Ni la mansión de Nueva York ni la isla del Caribe: los peores crímenes de Jeffrey Epstein podrían haberse cometido en su mansión de Nuevo México, incluyendo experimentos genéticos. Se buscan hasta cadáveres...
Regala esta noticia Añádenos en Google 22/05/2026 a las 12:32h.«Kilómetros y kilómetros de montaña y polvo. Sin un alma cerca, sin cobertura de teléfono, sin nadie a quien gritar». Así ha descrito la actriz Chauntae Davies, superviviente del caso Epstein, la vida en el rancho de Nuevo México, la única gran propiedad del millonario pederasta que los investigadores, por muy increíble que pueda parecer, nunca habían registrado hasta la fecha.
Davies recuerda que pasaba mucho tiempo en su habitación «como un ratón en una trampa», esperando a que alguien llamara a la puerta para anunciar que su jefe y anfitrión estaba listo para su masaje. Es decir, para violarla. La víctima de Epstein habla también del contraste con lo que se veía fuera. «Las chicas montaban a caballo por una meseta llena de petroglifos». Tenían la falsa impresión de estar en una especie de retiro formativo y bajaban la guardia.
Davies, que visitó varias veces el rancho de 2001 a 2005, recuerda haber oído allí conversaciones sobre «el banco genético perfecto». Una de ellas, cuenta, mencionaba el nacimiento de un bebé que Ghislaine Maxwell se habría llevado. «Una mañana me desperté en una habitación oscura junto a una mujer que parecía una doctora, con la sensación de que me habían hecho algo mientras dormía».
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