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El rabino detrás de la web porno más grande del mundo

El rabino detrás de la web porno más grande del mundo
Artículo Completo 328 palabras
Solomon Friedman es la cara pública de Pornhub y vicepresidente de su empresa matriz. ¿Cómo alguien que fue ordenado como rabino termina defendiendo una web de pornografía explícita a la que logran acceder hasta los niños?
El rabino detrás de la web porno más grande del mundo

Solomon Friedman es la cara pública de Pornhub y vicepresidente de su empresa matriz. ¿Cómo alguien que fue ordenado como rabino termina defendiendo una web de pornografía explícita a la que logran acceder hasta los niños?

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Helen Rumbelow

27/05/2026 a las 16:18h.

Solomon Friedman pasó sus años de formación estudiando cómo ser buena persona. Tras una infancia judía ortodoxa en Canadá, se trasladó a Israel para formarse como rabino. Fue ordenado, pero nunca ejerció. En su lugar, ha dedicado su tiempo a trabajos que él considera justos y necesarios. Ahora es la cara pública de Pornhub, una plataforma web que ofrece contenido sexual y solo en el mes de marzo registró 4200 millones de visitas, según datos de los analistas digitales Semrush. Esto sitúa a Pornhub como la octava web más popular del planeta, por encima de X, Amazon, TikTok o LinkedIn. Es decir, Pornhub también define nuestra cultura, nos guste o no.

Los dueños de casi todas las webs de pornografía se mantienen en la sombra. Sin embargo, los nuevos propietarios de Pornhub aseguran ser diferentes y se muestran más accesibles. Solomon Friedman es socio fundador y vicepresidente de Ethical Capital Partners, la firma de capital privado con sede en Canadá que compró Aylo (antes conocida como MindGeek), que es la empresa matriz del gigante del porno.

Nos reunimos en la terraza de un hotel en Londres. Le pregunto a Friedman, que con 40 años podría pasar por un emprendedor tecnológico ambicioso y algo nerd, si es feminista. Responde con entusiasmo: «Sí, por supuesto. ¿Quién no es feminista? ¿Qué clase de troll hay que ser para no serlo?». Más tarde añade, como si fuera una prueba: «Además, ¡somos canadienses!». Todos reímos.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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