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El que deba hacer, que siga haciendo…

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El repaso del director

El que deba hacer, que siga haciendo… Regala esta noticia Añádenos en Google (Sr. García)

Javier Recio

Málaga

19/07/2026 a las 00:01h.

El Gobierno de España está de los nervios porque al hermano del presidente del Ejecutivo lo han condenado por su enchufe en la Diputación de ... Badajoz. Ha salido en tromba señalando que el sentenciado al que han mandado con la música a otra parte es víctima de 'lawfare'. Pobre hombre. Y todo por culpa del hermano, el que según destacados miembros del Ejecutivo está siendo víctima colateral poco más o menos de un golpe de estado judicial. Y es que ya van tres de tres. Primero cayó el fiscal general del Estado, que oficialmente ya es un delincuente y siguen apoyando sus amigos desde el PSOE.

Sin embargo, han seguido fomentando la teoría de que los jueces están conjurados para hacer daño al presidente del Gobierno. Esta sentencia también hubiera causado en cualquier país normal del mundo la renuncia del presidente del Gobierno, porque no hay que olvidar que Ábalos era el hombre fuerte del PSOE, que cometió los delitos estando gobernando (que no se olvide este pequeño detalle) y que fue quien llevó de la mano a Sánchez a reconquistar la secretaría general del partido.

Pues tampoco dimitió y empezó a lanzar el mensaje de que lo normal en estos casos es seguir como si no fuera con él la cosa. Ahora le ha caído la sentencia a su hermano, que sin duda será la que más daño emocional le habrá causado. Pero es que los hechos son los hechos y no se pueden cambiar por muy hermano del presidente del Gobierno que sea. Esa es la grandeza de un sistema judicial independiente. Este Gobierno tiene un afán por controlarlo todo y se quiere convertir en magistrado sin toga, para poder decidir cuándo una persona debe ser condenada y cuándo debe ser absuelta. Recuerdo a la portavoz del Gobierno cuando decía que el caso del hermano o el de la mujer se archivarían en un par de semanas, porque no había nada de nada a nivel penal.

Pues ya tienen la sentencia, que ha avalado a la instructora del caso y ha dejado en entredicho a la Fiscalía, que decidió no acusar a David Sánchez, el hombre que no sabía dónde estaba su despacho. En la resolución también ha caído el que fuera exsecretario general de los socialistas extremeños, que según la sentencia se puede deducir que tuvo un exceso de celo en querer agradar al número uno de la organización. Queda por salir la sentencia de la mujer del presidente, Begoña Gómez, que algunos socialistas quieren convertir en una mártir del sanchismo. La instrucción del juez Peinado cuenta ya con el aval de la Audiencia Provincial de Madrid, que aunque lo ha corregido en algunos de sus planteamientos al retirarle dos delitos y devolverle el pasaporte, la ha enviado al banquillo donde la juzgará un jurado.

Y así debe ser cuando se considere que sus resoluciones no se ajusten a la ley. La ley. A ver si los ministros que hiperventilan estos días se reconcilian con este término, que es el que debe guiar sus comportamientos. Qué pronto se olvida lo que debe ser obvio: la separación de poderes y el respeto a los que dictan las sentencias, que por supuesto pueden ser recurridas, pero con criterios jurídicos, no con soflamas políticas.

El mismísimo abogado defensor de David Sánchez ha apuntado que no ha visto ni un ápice de 'lawfare' en el proceso, aunque lógicamente esté en su derecho de recurrir la sentencia. Además del caso Begoña Gómez, quedan procesos más importantes, porque se está investigando si desde el mismísimo poder público se quería acabar con el sistema imperante en España. Es así de duro y debe decirse con claridad, porque lo que presuntamente se perseguía era controlar a investigadores y a jueces a cambio de chantajearlos. Vamos, ni en Palermo.

Los socialistas tiran del argumentario y recuerdan las palabras de Aznar cuando dijo aquello de que «el que pueda hacer, que haga». Hay que respetar la democracia, la Constitución y la separación de poderes en el que nadie esté por encima de nadie por razón del cargo político que ostente y sólo se puede desear una cosa: el que deba hacer, que siga haciendo, bien para condenar, bien para absolver. En el caso de los jueces es su obligación por mucho que les presionen. Están sujetos al artículo 117.1 de la Constitución.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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