- PETER CAMPBELL / IAN JOHNSTON
El sector aéreo exige a Bruselas suspender las compensaciones por cancelaciones y el equipaje de cabina. Alegan que el alto precio del combustible perjudica su competitividad frente a otros mercados.
Las aerolíneas europeas están aprovechando la crisis del precio del combustible para presionar a Londres y a Bruselas para que retiren una serie de regulaciones a las que se oponen, incluidos los planes para permitir a los pasajeros dos maletas de cabina gratuitas por vuelo.
Grupos de presión han pedido a los políticos que eliminen varias medidas contra las que el sector lleva años luchando, como las nuevas normas sobre el límite de equipaje, los pagos medioambientales y los cambios en los sistemas de compensación a los pasajeros.
Argumentan que estos requisitos ya perjudican a las aerolíneas de la UE y de Reino Unido y que deberían retirarse para ayudarlas a afrontar la subida a casi el doble del precio del combustible para aviones en las últimas semanas.
József Váradi, CEO de Wizz Air, asegura que "yo no empecé la guerra en Irán. ¿Por qué tengo que sufrir las consecuencias?". Añadió que los gobiernos deberían eximir a las aerolíneas de las normas que las obligan a pagar compensaciones si la escasez de combustible les impide volar. En su opinión, muchas de las normas impuestas al sector tienen una motivación política.
Pérdidas
easyJet ya ha anunciado que registrará pérdidas mayores de lo previsto en primavera, mientras que la alemana Lufthansa ha cancelado 20.000 vuelos, alegando que el aumento del coste del combustible los habría hecho inviables desde el punto de vista de la rentabilidad.
Virgin Atlantic también declaró que tendría dificultades para obtener beneficios este año.
"Hemos sido consecuentes en nuestra defensa de la igualdad de condiciones. La crisis ha empeorado y estas son algunas de las medidas que pueden adoptar, incluso de forma temporal, para aliviar la situación", afirmó un alto ejecutivo de una aerolínea.
Entre los cambios más llamativos, el Parlamento Europeo está estudiando si se debería permitir a los pasajeros llevar a bordo una segunda pieza de equipaje de mano de mayor tamaño de forma gratuita, además de una más pequeña.
Aunque algunas aerolíneas, como British Airways, ya lo permiten, las compañías de bajo coste argumentan que esto les obligaría a aumentar los precios de los billetes y crearía problemas para su modelo de negocio, que depende de las escalas más cortas tras el aterrizaje del avión.
El sector también desea que se modifiquen las normas que impiden a las aerolíneas repostar con combustible más barato antes de entrar en la región.
"Suspender temporalmente esta obligación y cuanto antes mejor, contribuirá a aclarar la situación mientras las aerolíneas se adaptan lo mejor que pueden a este nuevo y complejo panorama", escribió Ourania Georgoutsakou, directora del grupo sectorial Airlines 4 Europe, en LinkedIn la semana pasada. "Han pasado más de 50 días desde que comenzó este conflicto y la vuelta a la normalidad en el suministro tardará semanas; necesitamos ajustes temporales a las normas de la UE para hacer frente este último desafío", añadió.
Las aerolíneas también están presionando para que se reduzca el coste de la compensación a los pasajeros por los vuelos cancelados. Los cambios en las normas sobre los slots aeroportuarios -que obligan a las aerolíneas a utilizarlos o arriesgarse a perderlos incluso si la demanda es escasa- también figuran en la lista de peticiones del sector. El Gobierno británico ya ha declarado que permitirá a las aerolíneas solicitar una exención a la norma si la escasez de combustible les impide volar.
En Bruselas, las autoridades se muestran reacias a modificar la legislación que regula el sector, pero países como Portugal han expresado su preocupación por el efecto de los altos precios del combustible para aviones en el turismo.
Hasta el momento, los funcionarios europeos han manifestado su disposición a ceder terreno al sector, que genera más de 5 millones de empleos en la región, pero solo temporalmente.
"Permitiremos cierta flexibilidad en los derechos de aterrizaje y despegue en aeropuertos, las obligaciones de servicio público y los derechos de los pasajeros", declaró la semana pasada el comisario de Transportes y Turismo, Apostolos Tzitzikostas, prometiendo "modificaciones temporales a la legislación" si la situación empeora.
Tzitzikostas afirmó, sin embargo, que no recomendaría a la población reducir sus vuelos en respuesta a la crisis. "En este momento no es necesario intervenir en la forma en que las personas viven, trabajan o viajan", concluyó.
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