Aunque hemos tenido tormentas y sorpresas en el último par de semanas, lo cierto e sque hemos disfrutado de cierta estabilidad meteorológica que ha dado un descanso a los muy saturados suelos, ríos y pantanos de la geografía peninsular. El motivo es sencillo (la NAO positiva), la mala noticia también lo es: hay un giro gestándose en Escandinavia.
Y, como efecto colateral, nuestras opciones de volver a recibir un tren de borrascas desde el oeste ha subido significativamente.
Pero, antes de nada, expliquemos qué es eso de la NAO. La 'NAO' es la 'Oscilación del Atlántico Norte': suelo describirlo como el 'baile' entre el anticiclón de las Azores y la baja de Islandia. Es decir, entre los dos grandes fenómenos atmosféricos que rigen la meteorología del Atlántico norte.
Cuando el índice que usamos para "medir quien va ganando" es negativo, el anticiclón de las Azores es más débil de lo normal y, por ello, es incapaz de bloquear las borrascas profundas que se ciernen sobre el Atlántico. La consecuencia directa es que, circulan más al sur de lo normal: justo a nuestra latitud.
Lo que ha pasado durante finales de febrero y lo que pasará durante el arranque de marzo es todo lo contrario: NAO positiva. Es decir, el anticiclón de las Azores está fuerte y eso manda el chorro más al norte. Algo que nos da estabilidad, menos frentes y (usualmente, aunque no necesariamente) más frío.
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Pero hay señales de que esto está empezando a cambiar. Es importante recordar que estamos hablando de predicciones a largo plazo y aún queda muchos días por delante, pero el patrón parece ir ganando consistencia: durante la primera quincena de marzo, se desarrollará un bloqueo anticiclónico sobre los cielos de la península escandinava. Eso, presumiblemente, puede ondular el chorro y favorecer que haya más lluvias en el Mediterráneo. Esa es, al menos, la predicción de Sergio Escama.
Y lo cierto es que es compatible con la predicción semanal que publicó AEMET hace unos días.
¿Por qué es importante? Sobre todo, por dos cuestiones: la primera es que los escenarios que son compatibles con estos esquemas pueden dar lugar a mucha lluvia en la fachada Mediterránea. Es decir, porque las lluvias torrenciales están encima de la mesa.
Y la segunda cuestión es que no debemos olvidar que España está hasta arriba de agua. "Más lluvia" será durante semanas sinónimo de "problemas de gestión".
Así que aquí estamos, mirando obsesivamente a los países nórdicos para ver qué nos enviará el Atlántico.
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El que dijo que se acabó la fiesta meteorológica, no miraba a Escandinavia: los pronósticos a largo plazo devuelven la lluvia a España
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por
Javier Jiménez
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El que dijo que se acabó la fiesta meteorológica, no miraba a Escandinavia: los pronósticos a largo plazo devuelven la lluvia a España
En las próximas semanas se va a abrir un patrón sinótico muy interesante que puede acabar devolviendo las lluvias al país
Aunque hemos tenido tormentas y sorpresas en el último par de semanas, lo cierto e sque hemos disfrutado de cierta estabilidad meteorológica que ha dado un descanso a los muy saturados suelos, ríos y pantanos de la geografía peninsular. El motivo es sencillo (la NAO positiva), la mala noticia también lo es: hay un giro gestándose en Escandinavia.
Y, como efecto colateral, nuestras opciones de volver a recibir un tren de borrascas desde el oeste ha subido significativamente.
Pero, antes de nada, expliquemos qué es eso de la NAO. La 'NAO' es la 'Oscilación del Atlántico Norte': suelo describirlo como el 'baile' entre el anticiclón de las Azores y la baja de Islandia. Es decir, entre los dos grandes fenómenos atmosféricos que rigen la meteorología del Atlántico norte.
Cuando el índice que usamos para "medir quien va ganando" es negativo, el anticiclón de las Azores es más débil de lo normal y, por ello, es incapaz de bloquear las borrascas profundas que se ciernen sobre el Atlántico. La consecuencia directa es que, circulan más al sur de lo normal: justo a nuestra latitud.
Lo que ha pasado durante finales de febrero y lo que pasará durante el arranque de marzo es todo lo contrario: NAO positiva. Es decir, el anticiclón de las Azores está fuerte y eso manda el chorro más al norte. Algo que nos da estabilidad, menos frentes y (usualmente, aunque no necesariamente) más frío.
Pero hay señales de que esto está empezando a cambiar. Es importante recordar que estamos hablando de predicciones a largo plazo y aún queda muchos días por delante, pero el patrón parece ir ganando consistencia: durante la primera quincena de marzo, se desarrollará un bloqueo anticiclónico sobre los cielos de la península escandinava. Eso, presumiblemente, puede ondular el chorro y favorecer que haya más lluvias en el Mediterráneo. Esa es, al menos, la predicción de Sergio Escama.
¿Por qué es importante? Sobre todo, por dos cuestiones: la primera es que los escenarios que son compatibles con estos esquemas pueden dar lugar a mucha lluvia en la fachada Mediterránea. Es decir, porque las lluvias torrenciales están encima de la mesa.
Y la segunda cuestión es que no debemos olvidar que España está hasta arriba de agua. "Más lluvia" será durante semanas sinónimo de "problemas de gestión".
Así que aquí estamos, mirando obsesivamente a los países nórdicos para ver qué nos enviará el Atlántico.