con las actuaciones; también respecto a las no actuaciones, que, aunque silenciosamente, a veces son más impactantes.
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