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El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, en el Congreso. EFEJueves, 26 de febrero 2026, 00:01
... de predicador, de profeta. El misionero llega a una ciudad, convoca a sus acólitos y evangeliza ante un auditorio temeroso de un diablo disfrazado de Vox Populi, Vox Dei: «La voz del pueblo es la voz de Dios». Frente a la barbarie, el evangelizador Rufián, que recuerda a aquellos canónigos de labia efectista que iban de pueblo en pueblo predicando novenas.El diputado catalán de Esquerra no lidera esta cruzada, que recorre España de cine en cine, por la profundidad de sus ideas, sino porque se entienden. Es el único líder izquierdista capaz de convertir sus frases en trending topic. Sus razonamientos están adornados con las virtudes del mensaje moderno: simples, agudos, cortos y claros. Rufián dice y llega: el ciudadano enfadado siente que habla por él, que verbaliza lo que él piensa, pero no es capaz de expresar. En la izquierda derrotada culturalmente, es el último resistente. Rufián no tiene ideas, tiene tuits, pero es demasiado moderno para una izquierda demasiado clásica.
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