El borrador del decreto que el Ejecutivo quiere aprobar la semana próxima incluye la prórroga de los alquileres que ya rechazó Junts pero también una reforma de la ley del suelo a la que se opone Podemos
Regala esta noticia Añádenos en Google La vicepresidenta Yolanda Díaz y la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, el martes en Moncloa. (EFE)Madrid
22/07/2026 a las 18:02h.El PSOE y Sumar han alcanzado ya un acuerdo en el seno del Gobierno para incluir una «prórroga reforzada» de los alquileres en el real ... decreto ley sobre vivienda que ambos se comprometieron a aprobar antes de las vacaciones estivales después de tres intentos fallidos. El pacto, anunciado por el socio minoritario de la coalición, ha servido para desencallar una negociación abierta hace semanas, pero los socialistas no cantan victoria y hacen bien. De nada sirve llevar a la Cámara baja un texto si no se tienen garantías de que será convalidado. La experiencia indica que aunar los criterios de los socios que compusieron el hoy maltrecho bloque de investidura en esta materia concreta es especialmente difícil. Y no en vano, Podemos ya ha lanzado la primera luz de alarma.
El texto incluye incentivos fiscales, como exigían los posconvergentes y, según Sumar, una propuesta para evitar desahucios de familias vulnerables
Las citadas fuentes insisten en que la norma contemplará, por un lado, medidas para bajar el precio, dar estabilidad a los contratos y combatir el fraude en el alquiler. En ese bloque incluyen la regulación de los alquileres de temporada y de habitaciones, la prórroga extraordinaria de los alquileres, la obligatoriedad de que los contratos sean por escrito y bonificaciones en el IRPF a quienes bajen el precio del alquiler que, sin embargo, no cifran. Por otro lado, habrá medidas para movilizar vivienda asequible. Y en ese apartado mencionan el incremento del IVA para los pisos turísticos y «medidas de agilidad administrativa».
Podemos, sin embargo, ya ha hecho público que el texto que el Ejecutivo ha sometido a su consideración incluye también una reforma de la ley del suelo que es para ellos una «línea roja» . El texto buscaría modificar el sistema de recursos contra los instrumentos de planeamiento urbanístico y el régimen de cancelación registral de los derechos de reversión sobre terrenos expropiados. La formación que dirige Ione Belarra recuerda que la mayoría del Congreso, incluidos grupos como Sumar o ERC, y votó en contra de esas reformas que ahora impulsa el PSOE y a las que ha cedido la fuerza que coordina Yolanda Díaz en el Consejo de Ministros.
La batalla de los impuestos
A las exigencias de Podemos se suman también, por ahora, los 'peros' del PNV, que ha pedido acotar la prórroga a los arrendatarios que estén al corriente de pago y lo hayan estado durante los doce meses anteriores a la solicitud. Los nacionalistas vascos reclaman además una reforma distinta de la ley del suelo, centrada en corregir errores de planeamiento sin invadir competencias autonómicas, y un IVA del 10% para los pisos turísticos por considerarlos una actividad económica —justo la mitad del gravamen del 21% que baraja el Gobierno—. «Si es una actividad económica, debe tributar como una actividad económica. Ni más, ni menos», ha zanjado la portavoz del PNV, Maribel Vaquero.
El PNV reclama que el IVA de los pisos turísticos sea del 10 y no del 21% como defiende la formación de Yolanda Díaz
Según Sumar, el borrador que se ha entregado a los grupos también contempla, en un intento de compensar hacia la izquierda, una propuesta que los morados tildaban de ineludible y que Junts ha tumbado ya en dos ocasiones, para evitar que las familias en situación de vulnerabilidad puedan ser desahuciadas y queden sin alternativa habitacional. El incentivo para tratar de disuadir a los de Puigdemont son los beneficios fiscales, pero la negociación será ardua y está por ver que le convenzan. En marzo, los posconvergentes intentaron ligar este debate a la aprobación del IVA franquiciado, que nada tiene que ver con vivienda y al que el PSOE se niega en redondo.
Lograr un paquete de medidas que convenza a todos los eventuales aliados es difícil. Pero lo fundamental es que no cuente con el rechazo de Podemos y de Junts, siempre dispuestos a tensar la cuerda desde extremos opuestos del espectro ideológico. En el caso, probable, de que el texto obtenga el sí del resto de socios, el Gobierno necesita al menos el apoyo de uno de esos dos partidos y la abstención del otro para asegurarse de que sale adelante.
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