Arropado por 250.000 personas –según datos del diario oficial Gramma–, el mandatario destacó la capacidad de resistencia de la isla caribeña. «La nueva agresión nos ha unido más y elevado el honor, la dignidad y el sentimiento antimperialista de un pueblo que ya era reconocido en todo el mundo por su brava resistencia a cualquier tipo de subordinación al imperio», dijo orgulloso Díaz-Canel. «Nuestro pueblo ha saltado con fiereza por encima de las dificultades y carencias cotidianas, provocadas en primer lugar por el bloqueo genocida, para responder a la infamia más reciente de los enemigos históricos de la nación cubana: la pretensión de encausar en un tribunal estadounidense al líder de la Revolución», añadió en la red social X, donde acompañó su mensaje con una críptica etique ta: #RaúlEsRaúl.
Más tarde completó el mensaje: «Raúl es Raúl. Es Cuba y es el heroísmo, la dignidad y el amor profundo al pueblo que se reconoce en él». Y dejó por escrito lo que es un secreto a voces: que, a sus 94 años, Raúl Castro aún detenta el poder de Cuba: «Siga Usted con el pie en el estribo. ¡Ordene!». El hermano de Fidel, sin embargo, no estuvo presente.
Protestas contra el gobierno
En la muestra de fuerza del castrismo sí participaron, no obstante, dos de los miembros destacados de la familia: los hijos Mariela y Alejandro Castro y el nieto Raúl Rodríguez Castro, alias 'El Cangrejo'. Ese último no tiene cargo político alguno, pero está siendo mencionado a menudo como posible interlocutor entre el régimen cubano y la Administración de Washington. No en vano, fue uno de los que dialogaron hace unos días con el director de la CIA, John Ratcliffe.
Pero no todos los cubanos están por la labor de apoyar al antiguo dictador. La grave crisis energética que sufre la isla, y que afecta ya a todos los ámbitos de la vida de los ciudadanos, está derivando también en una afronta política como Cuba no ha visto en muchos años, con protestas cada vez más habituales y más extendidas por su territorio. Lo que comenzó siendo una muestra de hastío por los constantes apagones y el rápido encarecimiento de la vida se está convirtiendo en un movimiento contra el régimen que resulta preocupante para los Castro y sus títeres.
comentarios Reportar un error